martes, 11 de mayo de 2010

... Crónica del más feluiszísimo cumpleaños ...

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Dios, ¡vaya que me ha servido este par de horas extra de sueño hace un momento! Sólo no podía despertarme, y bueno, con la cansada que me he puesto el fin de semana, no es para menos, pero vayamos por partes.

Encontrábame yo, tranquilamente la tarde del viernes siete de mayo, remolando plácido en los brazos de mi amada, cuando me suelta la bomba: "Mañana necesito un tiempo a solas". ¡Noooooooo! ¡El horror! Entre el ataque del apéndice fantasma y demás cosillas, habíamos estado juntos, muy juntos prácticamente desde el martes a medio día. Incluso algunas horas antes me había prometido una 'celebrancia' especial por mi cumpleaños de todo el fin de semana.

No era que ya estaba harta de mí ni que se hubiera cansado de tenerme pegado todo el tiempo. Era que, con su malestar general provocado por el apéndice fantasma, no había tenido tiempo de organizar como hubiera querido mi consabida fiesta sorpresa (no me gustan las sorpresas jeje).

Fui despachado temprano para mi casa, a bañarme y cambiarme, pasé a ver a mi madre y a mis abuelos y en eso se me fue el tiempo. Una llamada me sacó de mi enmimismamiento para recordarme que ya debía irme. Me despedí de mi abuelo, que me abrazó lo más fuerte que pudo, y emprendí el camino con un poco de pesar en el cucharón... cosas, en fin.

Llegué con un hambre atroz y la promesa de comida después de... de... de... bueno, después de un tiempo a solas (guiño, guiño) me puso feliz en los pantalones. Aunque bueno, era una trampa que fue arruinada hábilmente por los reclamos de mi suegra por teléfono a alguien indeterminado. Llegando al departamento, lo único que se escuchaba era la voz de mi suegra regañando a alguien. Jojo. Y bueno, después de la casi-fiesta no-fiesta sí-fiesta, un par de regalos geniales y el mejor regalo del mundo para mí, se acabó el día con una película que me hizo enojar y sufrir y deprimirme, pero esa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.

Tal como lo prometió, Astrid estuvo veinticuatro horas conmigo. Fue la primera en felicitarme a media película, con esa mirada electrizante y ese beso que me focaliza los sentidos hacia ella. Dormimos juntos, abrazados, en silencio y enamorados, más que nunca. El despertar nos llegaría temprano, juntos, abrazados, en silencio porque, para variar, teníamos un gran tour preparado: Desayuno en casa de mi mamá, excursión sateluca e incursión al profundo sur a ver a PUMAS empatar a cero, o esa era la idea.

No me gusta mucho la barbacoa pero comí quesadillas regularmente ricas. Astrid me dio un nuevo regalo antiestrés: ¡Ella manejó de Texcoco a Satélite a San Ángel! Tuve tiempo de contemplar el paisaje, cantar canciones, decirle que la amo, agradecerle por el mejor cumpleaños de mi vida y lo que faltaba.

Llegamos a tiempo a San Ángel y un no tan largo camino nos aguardaba hasta el estadio más bonito del mundo mundial. Camino que se hizo más largo por nuestra usual, casual, inesperada e inconsciente debilidad por los caminos largos (Duh). Llegamos envueltos en una gota de sudor y salimos empapados de lluvia. ¡Loco clima! Y loco juego, PUMAS prendió a su gente para luego conformarse con ganar el partido pero perder la eliminatoria. Nada extraño, lo han hecho por cuatro años y hoy no tenía porqué ser diferente. Nada pasará, El Tuca firmará una extensión de contrato por otros veintisiete años, yo seguiré reclamando triunfos, pero más que triunfos, buen futbol... que no llegará.

Astrid estuvo a mi lado, firme y estóica. Sin quejarse de la lluvia a pesar de saber que yo me hubiera ido del estadio si ella me lo hubiera pedido. Al final, el que me acompañara en mi sufrir futbolero es algo que no se puede comparar con nada. Es mi debilidad, es mi enfermedad y ella es mi cura, siempre.

De regreso al coche, ropa seca y escala técnica para comprar los regalos maternales del día siguiente. Con toda la intención de ir a comer pizza rica, pero con la certeza de que el sueño se apoderaba de nosotros. Nos fuimos a su casa, pedimos pizza a Domino's y después de comer, ella se quedó profundamente dormida en mis brazos. Yo aguanté una hora más y también caí.

Soñé vívidamente con la certeza de que este fue el primer mejor cumpleaños de mi vida. Con la certeza de que el siguiente año se superará con creces. Con la esperanza de que en mi próximo cumpleaños, un niño o una niña muy pequeño/a tendrá un par de meses no dejándome dormir, pero el día nueve de mayo me mirará con sus ojos (verdes, hermosos) y sin palabras me dirá: "¡Feliz cumpleaños, papá!"


¡Muero!




¡¡¡ letem bi lait !!!

4 comentarios:

la chida de la historia dijo...

Feluisz cumpliaños...!

ANYELYT.. dijo...

Buen post.
SALUDOS niño.

Elphaba dijo...

Sí, sí...

El próximo, te prometo, será infinitamente mejor.

Te amo comegalletas...

Itan dijo...

FELIZ PUMPIAÑOS!!! SI, YA SE QUE ES TARDE!! PERO UNO TIENE QUE FELICITAR A LA GENTE SIEMPRE Y A TODAS HORAS!!!

Y TEN POR SEGURO QUE LOS AÑOS VENIDEROS SERAN MUCHISIMO MEJOR!!!

YA ENCONTRASTE AL AMOR DE TU VIDA, QUE A VECES ES LO MAS DIFICIL!

ABRAZOOOOOOOOOOOOOOS!

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