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martes, 3 de febrero de 2015

... Crisis en chino significa oportunidad ...

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... o eso dicen en Los Simpson, sin que los estudiosos de las etimologías o los becarios de Sopitas.com se hayan dado a la tarea de investigar -para los que tenemos demasiada güeva de hacerlo por temas irrelevantes- la verdad del asunto.

Se dice también que el gobierno del país está en crisis, que los PUMAS están en crisis y que el peso no soportará más esta crisis frente al dólar. Por supuesto que a nadie le importa que el país esté en una recesión sin freno desde hace treinta y tres años y que no es lo mismo administrar la abundancia que administrar en la más vil de las inopias. Tampoco parece ser interesante para nadie el que yo piense que los PUMAS siempre están en crisis cuando no ganan, aunque hayan pasado ya los mismos treinta y cinco años de no ganar en Guadalajara (al menos, el siguiente año ya nada más vamos a jugar allá contra el Atlas y contra la UdeG). Y las especulaciones en cuanto al precio del dinero son más tema para los que saben que para mí, que incluso la página de cetesdirecto.com me mandó a estudiar Economía 1.0.1 antes de intentar invertir mis ahorros en sus complicadísimos instrumentos.

No es preciso ni normal que se le llame crisis a una mala racha, no es tampoco el fin del mundo, pues aunque existan acciones que nos paralizan los pelos y que nos hacen imaginar una vida completamente diferente -con gritos y sombrerazos incluidos-, no hay mayor virtud en el hombre que la templanza.

Templanza y paciencia son costumbres y fortalezas que no se adquieren gratuitamente. Casi siempre se obtienen y se aprenden a la mala, ya cuando se ha sufrido su ausencia en incontables ocasiones y cuando la luz al final del túnel ni siquiera se avisora.

Tampoco quiero erigirme en prócer ni en paladín de la templanza. No. Hoy por la mañana asusté a mis hijos porque se nos hacía tarde y grité sin razón, para de inmediato ponerme de rodilla y abrazarlos a ambos pidiéndoles perdón. Lo maravilloso de los chicos es que son al mismo tiempo esponjas y teflones. Todo lo aprenden pero también son capaces de olvidar al instante. Jamás quisiera marcarlos como sé que lo haré, tarde o temprano, como gota que perfora una roca, todas mis acciones son observadas y aprendidas y aspiradas por ellos, lo bueno y lo malo y lo perfecto y lo peor.

No hay crisis sin solución, siempre hay una, así sea definitiva. Son las cosas pequeñitas que los hacen crecer enormidades, y a mí con ellos. Por ser el mejor papá que puedan tener, y el único merecedor de su amor de hijo a padre. Como ese grande que yo aún tengo guardado y que libero de a poco hasta el cielo. Todos los días sin excepción.




¡¡¡ letem bi lait !!!






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sábado, 17 de enero de 2015

… UNA VEZ Y OTRA MÁS ...

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¡Ya no lo soporto más! ¿Me oyes?

Es que estoy cansado de intentarlo. Creéme que no importa la hora, siempre estoy pensando cómo hacer para superar esto que está siendo lo más difícil que me ha pasado en la vida.

Apenas y puedo dormir, y cuando lo logro, solamente sueño contigo. ¿Sí sabes cuánto te amo, verdad? ¿Sabes que no sabría qué hacer sin ti? ¿Sabes que has cambiado mi vida? ¡Por Dios, me has hecho odiar el chocolate! ¡Y lo hago con gusto! Antes de que llegaras a mí, no tenía un objetivo, una meta clara. ¡Le has dado a mi existencia un propósito! ¡Uno que persigo a cada minuto que tengo! Por eso mismo, no puedo creer que te pongas tan difícil, ¡y de qué manera!

Sé muy bien que al principio fue divertido, que gozabas cada vez que yo intentaba conquistarte, que sonreías y me felicitabas cuando hacía algo bien, que juntos tarareabamos canciones y melodías pegajosas, que te veía cuando tenía un tiempo libre en el trabajo. Y cómo olvidar la primera vez que te traje a la cama, no me dejaste dormir en toda la noche, pero valió tanto la pena, nos conocimos tan bien, aprendí movimientos que nunca había visto antes, y al amanecer, aún estabas ahí, tan radiante y genial como hasta ahora.

¡Déjame seguir, por favor déjame terminar de decir lo que siento! ¡Tú me das vida, dos vidas, cinco vidas, miles de vidas! Contigo cada día es diferente, eres tan cambiante, eres tan dulce, ¡eres un camaleón! Siempre hay algo nuevo que aprenderte, y yo estoy tan orgulloso de eso. Es una de las razones por las cuales te adoro, mi amor.

¡Pero también tengo dignidad! ¡No voy a dejarme pisotear ni por ti ni por nadie! No es un secreto que he intentado dejarte en muchas ocasiones. Pero siempre había pasado que, cuando más difíciles me ponías las cosas, cuando estaba a punto de abandonar el barco y huir para siempre de ti, algo pasaba de pronto, Dios me iluminaba o las piezas caían por su propio peso en el lugar correcto, y de nuevo todo era felicidad entre tú y yo. Pero ahora veo cuál es tu plan, cuál fue tu plan desde el principio. Lo que quieres de mí es que abandone toda esperanza, que me avoque a ti por completo, que sienta que sin ti no soy nada y que sepa que basta que tú hagas algo, que pongas un poco de tu parte para que las cosas funcionen, pero ¿sabes qué? ¡Pocas veces lo haces! Ya me cansé de que siempre soy yo el que se esfuerza, el que intenta, el que está ahí mientras tú me miras indiferente, viendo como fracaso una y otra vez.

Aún con todo eso, quisiera intentarlo una vez más. No quiero que quede en mi conciencia el saber que pude, que pudimos haberlo logrado juntos y que no hice hasta lo humanamente posible por conquistarte definitivamente. Por que me quisieras como yo te quiero a ti y que me ayudaras a construir esta aventura juntos. Sé que no es fácil, pero quería externar lo que siento, aunque no te importe, yo voy a seguir aquí, por ti, por mí, por los dos. ¡Nunca voy a dejarte! ¡Te amo, Candy Crush!





¡¡¡ letem bi lait !!!
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martes, 13 de enero de 2015

PELANDO LA BANANA. La cáscara. Volumen VIII.

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El año en que cumpliría 14 comenzó de una manera muy intensa. Con los compañeros de escuela, habíamos ido en bola y en camión guajolotero a las faldas del volcán Popocatépetl a juguetear en la nieve. Los más osados ya se veían escalando hasta más allá de Paso de Cortés cual modernos Hillarys, mientras que los más tranquilos y/o emparejados sólo queríamos aprovechar el frío para acurrucarnos cerca cerquita. Para entonces yo era noviecín de una chica de madre holandesa que era más de un año mayor que yo, estaba a un par de semanas de cumplir 15 años y yo a cinco meses de cumplir apenas catorce. Tampoco era que fuera a durar toda la vida. Mi profundo sentido del ridículo me hizo negarme por todos los medios a bailar con ella en su próxima fiesta, la cual ya estaba toda planeada.

El viaje no resultó lo que esperábamos pues después de subir y subir, la cuesta abajo se hizo pesadísima y entre todos contratamos a una camioneta estaquitas para que nos devolviera a nuestro guajolotero. Al hacer la cuenta final estábamos un integrante corto; el primo de mi holandesita no estaba y el pánico se apoderó de todos. Llanto y gritos desesperados precedieron por largos minutos hasta que, bajando pesadamente el camino, el primo bajaba en completo estado de shock y con un brazo prácticamente destrozado.

Sobra decir que la fiesta no podía cancelarse, pero sí cambió de estilo, en vez de hacer una gran ceremonia con vals y chambelanes, se hizo una techno-party como estaba de moda en esos días. Vestidos estrambóticos y nada de corbatas serían la norma en ese caldo de hormonas despertando. Los noventas estaban a la mitad y no siquiera recuerdo mi alocado atuendo, pero debió de ser extremadamente infame.

Liberado por anticipado de las obligaciones de novio, me dediqué a tomar refresco y ver cómo todos los demás sacudían sus hormonales esqueletos al ritmo de Scatman John. Mi amigo el científico se sentó junto a mí y juntos, con sólo ese poder que un par de buenos nerds son capaces de tener, nos reíamos tanto de todos. Hasta que llegó ella a sentarse entre nosotros.

Una chica de piel blanquísima y pelo negrísimo con los labios pintados con el rojo más intenso y rojísimo que había visto. Mi mandíbula me llegó hasta el suelo cuando se acercó a mí y me besó en la mejilla diciéndome su nombre. No tenía más de catorce años y su cuerpo era ya el de una mujer digna de su ralea. También saludó a mi amigo el científico que de igual manera se había quedado boquiabierto.

Platicamos toda la tarde, al menos tanto como se puede platicar cuando la voz de Gillette cantando Short Dick Man taladraba los oídos con sus subidos decibeles. En un momento, La gótica temprana tomó mi mano y me llevó a la pista, contraviniendo mis más profundas convicciones, quería ver al adolescente caliente que fuera capaz de decirle que no a esa hiper-niña. Mi amigo el científico se levantó y nos siguió para no quedarse atrás. Sin el menor sentido del ridículo, moví mi lindo cuerpecito junto a su hermoso cuerpazo mientras tarareábamos Knock kncok knocin’.

No sé ni le pregunté después qué había pasado entre ella y mi amigo el científico, lo que me interesaba era ir a su casa y verla y seguirla viendo, y besarla claro. Y fajonear con esos torpes fajoneos de puberto precoz. Ella me enseñó a jugar ouija y me enseñó las primeras heridas de navaja en sus brazos. Me enseñó fotos de piercings increíbles provenientes de revistas que jamás había visto. Me hizo probar por primera vez la sangre de otra persona cuando se cortó un dedo con un rastrillo.

El fin llegó justo ese día, cuando después de meter su dedo en mi boca y darme el rastrillo, me negué rotundamene a cortar mis suavecitos dedos. Sobra decir que no quería que el espíritu maligno de Gilgamesh o lo que sea se apoderara también de mi alma.

Aún conservaba mi pureza y castidad y sin embargo, el haberla visto hacerse daño y el tener la fortaleza suficiente de decir que no, me hicieron perder un poco la inocencia. Creo …








Parte de esta serie:





¡¡¡ letem bi lait !!!



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jueves, 8 de enero de 2015

… CARROÑA (Parte I) ...

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Se le veía rondar los cementerios, los crematorios, las capillas ardientes, las salas de urgencias, la sala de espera del hospital de oncología, el servicio médico forense, el ministerio público, incluso "El Torito". Se le veía y no. Su rostro era común, moreno y alargado con el mentón hundido y los pómulos prominentes, ojos negros pequeños y demasiado juntos, nariz ancha y frente amplia. De espalda ancha y cintura delgada, estatura promedio y pies grandes. Su chamarra negra con 'hoodie' gris era inconfundible para quien quisiera o pudiera fijarse bien, aunque realmente no había nadie además de él que pudiera estar en esos lugares de desesperanza sin sentirla.

Rara vez se aparecía con compañía. Quizá un par de veces al día se le advertía platicando con alguien. Era un alma solitaria. Y vieja. Sus ojos pequeños solían mirar a través del pensamiento de sus interlocutores y eran capaces de el más hábil convencimiento. Tenía un 'day job' como vendedor en una agencia automotriz, en dónde era una estrella en ascenso, su especialidad era vender camionetas a señoras divorciadas o viudas que se preparaban para regresar a su vida normal, con su ayuda.

Su único talento era el hacer felices por unas horas a quien fuera que lo necesitara. No era un hombre malo, sin embargo no era un paladín ni mucho menos un héroe. Su placer consistía puramente en la felicidad efímera que era capaz de otorgar a sus víctimas. Aunque él se rehusaba a llamarlas víctimas, simplemente eran un accesorio para su fetiche más extremo, una sonrisa seguida de lágrimas. Ellas eran las más vulnerables en ese momento y, sin embargo, disfrutaban realmente su compañía, su manera salvaje de coger, la forma en que sus ojos juntos se centraban en los propios para llevarlas desde el más agradable de los cielos al mismo sufrimiento del que, por unos instantes, creyeron que por fin habían escapado.

Fue una noche, cuando rondaba ya muy tarde por el Centro de Atención a Personas Extraviadas y Ausentes, que la vio. Era muy llamativa por decir lo menos, alta, un metro con setenta centímetros sin tacones, muy gorda pero de cara linda, cabello abundante y negro y rizado. Él se acercó más y logró escuchar el motivo de su presencia ahí. Buscaba a su hermana desaparecida el día anterior. Tenía veinte años y síndrome de Down, así que era más que probable que se hubiera salido de casa y no supiera regresar, incluso era posible que, al verse y sentirse perdida, la chica se hubiera hecho daño al violentarse.

Era su especialidad, una situación desesperada en la que él podía atenuar el dolor de una hermana ante la pérdida y las posibilidades. No tenía mucho que perder ...











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sábado, 7 de julio de 2012

PELANDO LA BANANA. La Penca. Volumen III.

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Hace ya casi tres años que se casaron mis dos mejores amigos de toda la vida. Justamente el veinticuatro de octubre del dos mil nueve, Salvador y Carlos se casaron. No entre ellos, no son mis mejores amigos homosexuales, cada uno de ellos se casó con su respectiva novia mujer, bueno en fin. Entonces, conté la historia del primero de ellos, aquí. De la misma manera en que fallé al seguir escribiendo esa historia, lo hice con mis aventuras noviembreriles, y otras cosas que se me han quedado en las yemas de los dedos.

Carlos se casó en una boda sencilla y sin fastuosidad. Con un maestro de ceremonias que más bien parecía hijo o hermano bastardo de Mauricio Clark, quien me hizo levantar de mi cómodo asiento, así como a la gentil damita que iba conmigo (jeje), para acompañar a la feliz pareja con un leve valseo en su primer y enamorado baile de esposos; entre otras libertades retóricas consistentes en poner primero el adjetivo y después el sustantivo. Además, él, que siempre ha cuidado de su madre como ella cuidó de él en sus primero años, no se merece más que mi más profunda admiración.

La sencillez de la ceremonia no opacó para nada el sentimiento, que vamos, después de venir de una boda a todo lujo y llena de picos emocionales, el llegar a un modesto salón en medio de la lluvia, y mirar cómo se iba llenando de a poco para estar con Carlos en el día más feliz de su vida hasta entonces, no fue poca cosa.

Si Salvador fue el hermano que nunca tuve, Carlos fue el hermano que se me fue a otra ciudad y me dejó. Tres años mayor que yo, pero con tres veces menos vida. Traga-años como nadie que haya conocido, alguna vez en broma, le dije que cómo quería envejecer, si no fumaba, no tomaba alcohol, era monógamo y no se desvelaba, ¡simplemente no se gastaba! Conoció mi vida disipada cuando Elizabeth se iba y me dejaba como novio de rancho, supo de mis aventuras con Edith, con Jimena, con Valeria, con Marisel y con otras que han adornado la banana en anteriores ocasiones. Alguna vez me dijo que no me detuviera a pensarlo, que él era muy feliz con su novia, pero que a través de mí, estaba viviendo las mismas aventuras... y cómo casi no se me da el contar las cosas con lujo de detalles, bueh ...

Trabajamos juntos y llegamos a formar un gran equipo, a veces con dientes integrantes, pero siempre él y yo al mando. Aún hoy, cuando necesito cartas de recomendación, él me las expide. Lo conocí en la radio, cuando él era la estrella de la estación, joven y audaz reportero crecido en un sesudo comentarista de noticias matutinas, además de ser -en los hechos- el director creativo de la estación, más creativo que director, con una visión tan genial que muchas veces quise pedirle ayuda con mis participaciones. Cuando la radio implotó, Carlos me invitó a participar en un programa piloto que él estaba realizando. Era su proyecto de tesis y el sueño de su vida. Ahí conocimos a Elizabeth y ahí me enamoré de ella y ahí comenzaron muchas cosas, entre ellas, no de mis sueños que él ayudó a crear: una compañía de producción audiovisual. Que en efecto, es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión. Con él, sé que siempre puedo confiar en que es un verdadero caballero, es decir, si hoy alguien le pregunta por las novias que tuve mientras trabajamos juntos, sinceramente dirá que las ha olvidado, porque para ciertas cosas, s memoria era tan a corto plazo como Guy Pearce.

Relatar las cosas que vivimos en casi tu años trabajando juntos sería redundar, sólo es menester el mencionar que la mejor etapa de mi vida profesional hasta entonces la pasé tras esas paredes, en esas locaciones, en esos días de tronarnos los dedos por no poder pagar dos meses de renta atrasados, en esas tardes en que el dinero se repartía a manos llenas, en esos códigos de días en los que él tenía la oficina para él solo (bueno, no solo) y los días en las que era mía por completo. Eso sí, siempre respetuosos de los sillones de cada uno, no fuera a ser ...

Cuando fui a verlo para contarle y presumirle que estaba saliendo con Astrid, simplemente me preguntó: "¿y cuál es su problema?" Ninguno, o todos, por eso estaba conmigo y lo estará para siempre.

Hoy, aunque la vida y los trabajos nos llevaron por caminos separados, bendigo su felicidad tanto como sé que él bendice la mía. No puedo esperar a que se decida y publique su novela "Basado en un sueño real", así como tampoco puedo esperar a que trabaje de pronto en una temporada de Game of Thrones y me filtre los guiones para saber qué pasará antes que nadie. Ah, no lo había mencionado, hoy es un talentoso, reconocido y cada vez más famoso actor de doblaje, así com el mejor maestro que puede haber en Ciencias de la Comunicación.

Lo recuerdo ahora, cuando los insultos y las aspiraciones a mártir no se hacen esperar en las res sociales. Lo recuerdo ahora como mediador y, aunque sé que hace seis años votó por Liópez y seguramente lo hizo de nuevo este año, lo que a él verdaderamente le importa es la seguridad del trabajo bien hecho, bien disfrutado y bien remunerado. Sé que no se devana los sesos ni se acongoja, aunque el país se muera o sobreviva y crezca, él será siempre un hombre sencillo que aprecia las cosas buenas de la vida, y gratis. Y es mi amigo.






Parte de esta serie:



¡¡¡ letem bi lait !!!





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lunes, 2 de julio de 2012

... A thousands shades of grey ...

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A ver, a ver, a ver, en primer lugar, ya es lunes y según el calendario, todos tenemos que parar de mamar ya y ponernos a trabajar. Aunque no nos guste y aunque nuestro trabajo sea el más aburrido y monótono del mundo, es lo que hacemos y al momento, es la única opción que tenemos. Sí, estoy harto y estoy hasta la madre de todo el contexto, no lo puedo negar. Estoy hasta la madre de la gente intolerante y la gente imbécil y la gente en términos generales.

Muchas veces y en muchas plataformas me quejé amargamente de los fanáticos que creen que si no piensas exactamente lo mismo que ellos, de inmediato te tildan de ser partidario y/o fanático a la vez de su peor enemigo. No señores, en la vida hay matices de gris, y todos ustedes nosotros con tanta mamadera impresentable nos hemos encargado de hacer la existencia de este país la más gris de la historia.

También sí, sí ganó la profecía de Monterroso que, como buen guatemalteco que no se respete, saltó a la fama por sus pequeñeces, en fin. Se cumplió lo que durante al menos un par de años se venía perfilando y sí, también se cumplió lo que desde hace seis años estábamos temiendo: un viejito irresponsable e irrespetuoso que dice tener la razón absoluta, haciendo pataletas, eso sí, más silenciosas, pero pataletas al fin y al cabo. Aunque Josefina no haya ganado, no nos tocó bailar con ella, sino con una menos fea, no mucho, pero menos de todas formas.

¿Que si Liópez era un peligro para México? ¡Lo sigue siendo! ¿Que si Peña es el imbécil de Díaz Ordaz resucitado? ¡Tal vez, y no dejará de ser imbécil aunque tenga una cinta tricolor cruzándole el pecho! ¿Que si Gabriel Quadri...? ¡Bah, no importa ya!

Tanta idiotez escrita y leída, proferida y (lamentablemente) escuchada me tiene con los nervios de punta. Más que la inminencia de los resultados y más que la incertidumbre del final, como quiera la duda hiere y la sospecha mata, pero la certeza de la podredumbre es acaso peor que la muerte (in a matter of speaking). No me malentiendan por favor, no concibo la idea de un fraude perpetrado por la más aceitada maquinaria mapachil, la podredumbre de la que hablo no viene del sistema, no. Viene desde un lugar mucho más sagrado y mucho más escondido, acaso mucho más grave en realidad. La podredumbre viene del interior de cada uno de los que no se detienen un momento a escupir insensateces e imbeciladas.

Quizás es mi culpa, estoy cierto de que seguir o no seguir a alguien en las redes sociales es entera responsabilidad de cada uno, pero de pronto me encuentro con cada cosa que digo: ¡Qué cosa! Es una verdadera vergüenza. Desde gente alardeando de matar al candidato, de hacer una colecta para contratar a un israelí o a un palestino o a un tepiteño, hasta gente horrible tratando de influir con nimiedades el voto de los demás. Da lo mismo una despensa, una torta o cinco mil pesos. Aceptar cualquiera de ellas constituye un delito, que los muertos de hambre pensaban cometer de cualquier forma, ya sea robándose un pan para mantener a su familia, ya sea acarreándose a un mitin a cambio de ayuda coaccionante. Lo sé, es horrible pensar eso, pero es la verdad, la realidad es horrible, get used to it.

Dos de cada tres entradas en este blog lo dicen. De nosotros depende el hacer o el no hacer de nuestra vida una buena vida. No hay mucho más que decir cuando uno escucha a los merolicos de la tele pregonar a los cuatro vientos la victoria de fulano, al tiempo que escucha a los merolicos del otro lado gritar: ¡fraude y revolución!

Si quieren revolución, papás, ahí está la educación que tanto nos necesita; si lo que quieren son madrazos, pues vayan con Dios. Un mártir no la sirve a nadie, un héroe de mentiras no crece en importancia cuando le da el agua ni cuando se mata de hambre ni cuando se queda callado frente a un edificio muerto ni cuando se llaga los pies por permanecer horas vociferando improperios, mucho menos cuando desde un teléfono inteligente se critica a los que más tienen y se pretende, con palabras, defender a la miseria.

Miseria de pensamiento que no les permite ver que, más allá de quién encabece a una nación, la nación la hacen los de abajo, no con sus votos sino con sus acciones de todos los días. Si pasa lo extraordinario y el viejito acaba por aceptarse derrotado (como lo ha estado los últimos siete años), el próximo fin de semana estaremos hablando de la inminencia de los Juegos Olímpicos y fustigando una vez más al Presidente por no apoyar a los atletas, gritando cada vez que María Espinoza lance una patada a la cabeza y (ojalá) berreando con emoción cuando Oribe meta un par de goles a Corea.

Ayer por la noche, ante un insulto gratuito y generalizado en Facebook, respondí proponiendo la introspección, y la respuesta, después de haber sido denostado y acusado de corrupto, fue que ojalá no exista más gente como yo. ¡Por Dios! Si es lo que el mundo necesita, matices. Lo que la gentecilla no entiende (o no quiere entender) es que lo chido del mundo radica en las diferencias. Existe un dicho que por ahora no recuerdo quién lo dijo, que afirma que: "La derecha siempre privilegia lo que nos distingue, mientras que la izquierda pone énfasis en lo que nos hace iguales". Bienvenidos esos pensamientos, sin embargo y no creo que nadie aquí pueda desmentirme, vivimos un proceso electoral desgastante, en el que cada uno de los cuatro candidatos demostró que no tiene idea del país que quiere gobernar, cada uno de los cuatro se 'deslindó' de los demás e incluso de los ciudadanos. Nadie se comprometió de verdad a cambiar las cosas, nadie se comprometió de verdad a creer en el país y nadie se ganó la confianza de los indecisos.

Todavía ayer por la mañana creía que esos indecisos que, como yo, estaban hasta el reverendo copete de tanto engorre y tanto odio dispersado entre los dos punteros, iban a tomar el camino de la tercera opción que en realidad, era la menos mala de todas, pero no fue así. ¡Qué lástima para todos, pero nada se acabó! Nada se acabó, ni una etapa ni una dinastía ni nada. Tampoco empezó una dictadura ni mucho menos.

Simplemente es lunes y aún faltan cuatro días más para el fin de semana y ¿saben qué? Faltan dos semanas para el cumpleaños de Mateo y de Rodrigo, y faltan tres semanas y cacho para que empiece el torneo de fútbol en México, y con los PUMAS que llegan con un trabuco ...





¡¡¡ letem bi lait !!!










lunes, 7 de junio de 2010

... De mente abierta ...

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Hace poco menos de un año, alguien escribió en este blog, pretendiendo humillarme o insultarme, que yo no era "un techado de virtudes". Después de darle vueltas y vueltas a un asunto que yo creía olvidado, resulta que la piel de la gente es más sensible de lo que su áspero exterior enseñaría.

Resulta que uno no puede reirse socarronamente de la gente porque llaman a sus guardias, que raudos y presurosos acuden en su defensa y exponen sus más bajos valores y espetan epítetos al objeto de su odio iguales o peores que los que real o imaginariamente ofendieron a su amo.

No es por nada en especial, sin embargo he estado pensando últimamente en las cosas que odio de internet, de facebook, de twitter, de los blogs, etc. Después de limpiar los restos de sesos del piso cuando mi cerebro estalló por la sobrecarga de información a la que fue sometido, decidí que no era nada extraño. En realidad odio del mundo virtual lo mismo que odio del mundo real. Quizá la única excepción sería que odio a los habitantes que confunden el mundo virtual con el real.

Alguna vez quise ser más activo en facebook, pero el grave déficit de cosas interesantes que comentar me lo impidió. En twitter, vaya que hay cosas interesantes y gente interesante en mi timeline. Por lo mismo, disfruto enormemente leer en orden inverso los twitts de la gente a la que sigo, la que no me sigue y la que sí; no soy partidario de utilizar twitter como mensajero, así que no suelo enviar mensajes arrobados, mucho menos retwittear cualquier babosada sólo para incluir mi propia babosada relativa. Sólo en casos excepcionales y cuando la babosada es tan grande que no puede quedarse en mi cabeza. En algún momento #Confesé que sólo utilizaba twitter para actualizar mi estado de facebook; eso fue la maldición porque la aplicación que hacía eso chafeó y no se pudo más. Ahora lo he remediado y soy igual de feliz que antes.

Me caen mal los quejicas que apelan a un patrioterismo pitero y se rasgan las vestiduras en contra del Gobierno, de Javier Aguirre, de British Petroleum, de Juan Molinar, de Eduardo Bours, etc. No hay mucho para donde hacerse, los llorones quejicas nunca van a estar a gusto con nada, si Andrés López llena el Zócalo con acarreados dirán que ellos están con él por sus ideas, no por su popularidad; si lo hace Marcelo Ebrard dirán que es un engañabobos tremendo.

Son muchas las cosas que odio de internet, pero odio lo mismo de la gente de huesos y carnita. El chisme barato, la indignación gratuita, los tarados que le mandan mensajes a los 'famosos' en twitter diciéndoles idioteces para llamar su atención, los que creen que los 'famosos' leen sus mensajes y sobre todo creen que les importa, los que tienen su timeline lleno de mensajes a otros haciéndola incomprensible, los que hablan de un solo tema, los que quieren hablar de todos los temas, los que escriben muchas idioteces y los que escriben pocas.

Odio recientemente la aplicación de facebook que publica en el muro la canción que se escucha en ese momento. ¡A nadie le importa! Si facebook proclama que una imagen vale más que mil palabras; twitter, la inmediatez del pensamiento, la irrelevancia de pensar antes en lo que se va a decir a continuación. Me he cansado de escribir en los trabajos de mis alumnos: "Piensa las frases antes de escribirlas". Pareciera que todo el mundo piensa con la cola y escribe con la ídem, pensé que era un cierto defecto de formación que se corregiría al hacerlos escribir más cada vez, pero no. Escriben como hablan, las exposiciones han sido un suplicio eterno, frases inconexas y realidades alternas en las que cada quien se entiende como se le da la gana. Los verbos parecen conjugaciones aleatorias de un retraso mental evidente. Aunque de cierta manera, tenía razón. Es un defecto de formación total, desde la cuna; no sé qué orgullo sienten los padres de mis 'estudiantes universitarios' cuando ven las calificaciones de ciertos de ellos. Es una verdadera lágrima.

Tampoco puedo negar el placer que estas experiencias me están dando, sin embargo no es lo mismo tratar de convencer a un grupo de pubertos nacidos después de 1990 (wtf! =() de los beneficioss que tendrán en su vida al saber escribir y hablar correctamente, que convencer a un grupo similar de los beneficios que una materia irrelevante les puede otorgar, sobre todo a éstos en específico que, si mi oráculo no me engaña, la inmensa mayoría desertará o trabajará manejando un bicitaxi, poniendo uñas francesas o dando clases en esta misma universidad. Doh!


¡¡¡ letem bi lait !!!

jueves, 20 de mayo de 2010

... Unas cuantas dioptrías ...

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Suelo creer que el inconsciente nos juega bromas más allá de los límites de nuestra propia comprensión. Muchos autores dicen que lo que soñamos no es sino un reflejo de nuestros deseos no tan escondidos. Yo no sé nada de eso porque no soy psicólogo yo, pero lo que sí sé, es que mis espejuelos, aunque me hagan surcos en las sienes y hoyos en el tabique nasal, son mis ayudantes más especiales, no me podría imaginar el simple hecho de ver al monitor como lo estoy haciendo ahora sin ellos. A veces lo hago, sí, pero es cuando he pasado todo el día frente a una computadora o una pantalla y entonces descanso viendo la televisión borrosa.

El fin de semana pasado, Astrid y yo fuimos al teatro, mientras esperábamos en la lista por un par de boletos, nos entreteníamos (ella leyendo y yo viendo) los anuncios de otras obras en una revistita. Aquí es cuando se enteran de que yo no portaba mis leales espejuelos. Una obra, al centro de la página llamó mi atención:




Sin embargo, no es la fantasía popular masculina lo que me hizo ver con más detenimiento la imagen, sino lo que yo vi, que era algo así:



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¿Qué dirían Freud, Lacan o el Dr. Paul Weston al respecto?





¡¡¡ letem bi lait !!!

martes, 11 de mayo de 2010

... Crónica del más feluiszísimo cumpleaños ...

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Dios, ¡vaya que me ha servido este par de horas extra de sueño hace un momento! Sólo no podía despertarme, y bueno, con la cansada que me he puesto el fin de semana, no es para menos, pero vayamos por partes.

Encontrábame yo, tranquilamente la tarde del viernes siete de mayo, remolando plácido en los brazos de mi amada, cuando me suelta la bomba: "Mañana necesito un tiempo a solas". ¡Noooooooo! ¡El horror! Entre el ataque del apéndice fantasma y demás cosillas, habíamos estado juntos, muy juntos prácticamente desde el martes a medio día. Incluso algunas horas antes me había prometido una 'celebrancia' especial por mi cumpleaños de todo el fin de semana.

No era que ya estaba harta de mí ni que se hubiera cansado de tenerme pegado todo el tiempo. Era que, con su malestar general provocado por el apéndice fantasma, no había tenido tiempo de organizar como hubiera querido mi consabida fiesta sorpresa (no me gustan las sorpresas jeje).

Fui despachado temprano para mi casa, a bañarme y cambiarme, pasé a ver a mi madre y a mis abuelos y en eso se me fue el tiempo. Una llamada me sacó de mi enmimismamiento para recordarme que ya debía irme. Me despedí de mi abuelo, que me abrazó lo más fuerte que pudo, y emprendí el camino con un poco de pesar en el cucharón... cosas, en fin.

Llegué con un hambre atroz y la promesa de comida después de... de... de... bueno, después de un tiempo a solas (guiño, guiño) me puso feliz en los pantalones. Aunque bueno, era una trampa que fue arruinada hábilmente por los reclamos de mi suegra por teléfono a alguien indeterminado. Llegando al departamento, lo único que se escuchaba era la voz de mi suegra regañando a alguien. Jojo. Y bueno, después de la casi-fiesta no-fiesta sí-fiesta, un par de regalos geniales y el mejor regalo del mundo para mí, se acabó el día con una película que me hizo enojar y sufrir y deprimirme, pero esa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.

Tal como lo prometió, Astrid estuvo veinticuatro horas conmigo. Fue la primera en felicitarme a media película, con esa mirada electrizante y ese beso que me focaliza los sentidos hacia ella. Dormimos juntos, abrazados, en silencio y enamorados, más que nunca. El despertar nos llegaría temprano, juntos, abrazados, en silencio porque, para variar, teníamos un gran tour preparado: Desayuno en casa de mi mamá, excursión sateluca e incursión al profundo sur a ver a PUMAS empatar a cero, o esa era la idea.

No me gusta mucho la barbacoa pero comí quesadillas regularmente ricas. Astrid me dio un nuevo regalo antiestrés: ¡Ella manejó de Texcoco a Satélite a San Ángel! Tuve tiempo de contemplar el paisaje, cantar canciones, decirle que la amo, agradecerle por el mejor cumpleaños de mi vida y lo que faltaba.

Llegamos a tiempo a San Ángel y un no tan largo camino nos aguardaba hasta el estadio más bonito del mundo mundial. Camino que se hizo más largo por nuestra usual, casual, inesperada e inconsciente debilidad por los caminos largos (Duh). Llegamos envueltos en una gota de sudor y salimos empapados de lluvia. ¡Loco clima! Y loco juego, PUMAS prendió a su gente para luego conformarse con ganar el partido pero perder la eliminatoria. Nada extraño, lo han hecho por cuatro años y hoy no tenía porqué ser diferente. Nada pasará, El Tuca firmará una extensión de contrato por otros veintisiete años, yo seguiré reclamando triunfos, pero más que triunfos, buen futbol... que no llegará.

Astrid estuvo a mi lado, firme y estóica. Sin quejarse de la lluvia a pesar de saber que yo me hubiera ido del estadio si ella me lo hubiera pedido. Al final, el que me acompañara en mi sufrir futbolero es algo que no se puede comparar con nada. Es mi debilidad, es mi enfermedad y ella es mi cura, siempre.

De regreso al coche, ropa seca y escala técnica para comprar los regalos maternales del día siguiente. Con toda la intención de ir a comer pizza rica, pero con la certeza de que el sueño se apoderaba de nosotros. Nos fuimos a su casa, pedimos pizza a Domino's y después de comer, ella se quedó profundamente dormida en mis brazos. Yo aguanté una hora más y también caí.

Soñé vívidamente con la certeza de que este fue el primer mejor cumpleaños de mi vida. Con la certeza de que el siguiente año se superará con creces. Con la esperanza de que en mi próximo cumpleaños, un niño o una niña muy pequeño/a tendrá un par de meses no dejándome dormir, pero el día nueve de mayo me mirará con sus ojos (verdes, hermosos) y sin palabras me dirá: "¡Feliz cumpleaños, papá!"


¡Muero!




¡¡¡ letem bi lait !!!

jueves, 15 de abril de 2010

... Destino: el olvido ...

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Ya lo dice un hombre sabio:

"No es sencillo acostumbrarse a ser un pasajero más, ni a tener como destino el olvido".

La historia del mundo mundial está llena de ejemplos en los que los hombres buscan la perpetuidad en aras de alcanzar la inmortalidad. Adán y Eva comieron del árbol del conocimiento para alcanzar la vida eterna, sin saber que ese acto los conduciría justo a lo opuesto. Los hombres de Númenor comandados por Ar-Phârazon osaron irrumpir en la tierra sagrada de Valinor, por la creencia de que era la tierra eterna la que proveía a los inmortales de la perennidad, ignorando a su vez que era lo opuesto, los seres divinos son los que dotan a la tierra de esas propiedades; luego entonces, las huestes humanas provocaron la furia de Mänwe, que envió a las aguas de Ulmo a destruir la isla de los Hombres Mayores. Los más justos descendientes de Ëarendil, Elendil y sus hijos Isildur y Anárion zarparon hacia Arda a comenzar de nuevo; pero en la mente de los hombres venideros siempre permanece el oeste.

Sensatos o no, los hombres, presas de su falible condición humana, no cesan en la búsqueda de la perfección, cuando no de la eternidad. La interpretación de Mateo lo dice todo: "Por sus frutos los conoceréis". Por sus obras los conocerás.

No es sencillo acostumbrarse a ser un pasajero más, ni a tener como destino el olvido. Debe ser horrible tenerme y después perderme. Sé que soy un pastelito que atrae por el olor pero acaso puedo resultar difícil de digerir. Y no, no soy de chocolate ni tengo nariz de cacahuate. Simplemente una galleta con un ligero toque de vainilla que reposa gentilmente debajo de un bombón tetrafacio de fresa y coco.

No soy un cartón imbuido de aroma listo para regalarse a cualquier pelagatos que pase por un pasillo de tienda departamental. Ego sum qui sum. De entre la sarta de soflamas, sólo una es cierta: "Lo que es, es". Perogrullada o no, esta frase encierra la verdad universal, que sí existe y que es patente en todas y cada una de las acciones que los hombres llevan a cabo. Tal como un escorpión no puede renunciar a su naturaleza aunque le cueste la vida, los seres humanos no pueden dejar de actuar como su esencia les dicta, por insensata que sea.

Por sus obras los conocerás. Tal vez el vengador anónimo que, créase lo que se crea, nada tiene que ver con el arcoíris, haya descubierto el hilo negro e inventado el agua tibia. Lo que es, es; y la segunda peor manera de atacar un argumento es estar de acuerdo con él, pero no darse cuenta y denostarlo sin conocimiento de causa. La forma es fondo.

No debe ser sencillo el saberse insignificante aunque se delire con la grandeza. No debe ser sencillo acostumbrarse a ser siempre el pasajero al que le cancelan el boleto, sabiendo que no hay marcha atrás, que el destino irremediablemente le conduce al olvido.



¡¡¡ letem bi lait !!!

miércoles, 24 de marzo de 2010

... Todos los huevos en la misma canasta ...

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Una interesante filosofía (whatever that means) es andar por la vida suponiendo y presuponiendo que todos los demás son bien pendejos hasta que demuestren lo contrario. Sí funciona, y funciona muy bien de hecho.

Y no es difícil, en realidad basta con ver más que las caras, los gestos de la gente que camina por la calle, o que entra al metro cual sanguijuela en busca de un incómodo espacio donde posar sus almorranas; las profundas muecas de miserabilidad que pone la gente cuando espera el autobús, cuando hace fila en un starbucks o cuando sale del cajero automático volteando para todos lados.

Contadas son las excepciones a la regla. Ese tipo de personas, sin importar el sexo, la edad o la cara de pendejos que seguramente tienen, te impactan. Dejan una huella profunda en el subconsciente al verlos por primera vez. La primera impresión jamás se olvida, dicen. Es el tipo de persona que no necesita demostrar que de pendejo sólo tiene la cara, pues en realidad es un gran anti-pendejo. O algo así. Química, puede ser.

Se nos dice desde pequeños que no juzguemos un libro por su portada, pero no se nos explica cómo es que vamos a elegirlo sin ver su presentación. Aquí es donde todo el contexto pierde su congruencia y comienzo a decir disparates. No está padre la teoría de la hiper-pendejibilidad; su única ventaja es que si no mantienes expectativas sobre la gente, éstos no te decepcionan, eso es un hecho.

Las personas, gracias a su falible condición humana, son pendejos por naturaleza. Repito, yo tiendo a pensar que todos lo son hasta que demuestren lo contrario. Es sencillo, el que nada debe, nada teme; el que nada sabe, nada demuestra. El que nada sabe, sirve para reirse un rato de él, pero eventualmente será desechado. Uno que ha demostrado a fuerza de grandeza su falta relativa de pendejez, será acreedor a un sitio en el Olimpo de mis admiraciones. No tengo que decir que admiro a tan pocos...

Integralmente hablando, digo. Tengo un amigo que es el mejor en lo que hace, bueno, no, aún no, pero es joven y talentoso y no tengo duda de que será grande entre los grandes. No soy un melómano aferrado yo, pero mi amigo es el mejor músico que he conocido. Lo admiro por eso. Sin embargo, por otro lado, es un ñoño inenarrable que siente un miedo atroz de hablarle a cualquier mujer que se le ponga enfrente. No es feo, es alto y delgado como el papá de Stuart Little Gregory House hace veinte años. Ahora que comienza a ser famosón y conocidín, no le faltan fanses y groupies, sin embargo, él permanece impávido.

Suelo pelearme con mi madre porque ella es una feroz defensora de Daniel Coleman y su payasada esa de "Inteligencia emocional". Yo clamo y reclamo que es una reverenda invención para vender libros y adiestrar mentecillas. Aunque a veces, casos extremos como el de mi amigo me hacen dudar. Pero no.

El conocer a las personas por sus letras es distinto. pero esa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión ...

No hay manera, no hay conclusión y no hay forma de librarse de la pendejez humana. Dios es listillo y sabe que no puede poner todos sus huevos en la misma canasta, sobre todo una canasta que pasa demasiado tiempo colgada del brazo de ese gran pendejo que es el hombre ...



¡¡¡ letem bi lait !!!

martes, 5 de enero de 2010

... Reductio ad absurdum ...

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No soy un optimista irredento yo, sin embargo disfruto las pequeñas dosis de felicidad que ciertos detalles le imbuyen a mi atribulada existencia. No se necesita ser un sabio para darse cuenta de que créase lo que se crea, todos los que rondamos la media edad fuimos -y algunos seguimos siendo- chiquillos malcriados, mentecillas maquiavélicas estropeadas por la sobreprotección o la ausencia paterna o materna, o ambos, o ninguna. El resultado es un bonche de personitas con diferentes tipos e intensidades de problemas mentales. Eso es algo que nadie en su sano juicio puede negar.

La primera vez que le hablé a Carlos, uno de mis mejores amigos de la chica con la que estaba saliendo y que me tenía más entusiasmado de lo que hubiera estado jamás, simplemente obtuve como respuesta una interrogante intrigante: ¿Y cuál es su problema?

Fair enough...

No fue solamente una ocurrencia. Como resulta obvio, él conocía a la perfección mi salón de la infamia repleto de mujeres obtusas con mentes tétricas y escalofriantes relatos de lo mejor y lo peor que puede ofrecer la psique humana.

Ha habido de todo, como decía David Grossman: "Desde el principio hasta el final no hay una sola cosa recta, sólo es posible una pregunta. ¿Juegas?"

Capaz que yo, turbado como soy y estando tan lleno de issues puedo erigirme en máxima autoridad para hablar del asunto. O no, pero para hacer un recuento exhaustivo de los problemas mentales de las mujeres que en algún momento de la vida petaca compartieron cama o piel conmigo, necesitaría una existencia por completo dedicada a ello.

Baste decir que mi rango va desde la que tenía serios problemas para entablar una conversación que no fuera sobre el largo y color de sus uñas (hasta eso, tenía variedad), hasta la diosa bajada del Olimpo con tan nula autoestima que me abrazaba y me besaba la mano diciendo que no me merecía (cuando quien la presumía como trofeo de las Guerras Helénicas era yo). Desde la que se cachondeaba con la idea de quedarse sola conmigo en una habitación, pero una vez sin compañía se transformaba en un témpano de hielo (fácilmente derretible, hasta eso), hasta la que abiertamente proclamaba su ninfomanía y mostraba al primero que estuviera interesado sus tarjetas de cliente frecuente de las rosas sex shops (pero que se enojaba si uno no tenía un condón a la mano). Desde la feminista exagerada que disfrutaba haciendome sentir menos (que no era taaan desagradable, a veces), hasta la que jamás creció y siguió hablando con diminutivitis cursisitis y molestitits todi su viditi.

He de decir también que aunque mi condición es tan falible como cualquier ser humano digno de su ralea, sin la necesidad imperiosa de ayuda profesional, me he dado cuenta que aunque la mayoría de mis defectos los he mamado de la cuna, hay muchísimos también que se han convertido en vicios y mañas. Lo mejor de todo es que me he dado cuenta de ello y si no hago algo por mejorar o reducir dichas falecias es enteramente mi culpa. Dicho y hecho, en estos días, el fuego se ha llevado cualquier traza de inseguridad que pudiera o no haber existido, y la certeza de que mis errores y sus errores son de ambos ha llegado.

A Carlos le contesto que, como todos, mi mujer tiene ideas, vicios y situaciones que le afectan más o menos que a los demás. Sin embargo, ella también lo sabe y trabaja en ello cada día, pero ya no sola. Yo estoy para ella y ella está para mí, y juntos en la vida y en el sueño caminamos pisando las malezas que pudieran surgir en cualquier momento, burlándonos de los obstáculos y haciéndolos parecer nímios por espigados que sean.

¡Ay Astrid, mejor ya te voy a querer como eres!

Te amo.




¡¡¡ letem bi lait !!!

jueves, 17 de diciembre de 2009

... Los puntos sobre las íes ...

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(aunque ésta lleva acento)




Resulta que me he topado en Feizbuc con un grupo llamado CASAS PRODUCTORAS QUE NO PAGAN O SE TARDAN EN PAGAR. Me ha hecho mucha gracia y después de mentar madres leyendo los comentarios y la explotación tan descarada de que son objeto mis colegas, caí en un blog intitulado LISTA NEGRA, y lo es en realidad, la lista negra de las casas productoras en México. Estando ahí me encontré comentarios del desastre cancuniano en letras (mal escritas por cierto) de otros afectados.

Tengo pendiente también la reproducción de mi carta de renuncia al último empleo explotador, aburrido y monótono por razones que a muchos les podrían parecer inocuas, pero que me afectaban de cierta manera y no me permitían ser lo productivo que puedo llegar a ser.

Leed:


En algún momento de la entrevista de trabajo que ambos sostuvimos, Orson, me preguntaste que si tuviera una oferta en un empleo que me gustara más, una oferta equitativa en tiempo, dinero y esfuerzo, pero en un área más afín a mi personalidad, me iría. Desde un principio mi respuesta fue sincera. Sí, me iría. Sin embargo, te dije, si estuviera completamente a gusto en el trabajo, me llevara bien con mis compañeros, tuviera bien puesta la camiseta de la empresa y sintiera la estabilidad que busco, podría quedarme. Lamento
-para objeto de nuestra relación laboral- decirte que nada de eso ha sucedido, no me siento lo suficientemente a gusto y estable en Boletín de la Computación.

¿El trabajo? No me quejo. Se me advirtió desde el principio que el horario era pesado y las labores repetitivas, aburridas y monótonas. No me quejo de la carga de trabajo sino del trato en y para el trabajo. El poco interés por el bienestar integral de sus empleados que muestran los directivos de Boletín de la Computación. No me quejo tampoco de la relación que llegué a tener con la mayoría de mis compañeros de trabajo, mi queja va más arriba.

¿Por qué te lo escribo y no te lo digo? Llevo una semana tratando de hablar contigo y o no has estado, o he tenido mucho por hacer y me ha sido imposible pasar a verte. Y no creo que haya queja alguna sobre mi trabajo, he sido lo más profesional que puedo y he cumplido en tiempo y forma con las tareas que se me han encomendado.

El tener una semana tratando de decírtelo y negociarlo -cómo establecimos en la entrevista cuando dijimos que todo es negociable-, solamente se suma a varios desatinos que Boletín de la Computación ha tenido conmigo. Te los ennumero:


- El desinterés mostrado por la dirección de LA EMPRESA hacia mi persona y mi bienestar físico y emocional. Esto se debe a la continua reticencia a hacer caso de mi petición de una silla y un monitor en buenas condiciones. Hecho que es del conocimiento del Coordinador de mi área desde mi primera semana de trabajo. Por una parte, la silla que se me dio no funciona del todo bien y es necesario ajustarla cada diez minutos en promedio para que el seguro no se salga de su lugar, precipitándome hacia atrás. Por otro lado, el monitor que se me asignó no está bien calibrado por lo que me es difícil apreciar los anuncios, textos y/o correos electrónicos de manera correcta.

- Así como también el hecho de que llevo casi dos meses trabajando en este lugar y mi nombre y correo electrónico de la empresa, siguen ausentes del directorio laboral en línea.

- Las repetidas violaciones de ambas partes a las cláusulas quinta y sexta del contrato laboral celebrado entre la empresa y yo, al extenderse las jornadas de trabajo hasta por cincuenta
(50) o más horas a la semana, sin el debido permiso por escrito por parte de LA EMPRESA y sin la retribución que por ley corresponde.

- Las nulas oportunidades de crecimiento que se vislumbran en un futuro, teniendo en cuenta dos factores: 1. Los paradigmas de LA EMPRESA que no admiten pensamientos ni críticos ni novedosos. 2. El hecho de que en la entrevista que trabajo que sostuve con la Gerente de Operaciones se me dijo que las oportunidades existían a corto plazo y que cuando se abrieran, la compensación económica sería mayor; sin embargo, al darme cuenta de que hay empleados de más de 10 años laborando con el mismo sueldo o con mínimos aumentos, a la vez que la carga de trabajo se ha incrementado, me hacen ver que no existen tales oportunidades de crecimiento.

- La incompatibilidad entre la “línea editorial” y mi estilo particular de redacción. No es posible retrasar dos horas el trabajo porque al señor le molestan las interjecciones después de comas, no importando que tan correctas estén, y sí, lo están.

- La política de terror imperante de los directivos para con los empleados. Dado el caso que éstos, prefieren soportar injusticias y malos tratos por miedo a perder su empleo. Situación que impide al EMPLEADO “ponerse la camiseta” de LA EMPRESA.


- Según mis propios cálculos
-que pueden estar errados por supuesto-, no se me depositó la cantidad correspondiente en esta quincena, teniendo en cuenta que mi salario base menos retenciones es de aproximadamente x pesos más dos bonos, de puntualidad y asistencia que sumarían x+y pesos. Sin embargo, hay en mi cuenta x+y-z pesos. Convenientemente, ni el viernes que fue cuando se hizo el depósito, ni hoy lunes, se me entregó el recibo de nómina como todas las quincenas, así que no sé a qué se debe esta falta de alrededor de z pesos en mi cuenta.

- En caso de ser por el día 16 de noviembre que no asistí al trabajo, debo decir que no existió tal falta al ser un día de asueto obligatorio por ley. Hecho que es del conocimiento del Coordinador de edición, quien me aseguró hablaría contigo, Orson, para aclarar el asunto. Además, las labores de ese día en particular constituyen una clara violación a la Ley Federal del Trabajo, al ser un día de descanso OFICIAL e irrenunciable.


Sin más que agregar, por medio de la presente me permito comunicarte mi decisión de renunciar al puesto de Corrector de Estilo en LA EMPRESA por así convenir a mis intereses personales, en términos de la Fracción I del artículo 53 de la Ley Federal del Trabajo.

Saludos.

Luisz de Pablo.



¡¡¡ letem bi lait !!!

lunes, 26 de octubre de 2009

... Mr. Ambulance Driver ...

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...Mr. Ambulance Driver
I'm not a real survivor
Wishing that i was the one that...wasn't gonna be here anymore
The one that isn't here anymore
The one that isn't here anymore
Oh...we can't trade places
Our lives are strangely our own
Mr. Ambulance Driver...


Cuentan las leyendas que en países nórdicos, polares o simplemente civilizados, la necesidad de una policía patrullera es prácticamente nula, la gente se comporta ordenada, respeta los señalamientos viales -si es que existen- y coexisten en santa paz peatones con automovilistas con bicicletos con tamarindos con abuelitas y con pelotas perseguidas por chamacos. En mi bendito país (que Dios tenga en su santa gloria -quizá más pronto que tarde-) existe una subdivisión de divisiones divididas entre las corporaciones encargadas de guardar el orden entre los individuos; la policía montada, la policía charra, la policía en bicicleta, el chapulín colorado, la policía ecológica, la municipal, delegacional, estatal, capitalina, federal, metropolitana, tránsitos, de barrio, afis, zetas, pefepes, ultras, halcones, el escuadrón de la muerte, entre otras linduras.

Y de todos ellos no se hace uno. Divide y vencerás dicen los maleantes y si no te agarran en total flagrancia, resulta que ninguna tiene jurisdicción para detenerte, mucho menos para consignarte. Cosa bastante provechosa para nosotros, pequeños infractores de la ley, evasores de impuestos y/o narcomenudistas.

Ya una vez me había librado por los pelos de una tremenda infracción de tránsito inexistente. Vaya, era una falta menor, el obstruir en un treinta o cuarenta por ciento la visibilidad del medallón con cosas de mi mudanza. Yo veía perfectamente, pero en esa ocasión intentaron sacarme doscientos pesos. Y ya leyeron lo que pasó.

Entonces, en medio de un día de casorios y contrastes (sí, voy a escribir de esto, namás denme chance), circulando sobre el Eje Central Lázaro Cárdenas, me di la vuelta a la derecha en Xola. Díganme ustedes amiguitos chilangos, cobijados y/o adoptados por la urbe, si no se puede dar vuelta a la derecha en Xola sobre Eje Central. Toda la vida se ha podido, pero blah.

Primero me asusté porque con esto del trabajo esclavizante, aburrido y monótono, lo último que supe de las noticias de la ciudad era que policías habían participado en el secuestro de los chamacos con apellidos rimbombantes, o bueno, malandros disfrazados de policías, cosa que en estos tiempos ha perdido su distancia.

No bien di vuelta en Xola, de la primera calle, cual chico malo chico malo, una patrulla de la policía capitalina me cierra el paso. Por mi mente sólo pasó una elocuente frase: “No mames no mames no mames no mames”. Había varias opciones. Uno: Un policía tarado no calcula su frenado y en aras de no estrellarse con el metrobús me estorba con el riesgo de que yo me estampara con él. Dos: El arcoirismóvil fue usado para una felonía cometida por el valet parking del salón donde fue la boda y por fin era localizado por un policía tarado. Tres: Había habido un accidente más adelante y el policía tarado me conminaría a tomar una ruta alterna para evitar el embotellamiento. Cuatro: Engañado por nuestras elegantes vestiduras saliendo de la boda elegantiosa, un policía tarado (o un delincuente tarado disfrazado de policía) quiere secuestrarnos y poner a Astrid a hacer reportes y multas y a mí a corregir faltas de ortografía por el resto de nuestras vidas. En cualquier caso la premisa es que interviene un policía tarado.

No tuve ni tiempo de asustarme pues el policía tarado y típico -gordo, chaparro, prieto y feo- se acercó caminando como charrito y me dice: “Si es tan amable de acompañarme joven un minuto, verá usted que la esquina del eje y Xola está llena de discos de que no se puede dar vuelta a la derecha”.

Obviamente no era cierto. Pueden preguntarle a Astrid que siempre me estoy fijando (y regañando por) las vueltas prohibidas, no traía mis lentes o sí, no recuerdo, pero de todos modos, un disco de vuelta prohibida nunca me pasa desapercibido. Y en fin, el policía tarado me pidió mi licencia y la tarjeta de circulación, se los di y aún así tuvo el descaro de decirme: "Es una falta de depósito, pero todo se puede antes de que ingrese sus datos". "No pus' ingrese mis datos", le dije. Y se va bien enojado rumiando su fracaso. Vuelve, me entrega mis documentos y barrunta: "Vamos a ir aquí al de San Antonio Abad, me sigue por favor".

Me tomé mi tiempo. Cuando la patrulla me pasó apenas estaba guardando en la cartera mi licencia, tuvo que esperar a que se me diera la gana salir (hay que tener precaución, no quería que un auto me golpeara). En este punto cabe aclarar que el cortísimo y súper sensual vestido de mi mujer debería estar para entonces enredado a su cintura, pero gracias a la estratégica cinta y a mi saco en sus piernas, éstas no se revelaban en su impresionante espectacularidad al policía tarado. Obvio no, esas son sólo para mí (guiño, guiño).

Manejé aún por cuatro o cinco cuadras más, dando tres vueltas cuando el chofer de la patrulla se orilla y me pide que me detenga. Se baja y me dice (esta conversación es tan genial que merece ser transcrita -casi- en su totalidad):

Pareja del policía tarado:
Señor Luis Enrique buenas tardes, me dice mi compañero que se dirigen a una fiesta.

Señor Luis Enrique con el ceño fruncido y tembloroso:
Así es jefe, pos mire que se nos hace tarde.

Pareja tarada del policía tarado:
Pos' fíjese que nos acaban de hablar para que desbaratemos una fiesta en la calle aquí cerca y pos' llevárnoslo al depósito es perder casi toda la tarde joven...

Señor Luis Enrique resignado a su destino funesto:
Ni modo jefe, si hay que ir, hay que ir.

Pareja tarada del policía tarado sondeando el terreno:
Es que yo podría ayudarle, pero todo está en que me lo pida de buena manera, sin enojarse, no hay necesidad.

Señor Luis Enrique con la sangre en ebullición:
Usted dirá.

Pareja tarada del policía tarado queriendo decir algo sin decirlo:
Como le vuelvo a repetir otra vez de nuevo, todo está en que me lo pida de buena manera.

Señor Luis Enrique pensando en porqué no tiene una grabadora:
Es que si usted no me pide nada, yo no le puedo ofrecer nada, es cuestión de principios.

Pareja tarada del policía tarado haciéndose el ofendido:
No, no, no, no, ¿cómo cree? Ya me está malinterpretando, lo único que pido es que me diga que no lo va a volver a hacer. Es por su propia seguridad, ahí donde se dio la vuelta, en el semáforo hay miles de golpes de autos que no alcanzan a dar la vuelta, por eso la prohibieron.

Señor Luis Enrique con el ceño fruncido y tembloroso pero con una sonrisa maliciosa por dentro:
Ah bueno, así es diferente, no se preocupe que de ahora en adelante tendré el triple de cuidado.

Pareja tarada del policía tarado frustrado:
Que tengan buen camino.

Señor Luis Enrique con el ceño fruncido y tembloroso haciéndose amigo de la ley:
También usted, ¡suerte jefe!



¡¡¡No mamar!!!

No sé qué me da más coraje, si la perdedera de tiempo por una falta inexistente o la acusación falsa o el intento de corromperme o el que, habiendo considerado que cometí una infracción me dejara ir sólo por no perder el tiempo.

Chale y re chale.


¡¡¡Vámonos a Suiza!!!



¡¡¡ letem bi lait !!!

lunes, 21 de septiembre de 2009

... ¡Yo, Claudio! ...

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Tres meses y medio han pasado desde que despotriqué horriblemente en contra de las pécoras mujeres infieles. Aquí mis deslates masculinos de coraje y empatía con mi género.

Yo sé que no es políticamente correcto hacer apologías de lo masculino gracias a siglos y siglos de dominación hombreril, la gente suele hacer ojitos de icono (¬¬) cuando uno proclama que es bien chido ser hombre. Hombre hombre, digo. El portar con orgullo el cromosoma Y no está peleado con demostrar lo que se siente cuando se siente, es más, ni siquiera está peleado con algo. Los radicales son los que siempre ponen los dedos en donde ellos creen que hay llagas (pero en realidad son sus propias llagas, ilusos). Una de las más importantes cruzadas que he emprendido fue en contra de los eufemismos. Simplemente odio con odio odiante la grandilocuencia sin sentido (aquí me muerdo la lengua, me desangro y me muero), ajena por supuesto.

Aunque me desvío del tema. El fin de semana fui al cine con mi mujer de mi vida mía de mí a ver una película (porque a veces no vamos sólo a ver una película [nosierto]) francesa que se llama Un baiser s'il vous plaît. O como le pusieron aquí en Mexicalpán de las tunas: Bésame por favor. Un título literal y adecuado según yo. ¿Por qué? Let's see...

Todo comienza cuando una tipeja está perdida en Nantes y le pide dirección a un tipejo en una camionetita repartidora. Como buen franchute, él la desea de inmediato y ella como buena franchuta se hace la difícil pero al final acepta salir con él a tomar un trago. Buena velada aunque cuando él la regresa a su hotel intenta besarla y ella se resiste, él se disculpa y ella le contesta que no lo puede besar por una razón: Una de sus amigas vio como cambiaba su vida por un beso. Entonces le cuenta la historia (dentro de la historia).



Nicolás es el mejor amigo de Judith (Virginie Ledoyen rrrrrrr) y Judith está casada con Claudio y son felices, aparentemente. Porque Nicolás de pronto se queda soltero y como buen amigo francés, se enferma de soledad y afecto (ajá) y cree que la única manera de curarse es teniendo sexo (ajá ajá ajá). Taaaan nerd y ñoño (como buen francés) busca una prostituta (que estaba muy bonita he de decir) pero como se niega a besarlo, namás no le funciona el asunto. 'Tons como buen amigodelanovia que se respete le pide a Judith que lo ayude a curarse. (Para entonces yo ya odio con toda mi alma a Nicolás, uno porque es profesor de matemáticas en una escuela para señoritas, dos porque no tiene internet en su casa y tres porque es el amigoquedeseaasuamiganoimportaqueseaajena) Judith taaaaan mosca muerta naive como buena francesa que se respete no le entiende al principio pero termina por aceptar la propuesta sucia, ¡sucia!.

Regresando a los eufemismos, la escena de su 'primera vez' es cagadísima, no saben que hacer y se piden permiso para todo. Lo más chistoso es cuando el baboso de Nicolás le pide permiso para tocarle una teta.

El tipo se parece a mi maestro Jesús de matemáticas en la secundaria, y no, no iba en una secundaria para señoritas.


Y bueno, resulta que lo hacen tan bien y con tantas ganas contenidas (pécoros) que les encanta y se enamoran y lo hacen en todos lados, hasta en una fiesta con Claudio rondando. ¡Malditos, malditos sean!

Tanto es su so-called amor que idean un plan malévolo para que Claudio se enamore de una ex de Nicolás y entonces ya puedan estar juntos y vivir juntos y coger y besarse sin culpas. Pero todo sale mal y Claudio se entera y se va de la casa. Judith no sabe que hacer. Ambos se sienten pésimo y luego ya no me acuerdo en qué acaba su historia.

Tipeja, que se llama Émilie le dice a tipejo que se llama Gabriel que por eso no puede besarlo porque ella es casada y no quiere repetir la historia. Él lo entiende y dice: Claro, ¡pobre Claudio! Aaaaaah, yo dije también 'Pobre Claudio', aunque Astrid me dijo que al final todo había salido bien para él pues se había casado con una buena mujer. Yo contesté: '¡¿Con esa?!' Entonces pasó lo que tenía que pasar, viene la patada en los gumaros a todos los hombres de la sala, Émilie le dice a Gabriel: ¿Por qué pobre? De no haber sido por eso, yo no habría conocido a mi esposo.

Aaaaaaaargh.


¡Tipeja se casó con Claudio y se besa con un desconocido! Ah pobre Claudio.

Claudio = Síndrome de John C. Reilly all over again.


Claudios Hombres del mundo, uníos en defensa de los pobrecitos hombres dejados, humillados, maltratados, golpeados, utilizados como vil objeto sexual por seis horas.

No se vale...



¡¡¡ letem bi lait !!!

domingo, 30 de agosto de 2009

... ¡Odio a mi primo! (nosierto) ...

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Tengo un primo que se lanzó la semana pasada a la reconquista de la California. Estudiará un semestre en la Universidad de Barney Berkeley donde se rodeará de lo más selecto de la comunidad heterosexual Sanfranciscana y de sus alrededores (espero). O bueno, que haga lo que quiera pero que le vaya bien y que no regrese con ropa entallada de cuero y peinado multicolor.

Así le va:


Hola

Pues hay mucho que contar, todo ha sido bastante nuevo y un tanto bizarro. El viernes me mude a la que va a ser mi residencia permanente por el semestre, mi compañero de cuarto es un gringo clavado en las matemáticas y la programación de computadoras que se llama Thomas.

Berkeley es una ciudad muy particular, si le preguntas a cualquier gringo sobre ella te dirán que está llena de gente rara, eso me dijo a mí el tipo con el que me senté en el avión de Phoenix a Oakland y tenía mucha razón. Hay cada personaje en las calles que no te imaginas, no solo son vagos que piden limosna, cada uno tiene su discurso; “político”, “religioso” o más frecuentemente “sin sentido”, no solo a los pirados si no también a los cuerdos les encanta enfrascarse en discusiones en plena calle sobre cualquier tema, por lo que en un día normal te abordan varias veces estos singulares personajes para comentarte su posición respecto a algo o solo para gritar groserías. Es una ciudad atípica americana, la gente es más amable y solidaria que el promedio. Creo que los Berkeleyanos están cambiando un poco la antipatía que le tengo a los gringos pero supongo que es muy pronto para juzgar. Además de los raros también hay ojetes como un tipo que nos quiso ver la cara cuando tratábamos de comprar una bici usada, nos quería cobrar 150 dólares por una bici simple, sin frenos, oxidadada y sin asiento.

Las vistas de la bahía son excepcionales como la pendiente sube muy rápido en la colina con solo subir un poco te encuentras con vistas increíbles mi cuarto no tiene una visita tan genial porque da una calle, hubiese resultado mucho más caro con vista pero hay un sinfín de lugares en Berkeley que ofrecen paisajes muy agradables. El clima es genial, pero enfría muy rápido en las noches espero que no, pero ya presiento que me va a hacer falta un poco mas de ropa para invierno.
Esta semana ha sido un poco de chiste, solo he tenido reunión tras reunión de orientación donde dan información muy simple que ya había leído antes es sus páginas web eso es algo que me saca mucho de onda también, los gringos están instalados en una comodidad bastante aburrida en la que maquinas y carteles les dicen con una complejidad de plaza sésamo lo que tiene que hacer. Desde las instrucciones para transbordar trenes, hasta como comprar un boleto del metro.

…Afortunadamente las reuniones insípidas me han dado mucho tiempo para instalarme, conocer el campus y la ciudad, conocer gente y dejar todo listo para el inicio a clases el 26.

El área de la bahía está llena de asiáticos, nunca me hubiese imaginado la que la proporción de la población asiática fuese tan grande, he conocido a muchas personas en la semana que llevo aquí pero definitivamente un gran porcentaje ha sido asiático y me resulta difícil recordar sus nombres porque todos son algo como pyng o yong o gori. Y es un poco más complejo con los hindús pero afortunadamente no hay tantos.

Algo que me está abrumando un poco es la cantidad bestial de acentos que hay, no me había imaginado que me iba a costar trabajo entenderle a la gente porque todos conservan acentos bastante gruesos de sus países de origen. Con los americanos, los británicos y los australianos no tengo ningún problema pero todos los demás que son de otros países cuyos idiomas no son el ingles… a como le trabajo para entenderles. Por ser una residencia internacional estoy casi seguro que voy a conocer el mayor número de personas de distintas nacionalidades que en cualquier otra etapa de mi vida. Pero la mayoría son europeos y asiáticos, extrañamente casi no hay latinos, solo hay un chileno del que se y 2 mexicanos a parte de mi. Eso es en la residencia, en la calle es otra cosa, definitivamente hay más latinos en Berkeley muy seguido escucho a alguien hablando español.

He tenido que contestar como 6 veces que no usamos sombrero pero fuera de eso no ha habido otros comentarios negativos respecto a mi nacionalidad supongo que es porque la enorme mayoría de las personas que he conocido son estudiantes internacionales y no gringos pero ya veremos cómo marchan las cosas durante el semestre.

Bueno eso es algo de lo que he hecho estos últimos días, tarde en contestar porque estuve todo el fin en un “campamento” que organiza la residencia donde me quedo.

Saludos

E. de Pablo.

P.D. Perdón si el escrito está un poco disperso ya me está fallando el chip del lenguaje, entre hablar en ingles y pasar al español con los latinos y tratar de seguirle el paso a las conversaciones de los franceses ya estoy sacando chispas, tanto así que de pronto les contesto en español a los anglo-parlantes.


(otsss)


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Sigue en línea mi historia genial de RBD HD-B. Piquen, liquen y califiquen.







¡¡¡ letem bi lait !!!

jueves, 13 de agosto de 2009

... El clarín con su bélico acento ...

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Ayer aprendí a jugar backgammon. No fue divertido al principio, bueno también fue mi culpa por entender el objetivo demasiado literal y llevar todas mis fichas hasta el final de un sólo golpe (bueno, muchos). Perdí por cierto. Es como cuando intentas (y logras) un mate al pastor cuando juegas ajedrez contra un novato. O contra un experimentado, eso es más feo, porque debo reconocer que hace doce o trece años morí de esa manera tan humillante por la distracción que me causaron las piernas de una tierna adolescente (por cierto, yo era un adolescente también, aunque eso no me exhima de cualquier delito) que competía en la mesa junto a la mía. Pero esa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión. Ayer, Astrid me inició en ese juego de nobles y aristócratas que es el backgammon. Perdí miserablemente, bueno, no taaan miserablemente, llegué hasta el final con buena estrategia y después el azar se encargó de patearme la cola. Esa fue la partida de prueba, en la siguiente me fue mejor, pero esa también es otra historia y merece ser contada en otro lugar.

Leyendo y conociendo un poco la historia de este país uno puede llegar a entender el porqué de nuestra recalcitrante belicosidad. Ayer, Nery Castillo (que ni mexicano es, aunque haya nacido en San Luis Potosí) dio tamaña muestra de su civilidad al pintarle bronca por nada a un negro que mide dos metros y pesa cien kilos más que él. Aunque la mexicanidad o la no mexicanidad es un tema interesante, lo que quiero hacer notar es la hostilidad con la que siempre vivimos. Siempre de los siempres.

No quiero enseñar historia, no es mi papel, pero es menester el darnos cuenta que desde que los diferentes pueblos y las distintas culturas indígenas que existían en el que ahora es el territorio nacional se la pasaban de las greñas por el simple vuelo de una mosca panteonera, no existe en el mundo mundial una historia más llena de traiciones, odios, venganzas y guerras fraticidas que la nuestra. ¡Y a mucha honra! ¡Nel!

En un país donde cambiar una ley sin que lloren los perredistas es más fácil que cambiar a Cuauhtémoc Blanco sin que llore el estadio Azteca, todos están más al pendiente y preocupados por su propio bienestar que por el bien común. No que los culpe, yo lo haría, pero el punto es que ya en el pasado hemos perdido la mitad de la nación porque los supuestos garantes del bien del país estaban peleándose entre ellos por un puñado de bicocas. No es algo lindo de qué presumir a los turistas, pero eso no le quita lo cierto. Y no es tampoco algo viejo, lo vemos ahora en los debates del hache Congreso de la Unión, en las rebatingas que se traen los gángsters por el control de los ambulantes, en el rayito de esperanza dándole con todo a la propia teta de donde mama. En fin, ejemplos sobran.

Hace ciento cincuenta años, ocurrió la única guerra por ideas, por proyectos opuestos e irreconciliables de nación que se dio en toda la historia del México independiente. La Guerra de Reforma que enfrentó a liberales y conservadores. Liberales que se morirían de ver en lo que, los autonombrados liberales de hoy en día, han convertido las banderas que ellos murieron por enarbolar. Hace ciento cincuenta años, era matar o morir por lo que creían era el futuro ideal del país, no por caudilluchos, no por dinero, no por viejas rencillas.

Rencillas que han constituido toda una cultura en este valle de lágrimas. Al parecer la gentuza (está bien, me incluyo) nunca está contenta si no se pelea con sus semejantes los demás. Luego cuando alguien es azotado de nacimiento (o necimiento, ja), que más da pelearse con uno o con otro, da lo mismo. Y desde párvulos nos han metido en la cabeza que los demás nos odian y no cesarán en su intento por dañarnos. Namás vean, son sólo frases aisladas pero que entrañan la paranoia en su máxima expresión:

Mexicanos, al grito de guerra
(Nomás pa' empezar)

piensa ¡oh Patria querida! que el cielo
un soldado en cada hijo te dió
(Ahora entiendo el Servicio Militar obligatorio)

En sangrientos combates los viste
por tu amor palpitando sus senos
(¿De qué estaba hablando? Dejé de pensar)

Ya no más de tus hijos la sangre
se derrame en contienda de hermanos
(Jajajajajaja, se vale soñar)

Del guerrero inmortal de Zempoala
te defienda la espada terrible,
y sostiene su brazo invencible
tu sagrado pendón tricolor;
El será el feliz mexicano
en la paz y en la guerra el caudillo,
porque él supo sus armas de brillo
circundar en los campos de honor
(Se refiere a Antonio López de Santa Anna, ¿neta? ¿El tipo que perdió una batalla por no tener suficientes municiones y ser tan orgulloso para pedirlas?)

¡Guerra, guerra sin tregua al que intente
de la patria manchar los blasones!
(Landon Donovan se orinó en el estadio Jalisco, ¿cuenta?)

Y tus templos, palacios y torres
se derrumben con hórrido estruendo
(¿Como en 1985?)

de Iturbide la sacra bandera
¡Mexicanos! valientes seguid
(No puedo yo negar que la Bandera Imperial de Iturbide era la más chingona de todas)

¡Para ti las guirnaldas de oliva!
¡Un recuerdo para ellos de gloria!
¡Un laurel para ti de victoria!
¡Un sepulcro para ellos de honor!
(No aplica: 'Mejor aquí corrió que aquí quedó')

Aunque dudo mucho que exista un Mundial de Himnos Nacionales, siempre se dice que el nuestro es el segundo más hermoso del mundo, detrás de 'La Marsellaise'. Claro, armónicamente, ambos son comparables. Bélicos los dos. El himno de los Estados Unidos por el contrario, tiene una armonía sacra, contrasta con su política, sí. Y uno necesita no tener sangre en las venas para que la piel no se le enchine mientras los acordes de Ciña, ¡Oh Patria! viajan por el espacio electromagnético de la tierra en forma de ondas sonoras.

Todo el mundo sabe perfecto lo que caracteriza al mexicano. Con sus excepciones, claro, por eso nadie nos toma en cuenta ni da dos pesos por nosotros. Pero yo nada más pienso en lo que sentiría Barack Obama si el presidente de Irán, o el primer Ministro de China o la India arengara a su pueblo reunido bajo el balcón de la sede del gobierno, ondeando una bandera y tañendo una campana con gritos de ¡Guerra, guerra!

Mexicanos (o iraníes, o chinos, o indios) al grito de guerra ...

¡Ay nanita!



¡¡¡ letem bi lait !!!

viernes, 24 de julio de 2009

... El cisne Mirón ...

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¿Cuál es el colmo de un hipermétrope? Ser voyeur.

Bueno, está bien, no es gracioso, ni siquiera es un chiste, pero el punto es que tengo cierto grado de hipermetropía, pero además, soy muy visual. Si pudiera categorizar, la vista sería mi segundo sentido favorito después del tacto, me excitan las visiones más que los sonidos, las palabras escritas más que las escuchadas (a menos que sea al oído, en un piso alto, con el peligro de que alguien nos vea ...); pero me excita más el tocar, y por ende, el ver una cara de placer.

Me gusta sentir las gotas de lluvia cayéndome en la cara, sin embargo, hoy me pasó algo muy extraño. Caminaba de regreso a casa después de comer quesadillas sin sabor, el cielo tronaba y se ennegrecía a cada paso que daba. Faltaban doscientos metros para llegar a mi resguardo seguro cuando gotones enormes comenzaron a caer. Yo veía claramente como se estrellaban en el piso haciendo pequeños charcos (en bullet time), a lo lejos se miraba como una cortina de agua, pero yo caminaba sin seguir un rumbo establecido y no me mojaba. Por increíble que parezca. Las gotas eran tan grandes y estaban tan espaciadas, que yo (cual varita de nardo) cabía perfectamente entre sus trayectorias. Rarísimo todo. Faltaban cien metros para llegar a casa y entonces sí, los gotones permanecían, pero entre ellos, miles y miles de gotitas cual agujas me atacaron. Llegué empapadísimo.

Pensé que yo era de los que pueden cruzar el pantano sin ensuciarse, o ir por la lluvia a media calle sin mojarse, pero no. De nuevo mi falible condición humana me dio una patada en la espinilla.

Me gusta el facebook. Me aburrí del hi5 hace tiempo, poco menos de un año creo yo. Antes del rediseño, facebook me parecía un tanto soso y sin sentido. Además estaba orgulloso de mi hi5 auriazul, sin ruidos, perfectamente acomodado y con purga de contactos cada cuanto. Antes de las miles y miles de aplicaciones, tests, juegos, galletas, etcétera, mi diversión de ocio eran los grupos/foros de hi5.

En enero del año pasado ingresé a uno en el que casi de inmediato comencé a hacer polémica. ¿Qué puedo decir? Me gusta hacer notorias las cosas que me molestan, aunque hiera frágiles egos y pequeñas susceptibilidades, el punto es que ese grupo se fue haciendo más y más grande, y era divertido. Hasta que en un arranque hormonal, la creadora del pelo y de las garras de ese foro amenazó con cerrarlo. Ni tardo ni perezoso, creé mi propio grupo y así me convertí en el criador ('cría cuervos y te sacarán los ojos' indeed). La mayor parte de los que se sintieron ofendidos por dicho arranque decidieron seguirme y se formó un grupo lo bastante heterogéneo para resultar extremadamente divertido. No niego si afirmo que muchos de mis mejores posts no terminaron aquí, sino en el foro, donde la respuesta era inmediata, y copiosa.

Pero todo por servir se acaba, cierto sector ñoño (más) del grupo no cesaba en halagos baratos y mentirosos para ellos mismos. ¡Con lo que me hartan las loas gratuitas! Y por supuesto que tenían todo el derecho del mundo, pero les faltaba el mérito, y eso era innegable. Yo me divertía cual mozalbete haciéndoles creer que compartía sus halagos cuando en realidad me moría de la risa de su pretendida grandilocuencia (¿o grandigrafía?). Pronto se darían cuenta y de pronto, en el foro se gestaba un odio secreto contra mí y contra doña esa, la cual tiene la culpa por consentirme y consecuentarme desde entonces todas mis culeradas. Pero en fin. En un émulo de La Noche de los Cuchillos Largos, de madrugada, me ayudó a purgar de indeseables el grupo y a la mañana siguiente, los mensajes al hi5 y en el msn no tardaron en aparecer. Ejemplo:



Y miles y miles de ellos del mismo estilo.

Mi grupo, mi creación dejó de ser divertido sin bufones y entonces, sin medir consecuencias ni guardar palabras, lo desaparecí. Los exiliados/corridos formaron su propio grupo que más tarde que temprano correría la misma suerte. No sin antes una pequeña pero divertida intervención hilarante cuya crónica más precisa pueden encontrarla acá.

No cabe duda que los ciclos se repiten. Y a veces mis palabras pudieran parecer conflictivas, sin embargo, no lo hago siempre a propósito.



Hay plumajes que cruzan el pantano
y no se manchan... ¡Mi plumaje es de esos!
Salvador Díaz Mirón


¡¡¡ letem bi lait !!!

martes, 7 de julio de 2009

PELANDO LA BANANA. La cáscara. Volumen VII.

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"Desde el principio hasta el final no hay una sola cosa recta, sólo es posible una pregunta. ¿Juegas?"
David Grossman



El olor a podrido que emana de las yemas de los dos pulgares de mis manos me marea pero sobre todo, hace que inexorablemente la recuerde. Cinco veces he votado en la vida. Dos para presidente, una para gobernador y con la de este domingo, dos elecciones intermedias de diputados (y para presidentes municipales y diputados locales que siempre vienen pegadas). He de decir que siempre voto por el mismo partido, aunque en las federales de 2006, caí en la tentación del seductor baile del hipopótamo y di uno de tres votos para Nueva Alianza. Total que siempre voto por el mismo color y tengo la dicha de estar invicto en las elecciones presidenciales. Dos votadas y dos ganadas. Pero por el contrario, dicho color no me ha hecho ganar ni maiz en elecciones locales, ni gobernador, ni presidente municipal, ni diputado federal, ni local, ni senador. Jamás. Pero en fin. Maldición de vivir en municipio amarillo.

Una de las relaciones más intensas que he tenido se dio dentro del contexto de la agitada campaña electoral de 2006. Ella, pobrecita, es hija de un politiquillo de rancho, que se ha dedicado toda la vida a chupar del presupuesto municipal, estatal o federal. Parte de la desbandada que abandonó el barco tricolor en 1987 para sumarse a la campaña de Cárdenas contra Salinas (primera elección de la que tengo vagas memorias). Después se juntó con los amarillos y así ha seguido, ha sido diputado local creo que dos veces, parte del ayuntamiento otras tantas y derrotado una vez que contendió para la alcaldía. Y su daltonismo (por no poder ver los colores correctos) se le pasó a su hija por herencia. Bueno, no tengo porqué defenderla, ella sabe lo que hace, pero en ese entonces (no sé ahora) era furibunda defensora lopejobradorijta.

La conocí en una fiesta. Mira si es grande el destino y esta ciudad es chica. Yo celebraba junto con los compañeros de la maestría el término de la misma. Me había salido antes que todos del examen de Estrategias de Distribución (ya lo había terminado) para pasar por Elizabeth. Iríamos todos al bar de mi hermano a festejar el término de dos años de materias poco aprovechables pero que se ven bien en el papelito. Había invitato a Elizabeth a acompañarme y sería nuestra primera cita.

Ese día fue el inicio de Elizabeth y Luis, y además había contactado a una excelente dealer de memorias usb. ¿Su nombre? Edith. Amiga de una amiga de un amigo de un amigo. O algo así. La historia siguió su curso, Elizabeth se iba y volvía, ella en toda su intermitencia y yo en toda mi permanencia funcionábamos de manera regular, o eso parecía. Por primera vez compré una monstruosa (en ese entonces) memoria de cinco gigabytes, carísima. Edith y yo charlábamos por msn también de manera regular, sin pretender nada, ni querer nada.

Un día, en noviembre, recibo un mensaje en el celular pidiendo por ayuda desesperada. Me encuentro con Edith en el centro, ella llorando como una magdalena porque su hombre la ha abandonado. ¡Oh cielos! Si hubiera leído correctamente las señales mucho se habría evitado, pero también mucho se habría perdido. Edith no tenía con quien hablar y me habló ya como último recurso, la hice reir y se tranquilizó. Una semana después, Elizabeth, su hijo y yo fuimos de vacaciones a Mazatlán. Casi me cuesta morir ahogado en la alberca asesinado por una novia celosa, una llamada de Edith a mi celular, de madrugada y de nuevo llorando por un nuevo abandono de su hombre. Dos en menos de un mes. Era de preocuparse, sin embargo no lo vi venir. No del todo, creo.

Con la llegada de diciembre, Elizabeth se fue a Los Angeles y yo no prometí esperarla, mis nalgas se cansaron de estar sentado decidí que todo había terminado y entonces entró Jimena por la puerta de mi oficina y pasó lo que pasó. Me sentí tan culpable, que hice lo mismo que Edith había hecho en alguna ocasión. Le llamé para contarle mis penas.

El año nuevo trajo consigo una inesperada amistad, complicidad y camaradería entre Edith y yo, iba a visitarme a la oficina al menos dos días a la semana saliendo de la escuela. Estudiaba ingeniería en electrónica y telecomunicaciones, creo. Nos fuimos haciendo más y más unidos y aunque en el fondo yo seguía extrañando a Elizabeth, salía con Edith como amigos aún pretendiendo nada, y salía también con Jimena, también pretendiendo nada pero lográndolo todo.

La convivencia con Edith llegó hasta donde tenía que llegar, comenzamos a sentir cosas, conocí la historia de los abandonos patológicos de su hombre, terminaban y volvían, terminaban y volvían y todo de nuevo, interminablemente. Yo no tenía autoridad alguna para juzgar, lo mismo tenía yo con Elizabeth, lejos, pero nos extrañábamos, lejos, pero juntos. Juntos, pero eso no me impidió encandilarme con los sensuales labios de Edith, tipo Angelina Jolie región cuatro bananero. Nada había pasado entre nosotros, pero era evidente, nos quemábamos por dentro. Un día, en febrero, después del cumpleaños de Elizabeth, decidí dejar de pensarla y esperarla tácitamente, un día después salí con Edith y juro por los cielos más sagrados, que jamás en la vida he sentido tantas ganas de besar a alguien como esa tarde/noche. Pero diablos, ella había vuelto con su hombre, también un día antes.

Irónicamente y como si todo fuera una mala película, Elizabeth volvió de Los Angeles ese lunes y como resulta obvio, corrí a su encuentro, todo era dichoso de nuevo, pero entonces sucedió el enroque. Edith llegó a buscarme a la oficina el martes por la mañana, mi socio, ignoto de la situación tan enredada solamente le dijo que me había tomado la mañana libre para ir a ver a mi novia. ¡Demonios! Por supuesto, me buscaba porque había vuelto a romper definitivamente con su hombre. Hablamos en la noche, le conté todo y ella a mí. Le confesé mis dudas y ella prometió no dejar de verme. Lo cumplió.

No pasó ni una semana cuando Elizabeth volvió a irse, a Mérida esta vez, de ahí saltaría a Cancún para quedarse una buena temporada. Y Edith seguía ahí. El día más genial fue cuando fuimos al cine a ver 'Una película de huevos' y después a la feria. Era domingo y ella tenía clases el lunes, por lo que debía estar en su casa a más tardar a las doce (reglas estrictas de su padre, según); pero era la clausura de la feria y el tiempo nos pasó volando, como pasa el tiempo cuando la pasas perfecto. Con el pequeño, pequeñísimo inconveniente de que al salir, a lo lejos vimos al ex hombre patológico con una rubia y ella se quedó pensando en eso todo el camino de regreso. Decidí no besarla (otra vez) debido a ello, no quería que fuera por una revancha de su parte ni nada parecido. No hubo la oportunidad. Cuando estacioné el auto a la entrada de su casa, oigo toquidos desesperados en mi ventanilla y me asusto horrible. Era su padre, en ropa de dormir y con una jeta de que se lo llevaba el diablo. Cierto que eran las tres de la mañana y cierto también que su hija llegaba con un desconocido y con cierto aliento alcohólico (ni tanto). Me gritó, o eso creo y arrastrándola la llevó adentro, ni tiempo tuvo de despedirse de mí. Rechinando llantas me fui de ahí enojadísimo.

No volvimos a vernos hasta mi cumpleaños. Por primera y única vez en mi adultez hice una fiesta enorme, casi cien invitados de los cuales llegaron sólo sesenta, aún así muchísimos. Todos reclamándome porque estuve todo el tiempo con Edith. Fue genial, se llevó de pelos con mi abuelo y con mi mamá. Pero en algún momento, algo se rompió dentro de ella o la cerveza le hizo efecto gacho o se le cruzaron los cables. El chiste es que se disculpó, y cual picadora de cebolla se encerró en el baño a llorar a mares. No sabía que hacer. Mi mamá le dio café y la llevó a dormir. Yo le llamé a una de sus amigas para que fuera por ella, no podía llevarla yo a su casa en ese estado, de por sí su padre me odiaba, piorrr.

La siguiente semana fue a la oficina a verme muy apenada. Me dijo que estaba enamorada de mí, y que sabía que yo lo estaba de ella, que por eso no podíamos vernos más (¿?). -De esos argumentos femeninos tan absurdos pero tan comunes que seguramente pronto abarcaré con más amplitud-. No había nadie en la oficina. Cerré la puerta, preparé una cámara en el set de chroma y la senté frente a ella con un monitor para que pudiera verse. Y a mí. Nos lo dijimos todo. Lo que sentíamos, lo que queríamos, lo que pensábamos y lo que estábamos dispuestos a hacer. Nos besamos por primera vez y fue, fue, fue mágico, hasta que el calor nos quemó lo suficiente como para querer más. Desnudos en mi oficina, sin condones, me rehusé a hacerlo. Simplemente sin condón no puedo, no quise. Se vistió enojadísima y se fue sin dirigirme palabra alguna.

Esa sensación de abandono y pesadumbre no me dejó hasta que volvió. El día de la inauguración del mundial de futbol Alemania. Sabía que no me iba a perder los partidos así que fue directo a mi casa. Sin hablar nos dijimos todo, nos perdonamos lo que había que perdonarse, y ahí sí, con los condones suficientes y necesarios, cogimos como si hubiéramos cogido toda la vida. Como dos amantes experimentados y doctorados en el cuerpo del otro, o así lo sentí. No se si hayan sido las ganas o en verdad algo más trascendente, pero pasó. Como pasaría casi diario a partir de entonces.

Las campañas presidenciales agarraban vuelo para entonces y los debates entre ella y yo eran monumentales, que López, que Calderón, que el compló, que el mesías tropical. Disputas que invariablemente terminaban en acostones de antología. Intenso, intenso todo, y por lo tanto fundamentalmente corpóreo. De esas veces cuando la piel siente tanto que trastoca el corazón y los sentimientos, y los confunde, creo.

El dos de julio había que ir a votar. Sabía que el domingo con ella estaría arruinado pues sería representante de su partiducho en una casilla. Fui, voté, compré refrescos, café y chucherías para llevarle. La vi extraña, sin ganas, como triste. Hablaríamos en la noche, lo prometió. Pero esa llamada nunca llegó. Yo marqué y no obtuve respuesta. Tampoco el lunes, ni el martes, ni el miércoles.

Hasta el jueves, el hombre patológico contestó mi llamada. Ocioso es decir lo que pasó, resulta obvio. La patología le ganó a la piel, o al corazón, o a lo que sea que hayamos tenido. Me destrozó, pero sólo por unos días. Lo dicho, como de película, Elizabeth volvió a curarme las heridas para volverlas a abrir de inmediato regresando a Cancún.

Esa semana, mi hermano se muda del departamento, Jimena viene a vivir conmigo y Valeria llegó a mi vida.

Mucho pasó en poco tiempo. Mucho, tanto que no me dejó tener un duelo especial por la pérdida de Edith. Ni con el tiempo. No le guardo rencor. Conmigo se quedaron los poemas que escribí para sus dibujos (aunque estos se hayan perdido). Al menos me regresó Diablo Guardián antes del fin. Fiuf.




Parte de esta serie:





¡¡¡ letem bi lait !!!

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... Gracias Dios por los dones que voy a recibir ...