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¡Ya no lo soporto más! ¿Me oyes?
Es que estoy cansado de intentarlo. Creéme que no importa la hora, siempre estoy pensando cómo hacer para superar esto que está siendo lo más difícil que me ha pasado en la vida.
Apenas y puedo dormir, y cuando lo logro, solamente sueño contigo. ¿Sí sabes cuánto te amo, verdad? ¿Sabes que no sabría qué hacer sin ti? ¿Sabes que has cambiado mi vida? ¡Por Dios, me has hecho odiar el chocolate! ¡Y lo hago con gusto! Antes de que llegaras a mí, no tenía un objetivo, una meta clara. ¡Le has dado a mi existencia un propósito! ¡Uno que persigo a cada minuto que tengo! Por eso mismo, no puedo creer que te pongas tan difícil, ¡y de qué manera!
Sé muy bien que al principio fue divertido, que gozabas cada vez que yo intentaba conquistarte, que sonreías y me felicitabas cuando hacía algo bien, que juntos tarareabamos canciones y melodías pegajosas, que te veía cuando tenía un tiempo libre en el trabajo. Y cómo olvidar la primera vez que te traje a la cama, no me dejaste dormir en toda la noche, pero valió tanto la pena, nos conocimos tan bien, aprendí movimientos que nunca había visto antes, y al amanecer, aún estabas ahí, tan radiante y genial como hasta ahora.
¡Déjame seguir, por favor déjame terminar de decir lo que siento! ¡Tú me das vida, dos vidas, cinco vidas, miles de vidas! Contigo cada día es diferente, eres tan cambiante, eres tan dulce, ¡eres un camaleón! Siempre hay algo nuevo que aprenderte, y yo estoy tan orgulloso de eso. Es una de las razones por las cuales te adoro, mi amor.
¡Pero también tengo dignidad! ¡No voy a dejarme pisotear ni por ti ni por nadie! No es un secreto que he intentado dejarte en muchas ocasiones. Pero siempre había pasado que, cuando más difíciles me ponías las cosas, cuando estaba a punto de abandonar el barco y huir para siempre de ti, algo pasaba de pronto, Dios me iluminaba o las piezas caían por su propio peso en el lugar correcto, y de nuevo todo era felicidad entre tú y yo. Pero ahora veo cuál es tu plan, cuál fue tu plan desde el principio. Lo que quieres de mí es que abandone toda esperanza, que me avoque a ti por completo, que sienta que sin ti no soy nada y que sepa que basta que tú hagas algo, que pongas un poco de tu parte para que las cosas funcionen, pero ¿sabes qué? ¡Pocas veces lo haces! Ya me cansé de que siempre soy yo el que se esfuerza, el que intenta, el que está ahí mientras tú me miras indiferente, viendo como fracaso una y otra vez.
Aún con todo eso, quisiera intentarlo una vez más. No quiero que quede en mi conciencia el saber que pude, que pudimos haberlo logrado juntos y que no hice hasta lo humanamente posible por conquistarte definitivamente. Por que me quisieras como yo te quiero a ti y que me ayudaras a construir esta aventura juntos. Sé que no es fácil, pero quería externar lo que siento, aunque no te importe, yo voy a seguir aquí, por ti, por mí, por los dos. ¡Nunca voy a dejarte! ¡Te amo, Candy Crush!
¡¡¡ letem bi lait !!!
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sábado, 17 de enero de 2015
martes, 21 de octubre de 2014
... The blue that once did cover the sky ...
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Desde que el mundo es mundo, la vida de los hombres ha estado llena de altas y bajas. Como un latir sano reflejado rítmicamente en un electrocardiograma infantil. Como un subibaja feliz compartido por gemelos felices. Y es normal. Tan es normal que este blog -aquí viene una nueva apología del tedio- es una réplica clara. Siempre lo supe y siempre lo sostendré: la musa del dolor es mejor acompañante para las letras que la musa del amor. Porque es evidente, las letras dedicadas al amor tienen un límite atrofiante, es decir, se hacen más y más repetitivas hasta que forman parte de un mantra cuasi-sagrado que, los que estamos enamorados, no tenemos reparo en seguir repitiendo, ora porque no por ser cacofónico deja de ser cien por ciento cierto, ora para engatusar al diablillo de la oreja izquierda. Mientras tanto, del lado emo del espectro, las letras del dolor han inspirado cantidades inconmensurables de genialidad, tanta y tanta que sus autores, agobiados por la imposibilidad visible de acercarse a la grandeza de sus obras previas, se van del mundo.
Pues yo estoy enamorado hasta la médula y estoy lejos de haber creado algo de relevancia literaria que merezca la inmortalidad, aunque no por no querer.
Y heme aquí, postrado frente a la computadora, con la obligación del tiempo justo, con el cuchillo frío del septiembre que no se olvida y con noviembre pisándome los talones -o bueno, el talón-. Porque he de decir que el héroe ha caído. Resultó, como la profecía lo había predicho, que el héroe era sólo un hombre, yo. Y yo caí. Y me rompí. Buena cosa para NaNoWriMo. Mala cosa para mi salud. Buena cosa para seguir la búsqueda interminable. Mala cosa para mi movilidad.
Después de todo, es muy curioso cómo se acomodan -o desacomodan- las cosas, los huesos, claro, pero también los sucesos. ¡Jung, Mefisto os diefne! No hay manera de justificar la causa de los eventos, la naturaleza de los mismos es la eventualidad (daaahh), y una serie de disfortunas se han acarreado hasta juntarse en una implosión de rodilla que duele hasta el tuétano, literalmente, hasta el nervio.
Pues sí, me caí y me fracturé la rodilla. Culpas más o culpabilidades inócuas menos, lo hecho está hecho y lo roto, roto está. Una sonrisa de oquedad se asoma entre las radiografías de mi pierna izquierda, minando mi bienestar y demoliendo mi verticalidad. Ocioso sería decir que ésta no es la horizontalidad que desde siempre busco. Mis dedos se amoratan al estar erguido sobre muletas, mi talón hormiguea cuando debe soportar caso diez kilos de yeso encima, mi tobillo reclama atención con latigazos dolorosos de cuando en cuando, mis tendones hacen lo propio como si no comiera suficientes plátanos, mi muslo se desborda y se roza por el borde del yeso infrainguinal. En fin, estoy jodido y radiante. Radiante por la vida que no alcancé a ver completa pues mi caída fue muy corta. Jodido por la misma vida que no me dio ni un fin de semana de respiro.
Porque mi suegro fue también víctima de este mal hado o karma o jungitud. Dos días después. Dos. Los ojos hinchados de mi Astrid y el terror en su rostro cuando se lo dijeron son dos cosas que no quiero volver a ver en mi vida. Le fue peor a él, porque se rompió toda la mitad derecha del cuerpo. Yo soy más joven pero él es más fuerte, yo soy suavecito. La familia se divide cuidando al abuelo inmóvil, al padre tullido y a los niños hiperactivos, que son todo menos inmóviles o tullidos.
Para empezar, todos los planes han cambiado de la noche a la mañana. Ya no iremos a Nueva York al Monday Night Football de mis bienamados Dolphins. En una caída el azul del cielo se ciñó entre la bruma matutina y bajó a rodearnos. La melancolía de tiempos mejores se puede cortar con un cuchillo, y me odiaría para siempre si mis hijos recordaran a su padre como un hombre siempre triste.
Estoy aquí para ellos tres, para todos, para los cuatro siempre. Porque en la piedra que adorna su mano están grabadas con letras diminutas e irrompibles las palabras: "Siempre, los cuatro". Y ahí están, visibles para quien sea merecedor de verlas. En un azul, melancólico, sí, pero también vivo y vibrante, lleno y pleno, tanto que ni el cielo de las adversidades nos desmoronaría.
Al tiempo ...
… letem bi lait ...
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Desde que el mundo es mundo, la vida de los hombres ha estado llena de altas y bajas. Como un latir sano reflejado rítmicamente en un electrocardiograma infantil. Como un subibaja feliz compartido por gemelos felices. Y es normal. Tan es normal que este blog -aquí viene una nueva apología del tedio- es una réplica clara. Siempre lo supe y siempre lo sostendré: la musa del dolor es mejor acompañante para las letras que la musa del amor. Porque es evidente, las letras dedicadas al amor tienen un límite atrofiante, es decir, se hacen más y más repetitivas hasta que forman parte de un mantra cuasi-sagrado que, los que estamos enamorados, no tenemos reparo en seguir repitiendo, ora porque no por ser cacofónico deja de ser cien por ciento cierto, ora para engatusar al diablillo de la oreja izquierda. Mientras tanto, del lado emo del espectro, las letras del dolor han inspirado cantidades inconmensurables de genialidad, tanta y tanta que sus autores, agobiados por la imposibilidad visible de acercarse a la grandeza de sus obras previas, se van del mundo.
Pues yo estoy enamorado hasta la médula y estoy lejos de haber creado algo de relevancia literaria que merezca la inmortalidad, aunque no por no querer.
Y heme aquí, postrado frente a la computadora, con la obligación del tiempo justo, con el cuchillo frío del septiembre que no se olvida y con noviembre pisándome los talones -o bueno, el talón-. Porque he de decir que el héroe ha caído. Resultó, como la profecía lo había predicho, que el héroe era sólo un hombre, yo. Y yo caí. Y me rompí. Buena cosa para NaNoWriMo. Mala cosa para mi salud. Buena cosa para seguir la búsqueda interminable. Mala cosa para mi movilidad.
Después de todo, es muy curioso cómo se acomodan -o desacomodan- las cosas, los huesos, claro, pero también los sucesos. ¡Jung, Mefisto os diefne! No hay manera de justificar la causa de los eventos, la naturaleza de los mismos es la eventualidad (daaahh), y una serie de disfortunas se han acarreado hasta juntarse en una implosión de rodilla que duele hasta el tuétano, literalmente, hasta el nervio.
Pues sí, me caí y me fracturé la rodilla. Culpas más o culpabilidades inócuas menos, lo hecho está hecho y lo roto, roto está. Una sonrisa de oquedad se asoma entre las radiografías de mi pierna izquierda, minando mi bienestar y demoliendo mi verticalidad. Ocioso sería decir que ésta no es la horizontalidad que desde siempre busco. Mis dedos se amoratan al estar erguido sobre muletas, mi talón hormiguea cuando debe soportar caso diez kilos de yeso encima, mi tobillo reclama atención con latigazos dolorosos de cuando en cuando, mis tendones hacen lo propio como si no comiera suficientes plátanos, mi muslo se desborda y se roza por el borde del yeso infrainguinal. En fin, estoy jodido y radiante. Radiante por la vida que no alcancé a ver completa pues mi caída fue muy corta. Jodido por la misma vida que no me dio ni un fin de semana de respiro.
Porque mi suegro fue también víctima de este mal hado o karma o jungitud. Dos días después. Dos. Los ojos hinchados de mi Astrid y el terror en su rostro cuando se lo dijeron son dos cosas que no quiero volver a ver en mi vida. Le fue peor a él, porque se rompió toda la mitad derecha del cuerpo. Yo soy más joven pero él es más fuerte, yo soy suavecito. La familia se divide cuidando al abuelo inmóvil, al padre tullido y a los niños hiperactivos, que son todo menos inmóviles o tullidos.
Para empezar, todos los planes han cambiado de la noche a la mañana. Ya no iremos a Nueva York al Monday Night Football de mis bienamados Dolphins. En una caída el azul del cielo se ciñó entre la bruma matutina y bajó a rodearnos. La melancolía de tiempos mejores se puede cortar con un cuchillo, y me odiaría para siempre si mis hijos recordaran a su padre como un hombre siempre triste.
Estoy aquí para ellos tres, para todos, para los cuatro siempre. Porque en la piedra que adorna su mano están grabadas con letras diminutas e irrompibles las palabras: "Siempre, los cuatro". Y ahí están, visibles para quien sea merecedor de verlas. En un azul, melancólico, sí, pero también vivo y vibrante, lleno y pleno, tanto que ni el cielo de las adversidades nos desmoronaría.
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miércoles, 17 de julio de 2013
... Después de Matingo ...
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Difícil es comenzar buscando una epígrafe relacionada con la película "Después de Lucía", sobre todo porque aquella suele no hilar más de tres frases en cada escena, y el cine de autor contemplativo reflexivo -o lo que sea que lo defina- de Michel Franco es más dogmático que von Trier. O algo así. Un poco menos Reitman y un poco más Altman. Mucho chaneque y un poco de Heneke.
Es importante decir que la película ya lleva un rato de haber salido en el cine, de hecho, los morons de iTunes quieren cobrar cincuenta pesos para verla, cuando ya también lleva sendo tiempo en Netflix. ¡Ja, so lerdos! Pero yo, con mi extraño ritmo semilento para las películas que quiero ver, y el poco tiempo en horario de exhibición que me dejan este par de niños hermosos y traviesos, simplemente no la había visto, por ninguna razón, pero había escuchado y leído reseñas que la denostaban hasta la ignominia, y otras que la elevaban al olimpo del FONCA.
Hasta que entre el trabajo escaso pero monótono, me encontré con un par de horas solo con mi computadora, no tenía ganas de comenzar una nueva adicción a series de televisión ni de aburrirme con una película artosa y pretenciosa, así que le di una oportunidad a Después de Lucía (oh espera) ...
O no sé. No me pareció la panacea de la pretensión ni mucho menos, pero sí es cierto que lo primero que dije y pensé durante la primera escena fue un sonoro y sardónico ¡No mames, qué hueva! Para inmediatamente después pensar en que la niña está muy bonita pero que apenas tenía dieciséis años, y luego la escena esa en la que un imbécil le está agarrando las tetitas para después dejar todo a la imaginación. No pretendo escribir una reseña ni nada por el estilo, así que quien no la haya visto, pues siga leyendo para enterarse, ya que a casi dos años de que salió, difícilmente se puede considerar spoiler cualquier cosa.
Todos sabemos by far, que es una película que presenta el tema del bullying de una manera cruda y descarnada, básicamente como es en realidad. Lo que no sabemos antes de ver la película -obviamente-, es cómo se llega a ese punto. Rápido. Alejandra es una niña muy bonita y deportista, hace natación, que se tiene que cambiar de ciudad y por ende de escuela, después de que se muere su mamá en un accidente de auto. Al llegar, como es muy bonita, los alumnos la reciben muy bien y ese mismo día la invitan a pasar el fin de semana en Valle de Bravo en la casa del imbécil ese que le agarra las tetitas. Pues beben y se drogan hasta que ella y el imbécil se meten a un baño, el tipo prende su celular, lo coloca estratégicamente y luego procede a agarrarle las tetitas. No pasa nada que nos muestren y sí todo lo que nos imaginamos. Ya en la escuela, el sex tape rola por los iPhones de todos y entonces la carrilla comienza y va subiendo de tono hasta llegar a la violencia física, el abuso sexual, la violación y la presunción de un asesinato. Para ese momento, también atestiguamos la historia del papá de Alejandra, un ser grande, gordo y barbado, cuyo único defecto es ser el más gris del mundo. Entendible, nada lo apasiona desde la muerte de su esposa, ni siquiera las señales que su hija se empeñó tanto en ocultarle que al final resultaban tan transparentes; todo eso, hasta el momento en que se entera de la desaparición y probable muerte de su hija, y entonces sí, vemos como nace y gruñe el oso que lleva dentro, secuestra al imbécil que le agarró las tetitas, la grabó en video y comenzó con todo el abuso en su contra, lo sube a una lancha y lo arroja, esposado, en medio del mar. Ahí acaba la película.
Un final lacerante por sorpresivo pues después de la furia del papá, viene un momento de calma sobre las aguas, y luego la acometida fatal. Tttsss, volví a decir ¡No mames! Pero esa escena y la historia misma no dejaron de revolotearme en la cabezota todo el día y muchos días siguientes.
Porque el bullying es cosa seria. Es cierto que las generaciones se están haciendo más debiluchas y chillonas cada vez, y eso es en una mayor parte responsabilidad de los padres y maestros y tuiteros que se espantan de todo y de todo chillan los debiluchos. En realidad todo viene desde que existe esa naquez llamada correctez política; pero también es cierto que se le da una importancia mayor de la que en realidad tiene.
Sí, la escuela es ojete con quien se deje, pero la vida es más ojete aún, incluso con quien no se deja y pelea y lucha. No hay manera de salir vivo de ella, así que por más manchado y gañán que te vaya en la escuela, siempre te puede ir peor en la vida. Porque si te esconden la mochila, te amarran las agujetas, te tiran a una zanja, te avientan a la alberca, te esconden en el baño, te dicen gordo mantecoso, se burlan de tus lentes, te embroman con besos de las más guapas, te ignoran en el intercambio de regalos de navidad, te roban tus ganancias de la quiniela del Mundial o siempre te toca hacer equipo con la maestra de química, nada de eso, en serio nada, te prepara para el jefe que te agarra la nalga, la empresa fantasma que te roba tus sueldos y tus cosas y tus sueños, el co worker ojete que habla mal de ti en la oficina, la lagartona que minimiza el tamaño de tu pene cuando ni siquiera ha tenido el honor, el superior jerárquico mala onda que lo único que quiere es fregarte porque el día de la entrevista lo viste feo, el que no tiene idea de nada pero que piensa que te manda y lo que mejor le sale es mandarte a la chingada en más de un sentido o simplemente las feroces prácticas corporativas a las que nadie llega preparado.
Lo digo con todo el conocimiento de causa, ya que los ejemplos mencionados no son tales, sino anécdotas reales que me pasaron, por decir lo menos. Pero esas son otras historias y deberán ser contadas en otra ocasión. Lo realmente importante es que no sabemos -nadie sabe- cómo lidiar con la gente, hasta que lo aprende, claro. Y eso, como la mayoría de las cosas que valen la pena, tienen que aprenderse a la mala. Cayendo en una zanja, siendo burlado por las bonitas, buscando tu mochila, renunciando con la frente en alto, aguantando hasta que todo caiga por su propio peso, ganándole a todos con la meritita verdad y con el inmenso placer de la justicia poética de manos limpias.
Tampoco quiero decir que la solución para todo es dejar que fluya, no. Porque hay que agarrar al toro por los cuernos. Hay que buscar al Ponto y rescatar a Christopher Robin. Y todo, sin dejar de lado lo más importante, que la esencia de un ser humano no cambia, se adapta y se mejora, aunque sea para bien o aunque sea para mal, pero la naturaleza misma de la especie es la adaptación y la evolución.
El llanto de Mateo porque no quiere ir a la escuela ciertamente significa algo más de lo que alcanzamos a ver o a adivinar. ¡Camán! Tiene dos años recién cumplidos y no le puedo dar responsabilidades de niño grande, aunque lo sea; no le puedo dejar todo el peso de su vida en sus hombros pequeñitos; no le puedo, de hecho, permitir que un incidente que desconocemos siquiera si hay tal, si es que no es lo suficientemente grave, afecte su infancia por demás normal y feliz.
Mateo es un niño feliz en todo el sentido del mundo. Canta, baila y ríe como el que más. Ama a sus papás y es el favorito de una de sus abuelas. Se emociona con sus personajes favoritos y todo el tiempo está descubriendo cosas, cosas nuevas y cosas viejas. Lo que me maravilla a mí es la manera en que él se maravilla de todo el entorno. Si los pájaros vuelan, si la luz se enciende o se apaga, si el trompo gira, si el coche avanza, si simplemente sale el sol, él es feliz porque puede ser testigo de las incontestables sorpresas que el universo nos depara a cada instante. Excepto los cinco minutos que dura el trayecto de la casa a la escuela, acaso menos, desde que le pongo la mochilita a la espalda hasta que se queda con su miss. Mi corazón se rompe con cada papá o mamá que sale en un grito de su trompota. Según sus maestras, el llanto acaba en cuanto salimos de la escuela, es decir, se queda contento y es alegre y cooperador en sus actividades.
Entonces no sé lo que le pasa. Ya son casi dos semanas de dramas matutinos que, por bendición, no tienen repercusión en su día ni en su comportamiento posterior. ¡Cómo quisiera meterme en su cabeza güereja para poder saber qué le pasa, qué le preocupa y qué puedo hacer por él! Mientras no exista esa tecnología, todo lo que está en mis manos es observar, mirarlo detenidamente y no perderlo de vista -sin que él lo sepa, incluso-. Esperar si es que se trata de un periodo de apego y rezar porque no le esté ocurriendo algo horriblemente imaginario. Creer en su palabra y creer en su carita cuando sale brincando de la escuela y cantando que es feliz. Confiar una vez más y doblemente en las personas a quienes les hemos encargado su cuidado y seguirlo mirando, realmente mirando para ver si alguna luz me responde desde sus ojos. De cualquier manera, me sigue coqueteando la idea de comprarme una lancha ...
¡¡¡ letem bi lait !!!
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lunes, 6 de agosto de 2012
... Sometimes, you're better off not knowing ...
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En días como los que corren; donde el flujo de información cae ya en una categoría diarréica -por decir lo menos-, en donde Dany Peña y sus mamadas pueden ser noticias de poca monta pero aún así acaparar la atención, en donde la muerte de una viejita gagá es opacada por la nodeseadaperotampocorechazada muerte ora de Justin Bieber, ora de Fher, ora de Ricardo Arjona, ora de Demi Lovato, en donde tuve que esperar hasta el lunes por la mañana para enterarme de que se murió Jorge Luke Skywalker porque, entre Phelps y Laura Sánchez y Giovani y Usain Bolt y un guatemalteco que sí tiene talento (aunque sea para caminar), mi fuente de noticias inmediata, es decir, Twitter, simplemente decidió ignorarlo. En días como los que corren es prácticamente imperdonable no esta enterado de todo.
Además de entender de todo y de saber explicarlo todo. La pretensión y el esnobismo nos atacan, tanto que el mame en todos los sentidos es ya, para todos los efectos, inmamable. Muere Chavela Vargas y todos corren a buscar sus canciones para citarlas y decir que siempre la han amado, no importando cuanta baba cayó de entre sus comisuras los últimos diez o veinte años. Gana Laura Sánchez una medalla de bronce y todos corren a buscar su historia para escandalizarse de que haya pasado de menor de edad abusada por su entrenador, a heroína del cuento de hadas del amor sin edad. Sube la gasolina y todos corren a empeñar sus relojes para llenar el tanque el viernes por la noche. Liópez llega a una cantina repartiendo cocos y luego, cuando uno se levanta a encararlo, éste sólo dice: Jerénenje.
No, bueno. En días como los que corren, cuando cualquier portento de idiotez o "techado de virtudes" puede tener una voz y hacerla más o menos oír, no nos hartamos de llenarnos la boca con nuestras sabias opiniones acerca de todo. ¡Claro! Yo soy escritor, me dedico a redactar los anuncios clasificados del periódico, por lo tanto, soy perfectamente capaz de criticar todo trabajo literario que no llene mis irreales expectativas. ¡Claro!, a mí me gusta el futbol americano, por lo tanto, todos los que ven el futbol en Televisa son unos ignorantes. ¡Claro!, yo leí en la secundaria a Erich Fromm, por lo tanto, todos los que trabajan triple turno para llevar comida a sus casas y no tienen tiempo para leer lo que yo les diga que es bueno leer son unos incultos que vendieron sus conciencias. ¡Claro! Yo soy un pseudo intelectual alineado y enajenado por la izquierda reaccionaria, fracasado, sin visión que me permita salir del marasmo en el que estoy sumiendo a mi familia, estoy a favor de la igualdad pero detesto la música que no sea de mi banda favorita -estadounidense, por supuesto-, soy ateo gracias a Dios, bueno menos cuando mi hijo estuvo en el hospital, pero esa fue una causa de fuerza mayor, de todos modos Dios no existe, fui a la Facultad de Humanidades y mis maestros me obligaban a leer a Galeano, por lo tanto, todos aquellos que osen no pensar exactamente lo que yo les digo que está bien pensar, son unas chinches sin cerebro que hacen lo que otros que no soy yo les dicen que hagan, son ignorantes, estúpidos, imbéciles y otros epítetos que se merecerían, pero como yo soy tan respetuoso, los dejo ser, no vaya a ser que mi ser intelectual y trascendido vaya a caer a su nivel. No, pos' así cómo ...
Alguna vez, el entonces Presidente Fox fue casi crucificado por los medios cuando dijo (o alguien dijo que dijo, ya ni sé), que era mejor no leer tanto los periódicos para no enterarse de las desgracias o de las malas noticias. No lo sé, puede ser, a lo mejor, quién sabe, tal vez. Yo, como todo buen lector hereditario, lo que siempre estoy buscando es el conocimiento perenne y total; pero como todo buen hombre sencillo que aprecia el silencio, lo que más busco es la tranquilidad. No la tranquilidad Camusiana del hombre absurdo, pero sí la eficiente calma que sólo puede darte la estabilidad. No que sean por defecto oponibles ambas nociones, pero no necesito que la vida me de más madrazos que los ya recibidos; no tengo alma ni ánimos de mártir, no voy a cambiar el mundo de un plumazo, pero sí voy a cambiar mi mundo, una cosa a la vez, un paso con cada pie y una palabra por cada frase.
Los sesudos revolucionarios olvidan que nunca ha existido un innovador arrebatado. Por definición, los arrebatados hacen lo mismo de siempre pero lo hacen rápido, al tiempo que un innovador entra cuando tiene que entrar, lo piensa y lo sabe. Un innovador calcula el tiempo propicio para entrar a saltar la cuerda, sin importar quién esté esperando turno. Un arrebatado corre y manotea, un arrebatado trata de que la cuerda gire a su propio ritmo, creyendo que al proferir insultos contra la misma, ésta sabrá quién es el que manda. Por lo mismo, con el tiempo, el innovador prevalece, mientras que el arrebatado quedará tendido en el terreno, enredado en la maraña que él mismo ha creado.
Al final del día viene la noche, y la noche de la estridencia habrá de llegar, ya antes, ya después. En lo que esperamos a que suceda, no queda más que mirar en lontananza, suspirar y llenar el cuerpo de aire para preparar la zambullida. Entrar a leer todos los improperios y mames de que es capaz el ser humano, deslindándose de lo que es esencial para concentrarse en lo que es simplemente vacuo. Mientras tanto, el diablo está ocupado en sus patios traseros ...
¡¡¡ letem bi lait !!!
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En días como los que corren; donde el flujo de información cae ya en una categoría diarréica -por decir lo menos-, en donde Dany Peña y sus mamadas pueden ser noticias de poca monta pero aún así acaparar la atención, en donde la muerte de una viejita gagá es opacada por la nodeseadaperotampocorechazada muerte ora de Justin Bieber, ora de Fher, ora de Ricardo Arjona, ora de Demi Lovato, en donde tuve que esperar hasta el lunes por la mañana para enterarme de que se murió Jorge Luke Skywalker porque, entre Phelps y Laura Sánchez y Giovani y Usain Bolt y un guatemalteco que sí tiene talento (aunque sea para caminar), mi fuente de noticias inmediata, es decir, Twitter, simplemente decidió ignorarlo. En días como los que corren es prácticamente imperdonable no esta enterado de todo.
Además de entender de todo y de saber explicarlo todo. La pretensión y el esnobismo nos atacan, tanto que el mame en todos los sentidos es ya, para todos los efectos, inmamable. Muere Chavela Vargas y todos corren a buscar sus canciones para citarlas y decir que siempre la han amado, no importando cuanta baba cayó de entre sus comisuras los últimos diez o veinte años. Gana Laura Sánchez una medalla de bronce y todos corren a buscar su historia para escandalizarse de que haya pasado de menor de edad abusada por su entrenador, a heroína del cuento de hadas del amor sin edad. Sube la gasolina y todos corren a empeñar sus relojes para llenar el tanque el viernes por la noche. Liópez llega a una cantina repartiendo cocos y luego, cuando uno se levanta a encararlo, éste sólo dice: Jerénenje.
No, bueno. En días como los que corren, cuando cualquier portento de idiotez o "techado de virtudes" puede tener una voz y hacerla más o menos oír, no nos hartamos de llenarnos la boca con nuestras sabias opiniones acerca de todo. ¡Claro! Yo soy escritor, me dedico a redactar los anuncios clasificados del periódico, por lo tanto, soy perfectamente capaz de criticar todo trabajo literario que no llene mis irreales expectativas. ¡Claro!, a mí me gusta el futbol americano, por lo tanto, todos los que ven el futbol en Televisa son unos ignorantes. ¡Claro!, yo leí en la secundaria a Erich Fromm, por lo tanto, todos los que trabajan triple turno para llevar comida a sus casas y no tienen tiempo para leer lo que yo les diga que es bueno leer son unos incultos que vendieron sus conciencias. ¡Claro! Yo soy un pseudo intelectual alineado y enajenado por la izquierda reaccionaria, fracasado, sin visión que me permita salir del marasmo en el que estoy sumiendo a mi familia, estoy a favor de la igualdad pero detesto la música que no sea de mi banda favorita -estadounidense, por supuesto-, soy ateo gracias a Dios, bueno menos cuando mi hijo estuvo en el hospital, pero esa fue una causa de fuerza mayor, de todos modos Dios no existe, fui a la Facultad de Humanidades y mis maestros me obligaban a leer a Galeano, por lo tanto, todos aquellos que osen no pensar exactamente lo que yo les digo que está bien pensar, son unas chinches sin cerebro que hacen lo que otros que no soy yo les dicen que hagan, son ignorantes, estúpidos, imbéciles y otros epítetos que se merecerían, pero como yo soy tan respetuoso, los dejo ser, no vaya a ser que mi ser intelectual y trascendido vaya a caer a su nivel. No, pos' así cómo ...
Alguna vez, el entonces Presidente Fox fue casi crucificado por los medios cuando dijo (o alguien dijo que dijo, ya ni sé), que era mejor no leer tanto los periódicos para no enterarse de las desgracias o de las malas noticias. No lo sé, puede ser, a lo mejor, quién sabe, tal vez. Yo, como todo buen lector hereditario, lo que siempre estoy buscando es el conocimiento perenne y total; pero como todo buen hombre sencillo que aprecia el silencio, lo que más busco es la tranquilidad. No la tranquilidad Camusiana del hombre absurdo, pero sí la eficiente calma que sólo puede darte la estabilidad. No que sean por defecto oponibles ambas nociones, pero no necesito que la vida me de más madrazos que los ya recibidos; no tengo alma ni ánimos de mártir, no voy a cambiar el mundo de un plumazo, pero sí voy a cambiar mi mundo, una cosa a la vez, un paso con cada pie y una palabra por cada frase.
Los sesudos revolucionarios olvidan que nunca ha existido un innovador arrebatado. Por definición, los arrebatados hacen lo mismo de siempre pero lo hacen rápido, al tiempo que un innovador entra cuando tiene que entrar, lo piensa y lo sabe. Un innovador calcula el tiempo propicio para entrar a saltar la cuerda, sin importar quién esté esperando turno. Un arrebatado corre y manotea, un arrebatado trata de que la cuerda gire a su propio ritmo, creyendo que al proferir insultos contra la misma, ésta sabrá quién es el que manda. Por lo mismo, con el tiempo, el innovador prevalece, mientras que el arrebatado quedará tendido en el terreno, enredado en la maraña que él mismo ha creado.
Al final del día viene la noche, y la noche de la estridencia habrá de llegar, ya antes, ya después. En lo que esperamos a que suceda, no queda más que mirar en lontananza, suspirar y llenar el cuerpo de aire para preparar la zambullida. Entrar a leer todos los improperios y mames de que es capaz el ser humano, deslindándose de lo que es esencial para concentrarse en lo que es simplemente vacuo. Mientras tanto, el diablo está ocupado en sus patios traseros ...
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jueves, 3 de diciembre de 2009
... PROPUESTA PARA LEVANTARSE A LAS 11 ...
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Podría escribir toda una perorata quejándome de todo para rematar pegando una historia que considero es la panacea de todas las historias.
Pero la verdad es que estaba hurgando en mis archivos perdidos buscando un texto para reciclar, y que mi amable y culto público lector no se diera cuenta de mi bloqueo amoroso-creativo, pero no logré hallar nada medianamente decente.
Sin embargo quiero regalarles un texto de un autor desconocido (colombiano al parecer) que desde que la leí por primera vez, allá en el lejano 2005 me fascinó.
Pienso que todos los que deseamos hacer un oficio de lo que es escribir tenemos que fijarnos en la técnica, la hilatura y la delicada filigrana contenida en estas letras courier. Sin mayor presentación, los dejo con una de las mejores ficciones cortas que he leído en la vida:
Propuesta Para Levantarse a las 11.
¿Que asesinar es traumático?, eso dicen los que no han matado sino gallinas o ratas, pero matar es rico y sólo se necesita rabia; por lo de la culpa, pura mierda eso no te puede joder, culpa de qué si se tenía que morir algún día y es mejor así que morir agonizando de una enfermedad dolorosa, es mejor terminar allí bien tumbadito en el andén. Yo no soy de los que me quedo en el lugar del crimen, pa´que, no, yo me voy para mi casa pero antes entro a misa, casi siempre porque tengo la sensación de que si me llegaran a buscar por el muerto el cura podría decir que me vio en la iglesia.
Tampoco le encuentro sentido ir a los velorios o cementerios, yo lo mato y ya. Pagan de 500 mil a un millón si es un don nadie, pero si el finado tiene alguna dificultad el costo se eleva un poquito. Lo que más he cobrado son 5 millones por un diputado, pero por que tenía guardaespaldas y todo. A mí en este negocio me va bien porque soy serio, yo no soy de esos muchachos gatillos locos que matan
trabados o borrachos y se gastan el dinero en putas. Yo mato todo lo que se pueda matar, un día una señora me pagó $150 por matar un perro y así lo hice, era un rottweiller grande, pero un tiro y listo el perro.
Por eso les cuento, yo mato mujeres, niños (que valen como adultos pues esto no es agencia de viajes común, para ir al más allá se paga como adulto y ya), viejos, curas; mato de todo, pero mato, no amenazo, no dejo heridos, pocas veces he dejado heridos, pero después los mato en cuanto dan papáya. No trabajo, tengo un apartamento en una unidad residencial de clase media y tengo un carrito estrato tres y ya. El resto de lo que gano lo invierto en tierras. Tengo ya seis hectáreas en el departamento del Cauca y sé que en un par de años podré tener vacas y otros animales, cuidarlos mientras crecen y me puedan ofrecer algo para matarlos también. Como leen yo opté por ser el embajador de la muerte, no tengo guadaña ni visto de negro, peso 85 Kg., cobro porque no se puede trabajar gratis. Nunca he matado a nadie por que yo quiera, generalmente a los que mando a mejor vida no los conozco, y así fueran conocidos los mataría igual.
El negocio funciona de la siguiente manera. Tengo un beeper y allí me llega el mensaje de ir donde Paco, Paco tiene una venta de comidas rápidas en el sur, hace unas hamburguesas horribles pero él es el único con el que trabajo, siempre pido una foto, dirección del trabajo, de la casa y los teléfonos. Escojo el día, aunque que la verdad no importa mucho pues yo no hago ni seguimientos ni nada, eso se lo inventaron en Estados Unidos para que las películas duraran dos horas; no, yo no, me paro en la salida de su casa, lo sigo y lo mato en el momento que sea menos peligroso, a algunos los corono allí mismo saliendo de la casa, hay otros a los que me toca seguir todo el puto día, pero son $500 mil y eso me alienta. Tampoco me importa si están con la mujer, los hijos o la mamá, lo único que analizo es que no me puedan responder con otro tiro, o que la policía esté por allí. Así me pasó con el man ese Cara de Moco, $800 mil había cobrado pero me arrepentí porque ése era de los de
millón quinientos, no ve que hasta carro blindado tenía y todo, yo no sé por qué lo querían matar, pero no entré en ese negocio, allí yo no tenía nada que hacer, luego en la prensa salió que al sicario que le disparó lo mataron los escoltas; Si ve, siempre es que uno tiene su ángel de la guarda. Yo he estado pensando en estos días que debería cobrarle al periódico El Caleño por cada muerto que yo pongo en primera plana, no ven que si no fuera por mi no venderían ni la mitad de los periódicos.
Casi nunca sé por qué los quieren mandar al papayo, ni me importa, porque eso ya es chisme, lo único que yo sé es que hay una persona que no quiere a la otra y yo soluciono ese problema de afecto si una de las partes me da un cariñito de un millón, eso es todo. El Cucarrón tenía un fierro, yo se lo pillé porque se ponía de visajoso a caminar con media cacha afuera, por eso me puse la gorra de siempre, las gafas negras, la chaqueta y los tenis por si hay que correr. Ese man se puso de timbrado y empezó a llamar a la policía desde el celular pero ya había perdido, porque lo tenía calibrado y tas, tas, así es que suenan las balas, nada de pum, pum, esas son las balas de los muñequitos en las historietas, las de verdad suenan tas. Y fue saliendo del carro para la panadería donde quedó muñeco, yo como no apunto sino que me les voy por detrás y les descargo el revólver casi siempre en la cabeza o el cuello, El Cucarrón se cayó, pero no había tocado el piso y yo ya estaba lejos.
Yo no le apunto al fulano ni le hablo, eso de los discurso apuntando a un cliente también es una mala maña de película, que putas me voy a poner a hablarle o mirarlo a los ojos para que llegue otro y me dé a mí o para que él mismo me tire y me joda, no, sólo hay que acercársele, disparar y correr como alma que lleva el diablo, yo no miro para atrás por nada del mundo, corro y corro, cuando llevo tres o cuatro cuadras tomo un taxi o un bus. Casi nunca me siguen, sólo escucho gritos, no sé por qué no me siguen, bueno. será miedo, yo no tengo miedo, lo peor sería quedar herido y lisiado, pero si muero en mi ley, era mi hora. En el taxi viajo hasta la iglesia, allí me quedo hasta la misa o rezo un buen rato y me voy caminando a mi casa, guardo el revólver en una súper caleta y en otra las gafas, la chaqueta y la gorra.
Nunca salgo con el fierro si no voy hacer un trabajo, nunca disparo en falso, otra cosa es que me haya tocado matar a otros que se meten o que me equivoque de fulano. Eso de estar disparando a botellas o a circulitos no, eso no es para mí. El arma me la vendió un policía, es un clásico 38 largo, negro con cacha ortopédica, nada que se encascare ni que dé mucho visaje, el policía me la vendió con cuatro cajas de balas, y cada que necesito las compro en la olla, pero no mantengo muchas tampoco, solo una carga y otras en el bolsillo por si una balacera. Les decía que en algunas ocasiones he matado al que no era, pero eso no lo cobro porque son errores míos, además es muy difícil que los paguen, yo mejor sigo intentando, también he tenido casos donde toca darle al fulano y al que lo acompaña porque se meten y bueno, el metido lleva. No crean que estoy loco o que soy así por que mi papá me violó cuando estaba pequeño o que el cascaba a mi madre, no, nada de eso, mi papá es un p
ríncipe, sólo que se salió a vivir con una mujer más joven que mi mamá y ya tiene un hogar con ella, yo lo veo de vez en vez y admiro mucho al viejo. Mi mamá si es un alma de dios, desde que tengo con qué la saque a vivir en un hogar de viejos muy fino y ella allí tiene amigo y se divierte, me teje mantas, me hace cuadros que guardo con cariño, no hay domingo que no la vea. Le llevo uvas y mandarinas del supermercado.
Estoy en esto por que soy perezoso, me da jartera madrugar, estudiar, muliar, y bueno, son pocos los que se le miden de manera profesional a esto y hay trabajo, si logras saberte mantener en esto vives como un rey. Eso sí, no mates gente muy importante por que te encochinan y seguro te matan también o peor, te encanan, por eso mata a gente común y ya. En la finca tendré pollos, un corral de cerdos y un pozo de cachamas y seguir matando ya dentro de la ley. No tengo novia, tengo amigas pero ellas se empiezan a meter en mi vida, esa es la maldita costumbre de las mujeres, uno se las culea una vez y ya quieren irse a vivir a tu casa, pero yo si las paro y solo las tengo para las saliditas. Yo estoy seguro que nadie sabe quien soy, les digo a mis amigos que soy dueño de un taxi y que tengo unas casas alquiladas pero nadie sabe que soy uno de los matones más grandes de la ciudad, seguro que no, porque el de los perros y los amigos de él sabrán de mí, pero no saben donde vivo; aunque o tal vez me hayan seguido, pero aún soy muy útil para ellos. Me generó desconfianza ver a un man donde los perros y Paco le dio un paquete como los que me dan a mí cuando digo "una para llevar mono", mínimo ya tengo reemplazo, si siento que se me baja el trabajo me largo de una para la finca y me llevo a la vieja. Por el momento he tenido entre cuatro y cinco clientes al mes, que vienen siendo, mal contados. mal contados, tres paquetes, sueldo de gerente o de político ¿no? Y levantándome a las 11: 00 am casi todos los días. Claro está que al último que mato antes de mi auto jubilación es a mi vendedor preferido de perros calientes.
De última búsqueda supe que el autor es: Omar Felipe Becerra Ocampo
¡¡¡ letem bi lait !!!
Podría escribir toda una perorata quejándome de todo para rematar pegando una historia que considero es la panacea de todas las historias.
Pero la verdad es que estaba hurgando en mis archivos perdidos buscando un texto para reciclar, y que mi amable y culto público lector no se diera cuenta de mi bloqueo amoroso-creativo, pero no logré hallar nada medianamente decente.
Sin embargo quiero regalarles un texto de un autor desconocido (colombiano al parecer) que desde que la leí por primera vez, allá en el lejano 2005 me fascinó.
Pienso que todos los que deseamos hacer un oficio de lo que es escribir tenemos que fijarnos en la técnica, la hilatura y la delicada filigrana contenida en estas letras courier. Sin mayor presentación, los dejo con una de las mejores ficciones cortas que he leído en la vida:
Propuesta Para Levantarse a las 11.
¿Que asesinar es traumático?, eso dicen los que no han matado sino gallinas o ratas, pero matar es rico y sólo se necesita rabia; por lo de la culpa, pura mierda eso no te puede joder, culpa de qué si se tenía que morir algún día y es mejor así que morir agonizando de una enfermedad dolorosa, es mejor terminar allí bien tumbadito en el andén. Yo no soy de los que me quedo en el lugar del crimen, pa´que, no, yo me voy para mi casa pero antes entro a misa, casi siempre porque tengo la sensación de que si me llegaran a buscar por el muerto el cura podría decir que me vio en la iglesia.
Tampoco le encuentro sentido ir a los velorios o cementerios, yo lo mato y ya. Pagan de 500 mil a un millón si es un don nadie, pero si el finado tiene alguna dificultad el costo se eleva un poquito. Lo que más he cobrado son 5 millones por un diputado, pero por que tenía guardaespaldas y todo. A mí en este negocio me va bien porque soy serio, yo no soy de esos muchachos gatillos locos que matan
trabados o borrachos y se gastan el dinero en putas. Yo mato todo lo que se pueda matar, un día una señora me pagó $150 por matar un perro y así lo hice, era un rottweiller grande, pero un tiro y listo el perro.
Por eso les cuento, yo mato mujeres, niños (que valen como adultos pues esto no es agencia de viajes común, para ir al más allá se paga como adulto y ya), viejos, curas; mato de todo, pero mato, no amenazo, no dejo heridos, pocas veces he dejado heridos, pero después los mato en cuanto dan papáya. No trabajo, tengo un apartamento en una unidad residencial de clase media y tengo un carrito estrato tres y ya. El resto de lo que gano lo invierto en tierras. Tengo ya seis hectáreas en el departamento del Cauca y sé que en un par de años podré tener vacas y otros animales, cuidarlos mientras crecen y me puedan ofrecer algo para matarlos también. Como leen yo opté por ser el embajador de la muerte, no tengo guadaña ni visto de negro, peso 85 Kg., cobro porque no se puede trabajar gratis. Nunca he matado a nadie por que yo quiera, generalmente a los que mando a mejor vida no los conozco, y así fueran conocidos los mataría igual.
El negocio funciona de la siguiente manera. Tengo un beeper y allí me llega el mensaje de ir donde Paco, Paco tiene una venta de comidas rápidas en el sur, hace unas hamburguesas horribles pero él es el único con el que trabajo, siempre pido una foto, dirección del trabajo, de la casa y los teléfonos. Escojo el día, aunque que la verdad no importa mucho pues yo no hago ni seguimientos ni nada, eso se lo inventaron en Estados Unidos para que las películas duraran dos horas; no, yo no, me paro en la salida de su casa, lo sigo y lo mato en el momento que sea menos peligroso, a algunos los corono allí mismo saliendo de la casa, hay otros a los que me toca seguir todo el puto día, pero son $500 mil y eso me alienta. Tampoco me importa si están con la mujer, los hijos o la mamá, lo único que analizo es que no me puedan responder con otro tiro, o que la policía esté por allí. Así me pasó con el man ese Cara de Moco, $800 mil había cobrado pero me arrepentí porque ése era de los de
millón quinientos, no ve que hasta carro blindado tenía y todo, yo no sé por qué lo querían matar, pero no entré en ese negocio, allí yo no tenía nada que hacer, luego en la prensa salió que al sicario que le disparó lo mataron los escoltas; Si ve, siempre es que uno tiene su ángel de la guarda. Yo he estado pensando en estos días que debería cobrarle al periódico El Caleño por cada muerto que yo pongo en primera plana, no ven que si no fuera por mi no venderían ni la mitad de los periódicos.
Casi nunca sé por qué los quieren mandar al papayo, ni me importa, porque eso ya es chisme, lo único que yo sé es que hay una persona que no quiere a la otra y yo soluciono ese problema de afecto si una de las partes me da un cariñito de un millón, eso es todo. El Cucarrón tenía un fierro, yo se lo pillé porque se ponía de visajoso a caminar con media cacha afuera, por eso me puse la gorra de siempre, las gafas negras, la chaqueta y los tenis por si hay que correr. Ese man se puso de timbrado y empezó a llamar a la policía desde el celular pero ya había perdido, porque lo tenía calibrado y tas, tas, así es que suenan las balas, nada de pum, pum, esas son las balas de los muñequitos en las historietas, las de verdad suenan tas. Y fue saliendo del carro para la panadería donde quedó muñeco, yo como no apunto sino que me les voy por detrás y les descargo el revólver casi siempre en la cabeza o el cuello, El Cucarrón se cayó, pero no había tocado el piso y yo ya estaba lejos.
Yo no le apunto al fulano ni le hablo, eso de los discurso apuntando a un cliente también es una mala maña de película, que putas me voy a poner a hablarle o mirarlo a los ojos para que llegue otro y me dé a mí o para que él mismo me tire y me joda, no, sólo hay que acercársele, disparar y correr como alma que lleva el diablo, yo no miro para atrás por nada del mundo, corro y corro, cuando llevo tres o cuatro cuadras tomo un taxi o un bus. Casi nunca me siguen, sólo escucho gritos, no sé por qué no me siguen, bueno. será miedo, yo no tengo miedo, lo peor sería quedar herido y lisiado, pero si muero en mi ley, era mi hora. En el taxi viajo hasta la iglesia, allí me quedo hasta la misa o rezo un buen rato y me voy caminando a mi casa, guardo el revólver en una súper caleta y en otra las gafas, la chaqueta y la gorra.
Nunca salgo con el fierro si no voy hacer un trabajo, nunca disparo en falso, otra cosa es que me haya tocado matar a otros que se meten o que me equivoque de fulano. Eso de estar disparando a botellas o a circulitos no, eso no es para mí. El arma me la vendió un policía, es un clásico 38 largo, negro con cacha ortopédica, nada que se encascare ni que dé mucho visaje, el policía me la vendió con cuatro cajas de balas, y cada que necesito las compro en la olla, pero no mantengo muchas tampoco, solo una carga y otras en el bolsillo por si una balacera. Les decía que en algunas ocasiones he matado al que no era, pero eso no lo cobro porque son errores míos, además es muy difícil que los paguen, yo mejor sigo intentando, también he tenido casos donde toca darle al fulano y al que lo acompaña porque se meten y bueno, el metido lleva. No crean que estoy loco o que soy así por que mi papá me violó cuando estaba pequeño o que el cascaba a mi madre, no, nada de eso, mi papá es un p
ríncipe, sólo que se salió a vivir con una mujer más joven que mi mamá y ya tiene un hogar con ella, yo lo veo de vez en vez y admiro mucho al viejo. Mi mamá si es un alma de dios, desde que tengo con qué la saque a vivir en un hogar de viejos muy fino y ella allí tiene amigo y se divierte, me teje mantas, me hace cuadros que guardo con cariño, no hay domingo que no la vea. Le llevo uvas y mandarinas del supermercado.
Estoy en esto por que soy perezoso, me da jartera madrugar, estudiar, muliar, y bueno, son pocos los que se le miden de manera profesional a esto y hay trabajo, si logras saberte mantener en esto vives como un rey. Eso sí, no mates gente muy importante por que te encochinan y seguro te matan también o peor, te encanan, por eso mata a gente común y ya. En la finca tendré pollos, un corral de cerdos y un pozo de cachamas y seguir matando ya dentro de la ley. No tengo novia, tengo amigas pero ellas se empiezan a meter en mi vida, esa es la maldita costumbre de las mujeres, uno se las culea una vez y ya quieren irse a vivir a tu casa, pero yo si las paro y solo las tengo para las saliditas. Yo estoy seguro que nadie sabe quien soy, les digo a mis amigos que soy dueño de un taxi y que tengo unas casas alquiladas pero nadie sabe que soy uno de los matones más grandes de la ciudad, seguro que no, porque el de los perros y los amigos de él sabrán de mí, pero no saben donde vivo; aunque o tal vez me hayan seguido, pero aún soy muy útil para ellos. Me generó desconfianza ver a un man donde los perros y Paco le dio un paquete como los que me dan a mí cuando digo "una para llevar mono", mínimo ya tengo reemplazo, si siento que se me baja el trabajo me largo de una para la finca y me llevo a la vieja. Por el momento he tenido entre cuatro y cinco clientes al mes, que vienen siendo, mal contados. mal contados, tres paquetes, sueldo de gerente o de político ¿no? Y levantándome a las 11: 00 am casi todos los días. Claro está que al último que mato antes de mi auto jubilación es a mi vendedor preferido de perros calientes.
De última búsqueda supe que el autor es: Omar Felipe Becerra Ocampo
¡¡¡ letem bi lait !!!
lunes, 13 de julio de 2009
... En defensa de John C. Reilly ...
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No tengo cabeza. Bueno sí, pero la estoy ocupando para otras cosas to whom it may concern ...
En plena efervescencia del día del amor de 2003, leí algo que se me quedó en la memoria para siempre. No tengo inspirancia pero se los regalo. Ahí a ver que piensan ...
Los días, los hombres, las ideas.
En defensa de John C. Reilly.
Por: Francisco José Amparán.
En la película The Good Girl, la actriz Jennifer Aniston (la Rachel de la serie de TV Friends, demostrando que puede actuar como algo más que comparsa de Ross o esposa de Brad Pitt) lleva una vida gris y tibia: es una empleada del montón en un supermercado, tiene una casa más bien furris, y un esposo fiel, proveedor y que la quiere; pero que tiene el encanto de una torta de aguacate de hace una semana y la brillantez intelectual de un diputado del PVEM. A fin de cuentas el personaje femenino cae en la tentación, y se deja llevar por instintos, hormonas y simple espíritu atrabancado a los brazos de un hombre más joven y guapo que su marido. Se supone que como espectadores debemos sancionar (o al menos comprender) esa actitud por lo poco satisfactorio que resultaba su matrimonio y lo pelmazo que era su esposo. El actor que hace el papel de cornudo es John C. Reilly.
En la genial película Chicago un ama de casa con aires de diva, interpretada por Renee Zellweger, tiene un tormentoso y adúltero amorío con el típico vivales que le promete ponerla ante las candilejas. Cuando el tipo revela su verdadera condición (e intención), la mujer le pega de plomazos en la mismísima recámara conyugal. Para salvar a su mujercita de la cárcel, el marido cornúpeta se echa la culpa del homicidio. Cuando sale a flote el affaire, y la policía mete a la esposa en chirona, el marido hace hasta lo imposible por contratarle el mejor abogado de la ciudad (Richard Gere, en un papel que ni mandado a hacer). Por supuesto, el marido era fiel, honrado, decente y la quería hasta las patas. Pero carecía del menor interés, carisma, encanto y, a juzgar por lo que hace por la ingrata, inteligencia. Al final de la película se supone que como espectadores debemos estar apoyando a la arribista (y a Catherine-Zeta Jones, mami) y despreciando al bruto que la sigue amando. El actor que hace el papel de cornudo es John C. Reilly, cuyo único número musical sirve para declararse transparente... alguien a quien los demás no ven ni toman en cuenta.
En la película The hours Julianne Moore desempeña el papel de un ama de casa clasemediera, suburbana y notoriamente aburrida en los años cincuenta. Su esposo es un hombre bueno, sencillo, trabajador, amoroso con su hijo y más plano y mediocremente previsible que el gabinete de Fox. La mujer se vuelve medio loca por la monotonía de su vida, le da por el suicidio y termina escapándose a Toronto (hasta eso, nada tonta) dejándole un hijo recién nacido al marido, que no supo ni por dónde le llegó el catorrazo. Se supone que como espectadores entendemos que la grisura de una vida como ésa justifica el abandono de hogar, hijos y familia. Ah, y el actor que hace el papel de marido abandonado es John C. Reilly.
Por supuesto, si yo fuera John C. Reilly, ya tendría entre ceja y ceja el cambiar de agente. Está bien que la facha de este actor (quien siempre ha salido en papeles secundarios, pero en este último año brincó a la fama haciéndola de alce, como ya hemos visto) da perfectamente el tipo de feo, bonachón, cumplidor y medio tonto. Pero como que ya estuvo suave, ¿no? Nada más faltó que saliera de esposo de Diane Lane en Infidelidad ... aunque eso ya hubiera sido la obviedad al cuadrado.

Pero eso no es lo peor. Total, uno puede decir que muy su carrera. Y que de galán, eso sí, nunca va a salir. Así que está bien que le haga su luchita por donde pueda. Además, se embolsó una nominación para el Oscar como Mejor Actor de Reparto por Chicago. A mí me late que fue por acumulación.
Lo peor es que lo que le está ocurriendo a John C. Reilly marca una tendencia de Hollywood que, miembros del género masculino que somos, nos debería poner a temblar: La de fomentar el desprecio femenino hacia el hombre mediocre.
Y es que, como apuntábamos arriba, las tres cintas (dos de ellas justamente nominadas para la estatuilla de Mejor Película) juegan con el espectador de manera tal que echemos porras y hagamos la ola por las esposas aburridas que desean acción y emoción en su vida, mientras mandan a sus buenos pero oscuros maridos por el caño.
Lo cuál tampoco es así que uno diga una novedad: la esposa que avienta delantal y pañales para irse a la aventura (o de aventurera) es un tema ya viejito. Recordemos que, en cierto sentido, la una-vez-más-nominada Meryl Streep saltó a la fama con un papel de ese tipo en Kramer vs. Kramer, hace ya un cuarto de siglo; o a Jessica Lange matando a su lamentable marido (el actor John Colicos. Así se llama, en serio ... pero como que no es razón suficiente) en El cartero llama dos veces. Pero aquí lo inquietante es la tendencia. Y los posibles resultados que pueda producir.
Y es que, claro, la inmensa mayoría de los hombres podemos ser John C. Reilly (aunque no tengamos a un lado ni a Jennifer Aniston ni a Julianne Moore, ¡bah!). Pero la mayoría del género masculino no tiene ni el maduro atractivo de Richard Gere, ni los ojitos de Tom Cruise, ni el cuerpo de Denzel Washington, ni las muy masculinas arrugas de Harrison Ford, ni el dinero de Bill Gates, ni el bronco desparpajo de Félix Salgado Macedonio (quien jura que es actor), ni la chispa natural e ingeniosa bonhomía de Roberto Madrazo (de acuerdo, de acuerdo, olviden esto último). Muy pocos tienen para sacar a su mujer a restaurantes de lujo ni cómo darse una escapada con ella a Cuernavaca, ya no digamos París o Tahití. La inmensa mayoría no es broker de Wall Street (más bien, la mayoría está broke, si se me permite el mal chiste) ni piloto de pruebas ni médico misionero en El Congo. La mayor parte de los hombres que en esta Tierra viven se las dan de santos con sacar para el chivo, ver a los hijos terminar la prepa sin que los expulsen por vandalismo y cumplirle a la 'ñora de vez en cuando sin ver azul. Para ellos una aventura es ir al Estadio Azteca cada quince días y salir de él no sólo vivos, sino además sin haberse contagiado de lepra o peste bubónica tras visitar los sanitarios (¿Por qué ese nombre, si son todo lo contrario?). Casi todos se conforman con vivir la dorada medianía de la estabilidad, y que los infelices de Hacienda no respiren demasiado cerca de su nuca.
Pero ahora Hollywood está mandando el mensaje nada subliminal de que las mujeres no tienen por qué apechugar con semejantes nulidades. Que la vida debe ser más emocionante que por fin pagar la hipoteca y lidiar con el Cloralex; o que el trabajo en la oficina o consultorio con el que tratan de lograr lo primero. Así que la humilde y tranquila domesticidad ya no debe ser suficiente: hay que ir más allá.
¿Y qué podemos hacer los pobres hijos de Eva? ¿Volvernos Indiana Jones? ¿Vivir en hoteles de lujo con voluptuosas camareras como Ralph Fiennes? ¡Brincos diéramos! Si no es por no querer...
Mucho me temo que esta última oleada de películas le añade un ingrediente extra a la pregunta fundamental que, creo, todos los hombres nos hacemos desde el momento en que se prende el foco azul en la maternidad: A fin de cuentas, ¿qué rayos quieren las mujeres?
Como si no tuviéramos ya suficientes problemas.
¡¡¡ letem bi lait !!!
No tengo cabeza. Bueno sí, pero la estoy ocupando para otras cosas to whom it may concern ...
En plena efervescencia del día del amor de 2003, leí algo que se me quedó en la memoria para siempre. No tengo inspirancia pero se los regalo. Ahí a ver que piensan ...
Los días, los hombres, las ideas.
En defensa de John C. Reilly.
Por: Francisco José Amparán.
En la película The Good Girl, la actriz Jennifer Aniston (la Rachel de la serie de TV Friends, demostrando que puede actuar como algo más que comparsa de Ross o esposa de Brad Pitt) lleva una vida gris y tibia: es una empleada del montón en un supermercado, tiene una casa más bien furris, y un esposo fiel, proveedor y que la quiere; pero que tiene el encanto de una torta de aguacate de hace una semana y la brillantez intelectual de un diputado del PVEM. A fin de cuentas el personaje femenino cae en la tentación, y se deja llevar por instintos, hormonas y simple espíritu atrabancado a los brazos de un hombre más joven y guapo que su marido. Se supone que como espectadores debemos sancionar (o al menos comprender) esa actitud por lo poco satisfactorio que resultaba su matrimonio y lo pelmazo que era su esposo. El actor que hace el papel de cornudo es John C. Reilly.
En la genial película Chicago un ama de casa con aires de diva, interpretada por Renee Zellweger, tiene un tormentoso y adúltero amorío con el típico vivales que le promete ponerla ante las candilejas. Cuando el tipo revela su verdadera condición (e intención), la mujer le pega de plomazos en la mismísima recámara conyugal. Para salvar a su mujercita de la cárcel, el marido cornúpeta se echa la culpa del homicidio. Cuando sale a flote el affaire, y la policía mete a la esposa en chirona, el marido hace hasta lo imposible por contratarle el mejor abogado de la ciudad (Richard Gere, en un papel que ni mandado a hacer). Por supuesto, el marido era fiel, honrado, decente y la quería hasta las patas. Pero carecía del menor interés, carisma, encanto y, a juzgar por lo que hace por la ingrata, inteligencia. Al final de la película se supone que como espectadores debemos estar apoyando a la arribista (y a Catherine-Zeta Jones, mami) y despreciando al bruto que la sigue amando. El actor que hace el papel de cornudo es John C. Reilly, cuyo único número musical sirve para declararse transparente... alguien a quien los demás no ven ni toman en cuenta.
En la película The hours Julianne Moore desempeña el papel de un ama de casa clasemediera, suburbana y notoriamente aburrida en los años cincuenta. Su esposo es un hombre bueno, sencillo, trabajador, amoroso con su hijo y más plano y mediocremente previsible que el gabinete de Fox. La mujer se vuelve medio loca por la monotonía de su vida, le da por el suicidio y termina escapándose a Toronto (hasta eso, nada tonta) dejándole un hijo recién nacido al marido, que no supo ni por dónde le llegó el catorrazo. Se supone que como espectadores entendemos que la grisura de una vida como ésa justifica el abandono de hogar, hijos y familia. Ah, y el actor que hace el papel de marido abandonado es John C. Reilly.
Por supuesto, si yo fuera John C. Reilly, ya tendría entre ceja y ceja el cambiar de agente. Está bien que la facha de este actor (quien siempre ha salido en papeles secundarios, pero en este último año brincó a la fama haciéndola de alce, como ya hemos visto) da perfectamente el tipo de feo, bonachón, cumplidor y medio tonto. Pero como que ya estuvo suave, ¿no? Nada más faltó que saliera de esposo de Diane Lane en Infidelidad ... aunque eso ya hubiera sido la obviedad al cuadrado.

Pero eso no es lo peor. Total, uno puede decir que muy su carrera. Y que de galán, eso sí, nunca va a salir. Así que está bien que le haga su luchita por donde pueda. Además, se embolsó una nominación para el Oscar como Mejor Actor de Reparto por Chicago. A mí me late que fue por acumulación.
Lo peor es que lo que le está ocurriendo a John C. Reilly marca una tendencia de Hollywood que, miembros del género masculino que somos, nos debería poner a temblar: La de fomentar el desprecio femenino hacia el hombre mediocre.
Y es que, como apuntábamos arriba, las tres cintas (dos de ellas justamente nominadas para la estatuilla de Mejor Película) juegan con el espectador de manera tal que echemos porras y hagamos la ola por las esposas aburridas que desean acción y emoción en su vida, mientras mandan a sus buenos pero oscuros maridos por el caño.
Lo cuál tampoco es así que uno diga una novedad: la esposa que avienta delantal y pañales para irse a la aventura (o de aventurera) es un tema ya viejito. Recordemos que, en cierto sentido, la una-vez-más-nominada Meryl Streep saltó a la fama con un papel de ese tipo en Kramer vs. Kramer, hace ya un cuarto de siglo; o a Jessica Lange matando a su lamentable marido (el actor John Colicos. Así se llama, en serio ... pero como que no es razón suficiente) en El cartero llama dos veces. Pero aquí lo inquietante es la tendencia. Y los posibles resultados que pueda producir.
Y es que, claro, la inmensa mayoría de los hombres podemos ser John C. Reilly (aunque no tengamos a un lado ni a Jennifer Aniston ni a Julianne Moore, ¡bah!). Pero la mayoría del género masculino no tiene ni el maduro atractivo de Richard Gere, ni los ojitos de Tom Cruise, ni el cuerpo de Denzel Washington, ni las muy masculinas arrugas de Harrison Ford, ni el dinero de Bill Gates, ni el bronco desparpajo de Félix Salgado Macedonio (quien jura que es actor), ni la chispa natural e ingeniosa bonhomía de Roberto Madrazo (de acuerdo, de acuerdo, olviden esto último). Muy pocos tienen para sacar a su mujer a restaurantes de lujo ni cómo darse una escapada con ella a Cuernavaca, ya no digamos París o Tahití. La inmensa mayoría no es broker de Wall Street (más bien, la mayoría está broke, si se me permite el mal chiste) ni piloto de pruebas ni médico misionero en El Congo. La mayor parte de los hombres que en esta Tierra viven se las dan de santos con sacar para el chivo, ver a los hijos terminar la prepa sin que los expulsen por vandalismo y cumplirle a la 'ñora de vez en cuando sin ver azul. Para ellos una aventura es ir al Estadio Azteca cada quince días y salir de él no sólo vivos, sino además sin haberse contagiado de lepra o peste bubónica tras visitar los sanitarios (¿Por qué ese nombre, si son todo lo contrario?). Casi todos se conforman con vivir la dorada medianía de la estabilidad, y que los infelices de Hacienda no respiren demasiado cerca de su nuca.
Pero ahora Hollywood está mandando el mensaje nada subliminal de que las mujeres no tienen por qué apechugar con semejantes nulidades. Que la vida debe ser más emocionante que por fin pagar la hipoteca y lidiar con el Cloralex; o que el trabajo en la oficina o consultorio con el que tratan de lograr lo primero. Así que la humilde y tranquila domesticidad ya no debe ser suficiente: hay que ir más allá.
¿Y qué podemos hacer los pobres hijos de Eva? ¿Volvernos Indiana Jones? ¿Vivir en hoteles de lujo con voluptuosas camareras como Ralph Fiennes? ¡Brincos diéramos! Si no es por no querer...
Mucho me temo que esta última oleada de películas le añade un ingrediente extra a la pregunta fundamental que, creo, todos los hombres nos hacemos desde el momento en que se prende el foco azul en la maternidad: A fin de cuentas, ¿qué rayos quieren las mujeres?
Como si no tuviéramos ya suficientes problemas.
¡¡¡ letem bi lait !!!
viernes, 5 de junio de 2009
... NEEEEXT! ...
.
Jamás me imaginé lo feo que se sentiría ser precoz, eyaculador precoz, digo. No tenía punto de comparación ¿cierto? Pero no sabía lo humillante que podía llegar a ser. Tampoco es que ella hubiera estado acostumbrada a tener siempre los mejores amantes del universo, pero la verdad es que su experiencia sexual era mucho mayor que la mía. Además por su trabajo estaba todo el tiempo rodeada de gente de todas las calañas. ¡De haberlo sabido antes!
¿¡Pero dónde tengo la cabeza?! Lo siento, es una descortesía de mi parte. Me llamo Jonás y estoy muerto (y mi cabeza está desparramada y embarrada por toda la pared, pero me estoy adelantando).
Ahora sí, hecha la presentación de rigor (mortis) debo comenzar desde el principio.
La conocí gracias a una página de Internet que prometía encontrar a la mujer de mi vida. Estaba realmente desesperado pues, pues porque tengo ojos y por mucho que mi mamá y mi abuela siempre me hayan dicho que era un niño muy guapo, la verdad es que mirarme es tan feo como inyectarse diazepan en la retina. Consciente como soy de mi propia realidad, me esforcé tanto por destacar en algo ya que nadie me volteaba a ver. ¡Miento! Todos me volteaban a ver, pero con asco y lo único que podía provocar en las mujeres era repugnancia. Pero no hay necesidad de sentir lástima por mí, estoy acostumbrado, bueno estaba.
Porque cuando mi buzón eternamente vacío de encuentra-amigos punto com destelló ante mi mirada esperanzadora avisándome que tenía un nuevo mensaje privado, toda mi frágil autoestima se terminó de desmoronar. Era una mujercita de no más de un metro y medio de estatura, a simple vista se la miraba un tanto desgarbada y sin mucho chiste, el pelito corto como niño no le ayudaba mucho tampoco. Pero bueno, cuando uno es feo como bajarle la novia a Dios no tiene como que mucho derecho a ser exigente. Además, era una mujer, claramente decía: ‘Sexo: F’, y ni modo que una página de Internet que me cobra doscientos pesos al mes por conseguirme pareja me mienta de esa manera.
En el mensaje, Anabel, que así se llamaba la chamaquita, decía tener veintitrés años. Me parecieron demasiado pocos, pero de nuevo, no podía darme el lujo de perder esta oportunidad. Una foto de cuerpo entero y en traje de baño venía adjunta. ‘Al menos es una mujer que no tiene inhibiciones’, pensé. Y claro, como no iba a ser si lo tripona le salía por delante del calzón del bikini y por ésta que tenía mas carne a los lados de su sujetador, bajo las axilas y los rollizos brazos que en las copas sin relleno. Raro, raro su cuerpo. Pero era un cuerpo ¿ajá? Y eso era lo que yo no conocía. Veintinueve años ya sin conocer hembra, como decía mi mamá. ¡No era justo! Algunos que iban conmigo en la escuela ya hasta se habían casado tres veces, y yo nanais.
Anabel no quería decirme a qué se dedicaba, decía que era un secreto, pero al fin accedió a contarme; me dijo que era estilista y tenía su propio negocio ambulante. Cortaba el pelo a domicilio y tenía un triciclo de esos como los de los helados y las paletas, y ahí cargaba todo su material. Después de tres mensajitos y tres fotos más decidimos conocernos. Yo estaba bien nervioso, le di la dirección de mi casa y me sudaban las manos y todo lo demás cuando, asomado a hurtadillas por la ventana, vi como doblaba la esquina el triciclo rosa con el asiento sumido por la humanidad que venía sentada encima de él.
Hasta me había bañado ese día, caray. No habíamos hablado directamente de tener sexo, pero yo lo daba por sentado. Nos citamos en mi casa, no en una plaza o en una cafetería, era obvio lo que ambos queríamos. Queríamos, yo quería, pero no pude.
En cuanto le abrí la puerta se abalanzó sobre mí. No podía creer que pesara tanto para ser tan chaparrita, no soy bueno calculando porque también es cierto que, aunque voluminoso, mi cuerpo es más bien bofo y carente de fuerza, los que se decían mis amigos aseguraban que yo me parecía a Quico pero en feo, imagínate. Anabel se lanzó a mis brazos delgados y llenos de jiotes, lo que provocó que ambos cayéramos hacia atrás. Sólo reímos y tras levantarnos pesadamente del suelo, caminamos, cansinos, a la recámara, yo la guiaba.
Ella, atrás de mí se iba quitando la ropa sin que me diera cuenta. Cuando entramos a la pieza y me di vuelta, ella ya estaba en calzones, blancos, raídos de la entrepierna y con el resorte a dos minutos de ceder. Los senos colgando en diagonal hacia abajo y afuera de su cuerpo y el abdomen gelatinoso, hipnotizante.
Con mi lengua mojé mis labios y mis manos, como si tuvieran vida propia, se precipitaron al encuentro de sus carnes mientras ella me desnudaba. Por primera vez sentía el contacto de otra piel y un cosquilleo me recorrió el pito, lo juro deveritas, no lo pude evitar. Para acabarla de amolar, no soy tan bien dotado que digamos. Al menos comparado con las miles y miles de películas porno que había visto a lo largo de todos mis años de soledad.
Con la mano embarrada, Anabel me miraba con compasión y yo sentía que la cabeza me estallaba. Corrí al baño y el frasco de ‘eme-fors’ que había comprado dos años antes na’más por pura curiosidad no me duró ni dos segundos. Veintidós píldoras me engullí. Despacito, abrí un poco la puerta del baño, lo suficiente para ver a Anabel en cuclillas, de espaldas buscando cosas dentro de su bolso. Esperé unos segundos más y al comprobar ya la dureza artificial proporcionada por las pastillas, salí dando pasitos, muy lento y en silencio. Quería sorprenderla.
Me le acerqué por detrás, con el pito parado y durísimo, Al llegar a lo más cerca que podía estar de ella sin tocarla, miré hacia abajo, y dentro de su bolso pude distinguir un destello plateado. Le pegué el pito a la nuca lo más que pude y con mi mejor voz y acento de guarro le grité: “¡Arriba las manos, esto es un asalto!”.
Jamás lo hubiera hecho. En un solo movimiento veloz, me agarró el pito con la mano izquierda, me lo torció, rodó por el piso y al quedar de frente a mí, nada más vi un tamaño pistolón que ni tiempo me dio de gritarle. El fuerte pum fue lo último que escuché. Anabel era una policía encubierta y estaba entrenada para reaccionar de esa manera.
- ¿Por qué me cuentas eso?
- Porque ser precoz, y aparte pitochico no es pecado. Me merezco el cielo más que un mártir. Suficiente sufrí en vida como para merecer el disfrutar del paraíso, ¿no?
- Te estás apegando a una interpretación errónea de: ‘Bienaventurados los pendejos, que de ellos será el reino de los cielos’. Pero ni madres, aquí el de la puerta soy yo. Además de ser pecador eres pendejo Jonás.
- ¡No San Pedrito! Dame chance, mira que yo siempreeeeeeeeeeeeee ...
-¡NEEEEEEEXT!
¡¡¡ letem bi lait !!!
Jamás me imaginé lo feo que se sentiría ser precoz, eyaculador precoz, digo. No tenía punto de comparación ¿cierto? Pero no sabía lo humillante que podía llegar a ser. Tampoco es que ella hubiera estado acostumbrada a tener siempre los mejores amantes del universo, pero la verdad es que su experiencia sexual era mucho mayor que la mía. Además por su trabajo estaba todo el tiempo rodeada de gente de todas las calañas. ¡De haberlo sabido antes!
¿¡Pero dónde tengo la cabeza?! Lo siento, es una descortesía de mi parte. Me llamo Jonás y estoy muerto (y mi cabeza está desparramada y embarrada por toda la pared, pero me estoy adelantando).
Ahora sí, hecha la presentación de rigor (mortis) debo comenzar desde el principio.
La conocí gracias a una página de Internet que prometía encontrar a la mujer de mi vida. Estaba realmente desesperado pues, pues porque tengo ojos y por mucho que mi mamá y mi abuela siempre me hayan dicho que era un niño muy guapo, la verdad es que mirarme es tan feo como inyectarse diazepan en la retina. Consciente como soy de mi propia realidad, me esforcé tanto por destacar en algo ya que nadie me volteaba a ver. ¡Miento! Todos me volteaban a ver, pero con asco y lo único que podía provocar en las mujeres era repugnancia. Pero no hay necesidad de sentir lástima por mí, estoy acostumbrado, bueno estaba.
Porque cuando mi buzón eternamente vacío de encuentra-amigos punto com destelló ante mi mirada esperanzadora avisándome que tenía un nuevo mensaje privado, toda mi frágil autoestima se terminó de desmoronar. Era una mujercita de no más de un metro y medio de estatura, a simple vista se la miraba un tanto desgarbada y sin mucho chiste, el pelito corto como niño no le ayudaba mucho tampoco. Pero bueno, cuando uno es feo como bajarle la novia a Dios no tiene como que mucho derecho a ser exigente. Además, era una mujer, claramente decía: ‘Sexo: F’, y ni modo que una página de Internet que me cobra doscientos pesos al mes por conseguirme pareja me mienta de esa manera.
En el mensaje, Anabel, que así se llamaba la chamaquita, decía tener veintitrés años. Me parecieron demasiado pocos, pero de nuevo, no podía darme el lujo de perder esta oportunidad. Una foto de cuerpo entero y en traje de baño venía adjunta. ‘Al menos es una mujer que no tiene inhibiciones’, pensé. Y claro, como no iba a ser si lo tripona le salía por delante del calzón del bikini y por ésta que tenía mas carne a los lados de su sujetador, bajo las axilas y los rollizos brazos que en las copas sin relleno. Raro, raro su cuerpo. Pero era un cuerpo ¿ajá? Y eso era lo que yo no conocía. Veintinueve años ya sin conocer hembra, como decía mi mamá. ¡No era justo! Algunos que iban conmigo en la escuela ya hasta se habían casado tres veces, y yo nanais.
Anabel no quería decirme a qué se dedicaba, decía que era un secreto, pero al fin accedió a contarme; me dijo que era estilista y tenía su propio negocio ambulante. Cortaba el pelo a domicilio y tenía un triciclo de esos como los de los helados y las paletas, y ahí cargaba todo su material. Después de tres mensajitos y tres fotos más decidimos conocernos. Yo estaba bien nervioso, le di la dirección de mi casa y me sudaban las manos y todo lo demás cuando, asomado a hurtadillas por la ventana, vi como doblaba la esquina el triciclo rosa con el asiento sumido por la humanidad que venía sentada encima de él.
Hasta me había bañado ese día, caray. No habíamos hablado directamente de tener sexo, pero yo lo daba por sentado. Nos citamos en mi casa, no en una plaza o en una cafetería, era obvio lo que ambos queríamos. Queríamos, yo quería, pero no pude.
En cuanto le abrí la puerta se abalanzó sobre mí. No podía creer que pesara tanto para ser tan chaparrita, no soy bueno calculando porque también es cierto que, aunque voluminoso, mi cuerpo es más bien bofo y carente de fuerza, los que se decían mis amigos aseguraban que yo me parecía a Quico pero en feo, imagínate. Anabel se lanzó a mis brazos delgados y llenos de jiotes, lo que provocó que ambos cayéramos hacia atrás. Sólo reímos y tras levantarnos pesadamente del suelo, caminamos, cansinos, a la recámara, yo la guiaba.
Ella, atrás de mí se iba quitando la ropa sin que me diera cuenta. Cuando entramos a la pieza y me di vuelta, ella ya estaba en calzones, blancos, raídos de la entrepierna y con el resorte a dos minutos de ceder. Los senos colgando en diagonal hacia abajo y afuera de su cuerpo y el abdomen gelatinoso, hipnotizante.
Con mi lengua mojé mis labios y mis manos, como si tuvieran vida propia, se precipitaron al encuentro de sus carnes mientras ella me desnudaba. Por primera vez sentía el contacto de otra piel y un cosquilleo me recorrió el pito, lo juro deveritas, no lo pude evitar. Para acabarla de amolar, no soy tan bien dotado que digamos. Al menos comparado con las miles y miles de películas porno que había visto a lo largo de todos mis años de soledad.
Con la mano embarrada, Anabel me miraba con compasión y yo sentía que la cabeza me estallaba. Corrí al baño y el frasco de ‘eme-fors’ que había comprado dos años antes na’más por pura curiosidad no me duró ni dos segundos. Veintidós píldoras me engullí. Despacito, abrí un poco la puerta del baño, lo suficiente para ver a Anabel en cuclillas, de espaldas buscando cosas dentro de su bolso. Esperé unos segundos más y al comprobar ya la dureza artificial proporcionada por las pastillas, salí dando pasitos, muy lento y en silencio. Quería sorprenderla.
Me le acerqué por detrás, con el pito parado y durísimo, Al llegar a lo más cerca que podía estar de ella sin tocarla, miré hacia abajo, y dentro de su bolso pude distinguir un destello plateado. Le pegué el pito a la nuca lo más que pude y con mi mejor voz y acento de guarro le grité: “¡Arriba las manos, esto es un asalto!”.
Jamás lo hubiera hecho. En un solo movimiento veloz, me agarró el pito con la mano izquierda, me lo torció, rodó por el piso y al quedar de frente a mí, nada más vi un tamaño pistolón que ni tiempo me dio de gritarle. El fuerte pum fue lo último que escuché. Anabel era una policía encubierta y estaba entrenada para reaccionar de esa manera.
- ¿Por qué me cuentas eso?
- Porque ser precoz, y aparte pitochico no es pecado. Me merezco el cielo más que un mártir. Suficiente sufrí en vida como para merecer el disfrutar del paraíso, ¿no?
- Te estás apegando a una interpretación errónea de: ‘Bienaventurados los pendejos, que de ellos será el reino de los cielos’. Pero ni madres, aquí el de la puerta soy yo. Además de ser pecador eres pendejo Jonás.
- ¡No San Pedrito! Dame chance, mira que yo siempreeeeeeeeeeeeee ...
-¡NEEEEEEEXT!
¡¡¡ letem bi lait !!!
martes, 28 de abril de 2009
... Padezco ...
.
... 'madanito'. ¬¬
Pero aparte del mal, pésimo (y enésimo) chiste de gordos, hace tiempo que había pensado hacer un recuento de mis manías más comunes, y la actual situación me da el material y la 'inspirancia' suficiente para hablar de ellas. La gran mayoría tiene que ver con cuestiones de salud. Pero a ver que pasa. Manías y padecimientos.
Hipocondria.
Todo tengo, cada vez que aparece un nuevo virus o una nueva enfermedad o una nueva bacteria come piel me pongo mal. Mal, mal de verdad. En serio. Mi cuerpo suda, mi corazón se acelera, mis manos me tiemblan, sin embargo no estoy excitado. Recorro mentalmente todas mis actividades recientes y no tanto en busca del momento justo en que 'pude' haberme contagiado de: ébola,V.P.H., influenza aviar o porcina, peste de caballo, rosa de bengala, tifus del ártico, etc. No me tolero ni a mí mismo, no me quiero ni rascar para no extender inexorablemente la infección. He tenido desde infartos masivos hasta embarazo psicológico, desde cáncer de matriz hasta demencia senil. Irónicamente, algo que no tengo y que (a veces) me gustaría es esquizofrenia. Eso de ver cosas e imaginar mundos ha de ser genial. ¡Lástima!
Deficiencia valvular cardiaca congénita.
Esto es en serio, una de las válvulas de mi cucharón, que debería tener tres valvas solamente tiene dos. Mismas dos que cumplen su función perfectamente, pero que a la vez me hace vivir atado a un medicamento que regula la presión sanguínea y mantiene mi músculo cardiaco en estado ideal (fisiológicamente hablando, claro).
Malestar crónico posterior.
Ja, en realidad no sé cómo se llama, pero a ratos me duele la espalda. Hace años, como tres me lastimé horrible jugando squash, me lancé cual largo fui a alcanzar una pelota por demás inalcanzable y sólo oí como mi espalda hacía un dramático 'crack'. Todo eso me pasó por lucidito. Elizabeth corrió a socorrerme y me cuidó por días. En el bar era insoportable el estar de pie más de dos horas seguidas. Me vi forzado a utilizar una faja apretadora que me mantenía bien derechito derechito (y me apretaba la panza ja), cosa que me dolía por supuesto, pero evitó que un día me agachara y no pudiera levantarme más. Aún hoy, cuando estoy demasiado tiempo sin moverme, sentado en la oficina o en un restaurant o en un avión, la espalda me mata.
Delirio del abismo.
Los espacios abiertos y la caída libre siempre han ejercido una sutil y asquerosa mezcla de fascinación y repulsión. Y alguna vez una psiquiatra me diagnosticó 'Delirio del abismo'. Mismo delirio que vencen los paracaidistas, los alpinistas, incluso los que se lanzan del bungee. Yo no podría. No soporto las alturas pero no porque tenga acrofobia, sino que me atrae tanto el vacío, la sensación de que (aunque se lea absurdo) si lo quisiera podría emprender el vuelo. No tengo idea a qué se deba, pero me preocupa. En más de una ocasión, estando en el balcón de una habitación de hotel, he tenido las ganas de acercarme más, sólo un poco más, quizá un poco más, e impulsarme, tratar de caer en la alberca o sobre el espeso follaje de un árbol enorme. No morir, obviamente, pero esa sensación de caer, acaso flotar en un viciado aire no me parece que pueda compararse a nada. No es recomendable que yo maneje en una carretera flanqueada por barrancos porque sucede exactamente lo mismo. Imagínome en la inminencia de una pronunciada curva, yo al volante y el vacío extendiéndose ante mí, majestuoso, incitante, llamándome, a mí y a los inocentes que por desfortuna viajen conmigo (miedo). Santa paradoja, jamás en la vida me lanzaré en paracaídas o en el bungee, si acaso subiría una montaña (por peilgroso que pueda resultar).
Misofobia.
Hoy día, no resulta tan descabellada la idea de lavarme las manos cada media hora o menos, según. Sufro en verdad en situaciones en las que es imposible encontrar un lavabo. Sin embargo me da hueva cargar un frasquito de alcohol en gel. Pero tampoco sería la solución. Lo que disfruto/necesito es la sensación del agua cayéndome sobre las manos, del jabón cubriéndome las falanges y escapándoseme entre los dedos, una toalla cálida y suave secando la humedad de mis apéndices manuales. Claro que una de las razones es el pinche miedo a contagiarme de algo de lo extraño y sucio que abunda en el ambiente (en todos), pero no puedo negar que mucho tiene que ver con el disfrute del acto en sí mismo. Una variante es la imperiosa necesidad de bañarme, o al menos mojarme bajo la regadera inmediatamente después del sexo. No pocas mujeres se han sentido ofendidas a ese respecto. 'Ay, ¿qué? ¿Tan sucia te parezco?' me dicen. No creo que deban hacer preguntas cuyas respuestas, muy posiblemente no sean de su agrado, pero eso ya no es cosa mía. Por eso, cuando alguien en verdad me importa, no dudo en preguntar primero, no sea que sea del tipo 'ofendida' y luego resulte 'pior'.
Manía por el orden.
No un orden establecido ni mucho menos. Mi orden. Uno bizarro que no cualquiera entendería, sin embargo no es difícil. Inventarios, documentos, carpetas de ordenador, etc. Todo tiene su lógica y cuando alguien me conoce en realidad, no debe ser tan complicado el saberlo. De todos modos no me encanta que agarren mis cosas, así que, mmm. Mejor cada quien con sus cositas y ya ja.
Sinusitis alérgica crónica.
Mi nariz gotea incesantemente. Soy alérgico al polvo, al pelo de gato, al pelo de los perros pequeños, a la humedad y al aguacate. Mi alergia consta de cuatro fases. Normalmente se queda en la primera, ya sea porque hago uso de toda la fuerza de voluntad de la que soy capaz y me alejo de la fuente alergógena. La fase uno consiste en escurrimiento nasal acuoso. Agua pues que me sale de las narinas sin freno. Después, mis ojos comienzan a hincharse, a enrojecerse y a lloriquear como niña chiquita. El tercer paso a la muerte es comezón extrema en el cuello, ronchas rojas, tremendas me erupcionan alrededor del cogote. La cuarta etapa tendría que ser el cierre de mis vías respiratorias y la consecuente muerte por asfixia y/o ahogamiento, pero jamás en la vida he llegado cerca de eso. Nunca he pasado la fase tres (a diferencia del país en cuestión de crisis epidemiológica ja). Con el aguacate no me pasa nada de eso, solamente no me gusta y lo único que me provoca son contracciones parasimpáticas en el diafragma, regurgitaciones involuntarias a la simple vista del verde fruto aguadoso y expulsión de materia digestiva por el estomodeo. O sea que el aguacate me hace guacarear. ¡Iche!
Pero, soy un nene normal ¿no?
¡¡¡ letem bi lait !!!
... 'madanito'. ¬¬
Pero aparte del mal, pésimo (y enésimo) chiste de gordos, hace tiempo que había pensado hacer un recuento de mis manías más comunes, y la actual situación me da el material y la 'inspirancia' suficiente para hablar de ellas. La gran mayoría tiene que ver con cuestiones de salud. Pero a ver que pasa. Manías y padecimientos.
Hipocondria.
Todo tengo, cada vez que aparece un nuevo virus o una nueva enfermedad o una nueva bacteria come piel me pongo mal. Mal, mal de verdad. En serio. Mi cuerpo suda, mi corazón se acelera, mis manos me tiemblan, sin embargo no estoy excitado. Recorro mentalmente todas mis actividades recientes y no tanto en busca del momento justo en que 'pude' haberme contagiado de: ébola,
Deficiencia valvular cardiaca congénita.
Esto es en serio, una de las válvulas de mi cucharón, que debería tener tres valvas solamente tiene dos. Mismas dos que cumplen su función perfectamente, pero que a la vez me hace vivir atado a un medicamento que regula la presión sanguínea y mantiene mi músculo cardiaco en estado ideal (fisiológicamente hablando, claro).
Malestar crónico posterior.
Ja, en realidad no sé cómo se llama, pero a ratos me duele la espalda. Hace años, como tres me lastimé horrible jugando squash, me lancé cual largo fui a alcanzar una pelota por demás inalcanzable y sólo oí como mi espalda hacía un dramático 'crack'. Todo eso me pasó por lucidito. Elizabeth corrió a socorrerme y me cuidó por días. En el bar era insoportable el estar de pie más de dos horas seguidas. Me vi forzado a utilizar una faja apretadora que me mantenía bien derechito derechito (y me apretaba la panza ja), cosa que me dolía por supuesto, pero evitó que un día me agachara y no pudiera levantarme más. Aún hoy, cuando estoy demasiado tiempo sin moverme, sentado en la oficina o en un restaurant o en un avión, la espalda me mata.
Delirio del abismo.
Los espacios abiertos y la caída libre siempre han ejercido una sutil y asquerosa mezcla de fascinación y repulsión. Y alguna vez una psiquiatra me diagnosticó 'Delirio del abismo'. Mismo delirio que vencen los paracaidistas, los alpinistas, incluso los que se lanzan del bungee. Yo no podría. No soporto las alturas pero no porque tenga acrofobia, sino que me atrae tanto el vacío, la sensación de que (aunque se lea absurdo) si lo quisiera podría emprender el vuelo. No tengo idea a qué se deba, pero me preocupa. En más de una ocasión, estando en el balcón de una habitación de hotel, he tenido las ganas de acercarme más, sólo un poco más, quizá un poco más, e impulsarme, tratar de caer en la alberca o sobre el espeso follaje de un árbol enorme. No morir, obviamente, pero esa sensación de caer, acaso flotar en un viciado aire no me parece que pueda compararse a nada. No es recomendable que yo maneje en una carretera flanqueada por barrancos porque sucede exactamente lo mismo. Imagínome en la inminencia de una pronunciada curva, yo al volante y el vacío extendiéndose ante mí, majestuoso, incitante, llamándome, a mí y a los inocentes que por desfortuna viajen conmigo (miedo). Santa paradoja, jamás en la vida me lanzaré en paracaídas o en el bungee, si acaso subiría una montaña (por peilgroso que pueda resultar).
Misofobia.
Hoy día, no resulta tan descabellada la idea de lavarme las manos cada media hora o menos, según. Sufro en verdad en situaciones en las que es imposible encontrar un lavabo. Sin embargo me da hueva cargar un frasquito de alcohol en gel. Pero tampoco sería la solución. Lo que disfruto/necesito es la sensación del agua cayéndome sobre las manos, del jabón cubriéndome las falanges y escapándoseme entre los dedos, una toalla cálida y suave secando la humedad de mis apéndices manuales. Claro que una de las razones es el pinche miedo a contagiarme de algo de lo extraño y sucio que abunda en el ambiente (en todos), pero no puedo negar que mucho tiene que ver con el disfrute del acto en sí mismo. Una variante es la imperiosa necesidad de bañarme, o al menos mojarme bajo la regadera inmediatamente después del sexo. No pocas mujeres se han sentido ofendidas a ese respecto. 'Ay, ¿qué? ¿Tan sucia te parezco?' me dicen. No creo que deban hacer preguntas cuyas respuestas, muy posiblemente no sean de su agrado, pero eso ya no es cosa mía. Por eso, cuando alguien en verdad me importa, no dudo en preguntar primero, no sea que sea del tipo 'ofendida' y luego resulte 'pior'.
Manía por el orden.
No un orden establecido ni mucho menos. Mi orden. Uno bizarro que no cualquiera entendería, sin embargo no es difícil. Inventarios, documentos, carpetas de ordenador, etc. Todo tiene su lógica y cuando alguien me conoce en realidad, no debe ser tan complicado el saberlo. De todos modos no me encanta que agarren mis cosas, así que, mmm. Mejor cada quien con sus cositas y ya ja.
Sinusitis alérgica crónica.
Mi nariz gotea incesantemente. Soy alérgico al polvo, al pelo de gato, al pelo de los perros pequeños, a la humedad y al aguacate. Mi alergia consta de cuatro fases. Normalmente se queda en la primera, ya sea porque hago uso de toda la fuerza de voluntad de la que soy capaz y me alejo de la fuente alergógena. La fase uno consiste en escurrimiento nasal acuoso. Agua pues que me sale de las narinas sin freno. Después, mis ojos comienzan a hincharse, a enrojecerse y a lloriquear como niña chiquita. El tercer paso a la muerte es comezón extrema en el cuello, ronchas rojas, tremendas me erupcionan alrededor del cogote. La cuarta etapa tendría que ser el cierre de mis vías respiratorias y la consecuente muerte por asfixia y/o ahogamiento, pero jamás en la vida he llegado cerca de eso. Nunca he pasado la fase tres (a diferencia del país en cuestión de crisis epidemiológica ja). Con el aguacate no me pasa nada de eso, solamente no me gusta y lo único que me provoca son contracciones parasimpáticas en el diafragma, regurgitaciones involuntarias a la simple vista del verde fruto aguadoso y expulsión de materia digestiva por el estomodeo. O sea que el aguacate me hace guacarear. ¡Iche!
Pero, soy un nene normal ¿no?
¡¡¡ letem bi lait !!!
Vainilla con:
accidentes,
blasfemias,
cachetes,
d.f.,
destino,
existencia,
igualdad,
Luis,
madrazo,
manías,
mis ideas,
mujeres,
no debería,
odio a la gente,
pero sí,
que plantón,
terrorismo,
universo
miércoles, 5 de noviembre de 2008
... Aaaaaaay mamachiiiiita ...
.
- Emulando al Vuelo 93, los mujaidines amarillos que pretendían sembrar el terror estrellando una avioneta tan simbólica contra la casa oficial de Los Pinos. Juan Camilo 'Iván la pesadilla de los ámbar' Mouriño cual héroe de leyenda arremete contra el piloto-kamikaze forzándolo a cambiar su ruta y así salvar la casa simbólica de todos los mexicanos.
- Todo jue un compló pa que loj de la raja de bronje no vieran como Memín Pinguín le pateaba la cola al abuelo Jimpjon.
- El capitán piloto de la avioneta tuvo un fallo masivo coronario cuando el fantasma de Ramón Martín Huerta se le apareció frente a la aeronave con un cartel que decía: "No te metas por el Desierto de los Leones, güey".
- El capitán piloto de la avioneta tuvo un fallo masivo coronario cuando el fantasma de Carlos Madrazo se le apareció a Mouriño y le dijo: "Buh".
- El avión se cayó porque se le acabó la gasolina, Teeengan su reforma energética. (Teoría tomada a préstamo de Cazador de Tatuajes)
- La Torre de Petróleos le jaló las patas al avión. (Teoría tomada a préstamo de Cazador de Tatuajes)
- ¿Qué más se les ocurre?
Aaaah, lean a Dorn y cómprense pañales para adulto.
¡¡¡ letem bi lait !!!
- Emulando al Vuelo 93, los mujaidines amarillos que pretendían sembrar el terror estrellando una avioneta tan simbólica contra la casa oficial de Los Pinos. Juan Camilo 'Iván la pesadilla de los ámbar' Mouriño cual héroe de leyenda arremete contra el piloto-kamikaze forzándolo a cambiar su ruta y así salvar la casa simbólica de todos los mexicanos.
- Todo jue un compló pa que loj de la raja de bronje no vieran como Memín Pinguín le pateaba la cola al abuelo Jimpjon.
- El capitán piloto de la avioneta tuvo un fallo masivo coronario cuando el fantasma de Ramón Martín Huerta se le apareció frente a la aeronave con un cartel que decía: "No te metas por el Desierto de los Leones, güey".
- El capitán piloto de la avioneta tuvo un fallo masivo coronario cuando el fantasma de Carlos Madrazo se le apareció a Mouriño y le dijo: "Buh".
- El avión se cayó porque se le acabó la gasolina, Teeengan su reforma energética. (Teoría tomada a préstamo de Cazador de Tatuajes)
- La Torre de Petróleos le jaló las patas al avión. (Teoría tomada a préstamo de Cazador de Tatuajes)
- ¿Qué más se les ocurre?
(Cualquier parecido con la realidad no es coincidencia, y ajá, de nuevo estoy siendo sarcastico)
Aaaah, lean a Dorn y cómprense pañales para adulto.
¡¡¡ letem bi lait !!!
Vainilla con:
accidentes,
capitalismo,
emo,
fracaso,
gritos,
libertad de expresión,
madrazo,
miedo,
mitos,
periodismo,
que plantón,
rojillos,
superman,
terrorismo
sábado, 14 de junio de 2008
... Son Mamadas ...
Y no de las que se toman o las que se dan y reciben, sino de las que te hacen decir: "¡¡¡no mamar!!!".
Además de la corrupción, nos chinga la falta de visión que tienen nuestros políticos.
Nuestra política fiscal es nefasta, exprimiendo a los contribuyentes cautivos, dejando de lado a los evasores y regalando 'exenciones' a los poderosos.
Explico:
Un negocio familiar con un ingreso mensual bruto de 30 mil pesos, con gastos fijos y variables rondando los 20 mil pesos mensuales. ¿No se oye tan mal verdad?
A eso hay que aumentar un pago anual de 12 mil pesos "por el derecho a utilizar música dentro del negocio". Es una mamada, pero está en la Ley Federal de Derechos de Autor.
Todos los negocios tienen por obligación que contar con un Certificado de Funcionamiento, expedido por el Ayuntamiento Municipal. Curiosamente, desde el año pasado el costo del dichoso certificado se ha incrementado en un 200%, dando un total de 15mil pesos anuales. ¿La razón? Tener la desgracia de vivir y trabajar en un municipio gobernado por el PRD. En otros municipios de similar tamaño y condiciones sociales, pero con Ayuntamientos panistas o priístas, las licencias para un negocio exactamente igual cuestan en promedio 5 mil pesos anuales.
Todo estaría perfecto si el ingreso desmedido que pretende el gobierno municipal se viera reflejado en las calles. Sí, el Centro Histórico está muy bonito, las jardineras nuevas se ven geniales, las estatuas de los 'próceres', el asta bandera monumental, los nuevos kioscos, etc.
Pero tres calles a la redonda del centro la perspectiva es muy diferente: Coladeras tapadas que derivan en inundaciones considerables cada vez que llueve (todos los días); agentes de tránsito (responsabilidad estatal) en cada esquina que en vez de regular el paso de los camiones de transporte público que se detienen en donde quieren, se ponen quisquillosos y detienen autos arbitrariamente con cualquier pretexto; presidente municipal expropiando predios e inaugurando 'plazas comerciales' dedicadas en un 70% a la piratería y al contrabando, pero cuyos locatarios constituyen una clientela jugosa en tiempos electorales.
Sé que en todos los gobiernos existe la corrupción, pero todo el dinero que chupa el PRD de los pequeños y medianos negocios sabemos a donde va. Y lo peor es que aún faltan 4 años de seguir manteniendo esa payasada que ellos llaman 'presidencia legítima'.
¡¡¡ Bah !!!
¡¡¡ letem bi lait !!!
Además de la corrupción, nos chinga la falta de visión que tienen nuestros políticos.
Nuestra política fiscal es nefasta, exprimiendo a los contribuyentes cautivos, dejando de lado a los evasores y regalando 'exenciones' a los poderosos.
Explico:
Un negocio familiar con un ingreso mensual bruto de 30 mil pesos, con gastos fijos y variables rondando los 20 mil pesos mensuales. ¿No se oye tan mal verdad?
A eso hay que aumentar un pago anual de 12 mil pesos "por el derecho a utilizar música dentro del negocio". Es una mamada, pero está en la Ley Federal de Derechos de Autor.
Todos los negocios tienen por obligación que contar con un Certificado de Funcionamiento, expedido por el Ayuntamiento Municipal. Curiosamente, desde el año pasado el costo del dichoso certificado se ha incrementado en un 200%, dando un total de 15mil pesos anuales. ¿La razón? Tener la desgracia de vivir y trabajar en un municipio gobernado por el PRD. En otros municipios de similar tamaño y condiciones sociales, pero con Ayuntamientos panistas o priístas, las licencias para un negocio exactamente igual cuestan en promedio 5 mil pesos anuales.
Todo estaría perfecto si el ingreso desmedido que pretende el gobierno municipal se viera reflejado en las calles. Sí, el Centro Histórico está muy bonito, las jardineras nuevas se ven geniales, las estatuas de los 'próceres', el asta bandera monumental, los nuevos kioscos, etc.
Pero tres calles a la redonda del centro la perspectiva es muy diferente: Coladeras tapadas que derivan en inundaciones considerables cada vez que llueve (todos los días); agentes de tránsito (responsabilidad estatal) en cada esquina que en vez de regular el paso de los camiones de transporte público que se detienen en donde quieren, se ponen quisquillosos y detienen autos arbitrariamente con cualquier pretexto; presidente municipal expropiando predios e inaugurando 'plazas comerciales' dedicadas en un 70% a la piratería y al contrabando, pero cuyos locatarios constituyen una clientela jugosa en tiempos electorales.
Sé que en todos los gobiernos existe la corrupción, pero todo el dinero que chupa el PRD de los pequeños y medianos negocios sabemos a donde va. Y lo peor es que aún faltan 4 años de seguir manteniendo esa payasada que ellos llaman 'presidencia legítima'.
¡¡¡ Bah !!!
¡¡¡ letem bi lait !!!
Vainilla con:
bloqueo,
capitalismo,
d.f.,
dinero,
impuestos,
libertad de expresión,
madrazo,
mamadas,
sueño,
trabajo
sábado, 5 de abril de 2008
... Mis propios gritos y sombrerazos ...
Recopilación de mis opiniones en diversos foros acerca de las madrizas a emos:
- Mariana Chávez. La jornada
Cientos de jóvenes –entre ellos punks, metaleros y darks– intentaron linchar el viernes por la noche a integrantes del movimiento emo, quienes se asumen como personas muy emocionales o sensibles. Mediante correos electrónicos y volantes repartidos en centros educativos se convocó al ataque, perpetrado en la plaza de armas de la capital del estado. Algunos ciudadanos protegieron con sus propios cuerpos a los agredidos, con lo que los libraron de lesiones severas. La policía detuvo a 22 menores y seis adultos
- Tiendo a no creer en absolutamente nada de lo que se escribe en LA JORNADA, pero investigando encontré esto:
La verdad estuvo asi, fue gente de diferentes escuelas de Querétaro, no fueron 5 ni 10, fueron aproximadamente mil personas los agresores!!! imaginate el poder de convocatoria que tiene el internet, y bueno a pesar de eso habia mucha gente en el centro historico que demostro la calidad humana del Queretaro que los defendieron, hasta donde se si se puso feo, golpearon a chavitos entre 20 imaginate eso es una cobardia esta bien que no te gusten sus ondas pero al grado de dar golpizas? no no, que pena me dan.
- eso es lo que pasa cuando hay gente con ideas de anarquía, y pasa en todos lados y en todos los grupos.
- ya para cerrar este tema y no quedarme con las ganas ...
Cualquier persona que se autodenomine "emo", "rocker", "punk", "alternativo", "metalero" o lo que sea, merece morir, preferentemente de muerte natural y dolorosa, y que su sangre no manche ninguna mano.
Qué falta de identidad tan cabrona y tan pendeja.
- Pues a huevo hay que convivir en los sitios públicos con toda clase de gentuza, no puedes ir por la calle madreando a todo el que no piensa igual que tú.
Cada putito tiene el derecho a ser imbécil de la forma que quiera; ya sea tapándose los ojos con el pelo y sintiéndose la mierda que es, usando pantalones aguados y cadenas de plata fake, o con la playerita negra y chamarra-de-piel-a-huevo.
Repito, que pinche falta de identidad tan pendeja, pero ya no voy a sentir pena por esas pobres almas ...
- El punto no es emos o no-emos.
El punto es por muy pendeja que sea la gente, cual es el 'derecho' de otro de darle en la madre, no es por defender a los emos ni nada por el estilo, por mucho que me caguen lo mismo diría si cholos hubieran madreado a fresas, o skinheads a prietos, o rancheros a jotos.
- ¿Será que nuestros jóvenes han sido sometidos a un lavado de cerebro tan fuerte que consideran las emociones como algo no sólo despreciable sino perseguible?
¿Está la violencia tan a flor de piel que parece lícito dirigirla a los “distintos” de su propia edad?
¿Están algunos tan desesperados que desean liquidar a quienes tienen sentimientos?
¿Qué espacios tenían que recuperar los anarquistas, si el anarquismo no los requiere?
- Esta bien que la juventud es la época de la identificación con algo, el desmadre y la punzada, pero hay que tratar de no ser tan pendejo.
Los madreadores de emos tienen razones suficientes para hacer su tarea, pero yo también tengo razones para madrear a los metaletos, punkirios y darkuchos, entre muchos otros. Es decir, esto podría ser una madriza de antología, pero creo que lo más correcto es dejar de hacer tonterías y pensar bien las cosas ¿no? Porque si son tan chingones todos ellos (emos, punks, metaleros, darks, rancheros, etc), ¿Cuál es la razón entonces de hacer lo mismo que hace otro monigote perteneciente al mismo grupo?
Más vale que cada quien piense bien qué le gusta hacer, y entonces trabajar sobre eso y dejar de hacer tantas imbeciladas en base a un grupo, secta o sociedad excluyente, como todas. Los asesinatos más grandes de la historia se han hecho a través de instituciones o sociedades.
Tarde o temprano las supuestas sociedades, coaliciones o tribus urbanas valen madre. El individuo, en cambio, siempre permanece.
¡¡¡ letem bi lait !!!
- Mariana Chávez. La jornada
Cientos de jóvenes –entre ellos punks, metaleros y darks– intentaron linchar el viernes por la noche a integrantes del movimiento emo, quienes se asumen como personas muy emocionales o sensibles. Mediante correos electrónicos y volantes repartidos en centros educativos se convocó al ataque, perpetrado en la plaza de armas de la capital del estado. Algunos ciudadanos protegieron con sus propios cuerpos a los agredidos, con lo que los libraron de lesiones severas. La policía detuvo a 22 menores y seis adultos
- Tiendo a no creer en absolutamente nada de lo que se escribe en LA JORNADA, pero investigando encontré esto:
La verdad estuvo asi, fue gente de diferentes escuelas de Querétaro, no fueron 5 ni 10, fueron aproximadamente mil personas los agresores!!! imaginate el poder de convocatoria que tiene el internet, y bueno a pesar de eso habia mucha gente en el centro historico que demostro la calidad humana del Queretaro que los defendieron, hasta donde se si se puso feo, golpearon a chavitos entre 20 imaginate eso es una cobardia esta bien que no te gusten sus ondas pero al grado de dar golpizas? no no, que pena me dan.
- eso es lo que pasa cuando hay gente con ideas de anarquía, y pasa en todos lados y en todos los grupos.
- ya para cerrar este tema y no quedarme con las ganas ...
Cualquier persona que se autodenomine "emo", "rocker", "punk", "alternativo", "metalero" o lo que sea, merece morir, preferentemente de muerte natural y dolorosa, y que su sangre no manche ninguna mano.
Qué falta de identidad tan cabrona y tan pendeja.
- Pues a huevo hay que convivir en los sitios públicos con toda clase de gentuza, no puedes ir por la calle madreando a todo el que no piensa igual que tú.
Cada putito tiene el derecho a ser imbécil de la forma que quiera; ya sea tapándose los ojos con el pelo y sintiéndose la mierda que es, usando pantalones aguados y cadenas de plata fake, o con la playerita negra y chamarra-de-piel-a-huevo.
Repito, que pinche falta de identidad tan pendeja, pero ya no voy a sentir pena por esas pobres almas ...
- El punto no es emos o no-emos.
El punto es por muy pendeja que sea la gente, cual es el 'derecho' de otro de darle en la madre, no es por defender a los emos ni nada por el estilo, por mucho que me caguen lo mismo diría si cholos hubieran madreado a fresas, o skinheads a prietos, o rancheros a jotos.
- ¿Será que nuestros jóvenes han sido sometidos a un lavado de cerebro tan fuerte que consideran las emociones como algo no sólo despreciable sino perseguible?
¿Está la violencia tan a flor de piel que parece lícito dirigirla a los “distintos” de su propia edad?
¿Están algunos tan desesperados que desean liquidar a quienes tienen sentimientos?
¿Qué espacios tenían que recuperar los anarquistas, si el anarquismo no los requiere?
- Esta bien que la juventud es la época de la identificación con algo, el desmadre y la punzada, pero hay que tratar de no ser tan pendejo.
Los madreadores de emos tienen razones suficientes para hacer su tarea, pero yo también tengo razones para madrear a los metaletos, punkirios y darkuchos, entre muchos otros. Es decir, esto podría ser una madriza de antología, pero creo que lo más correcto es dejar de hacer tonterías y pensar bien las cosas ¿no? Porque si son tan chingones todos ellos (emos, punks, metaleros, darks, rancheros, etc), ¿Cuál es la razón entonces de hacer lo mismo que hace otro monigote perteneciente al mismo grupo?
Más vale que cada quien piense bien qué le gusta hacer, y entonces trabajar sobre eso y dejar de hacer tantas imbeciladas en base a un grupo, secta o sociedad excluyente, como todas. Los asesinatos más grandes de la historia se han hecho a través de instituciones o sociedades.
Tarde o temprano las supuestas sociedades, coaliciones o tribus urbanas valen madre. El individuo, en cambio, siempre permanece.
¡¡¡ letem bi lait !!!
sábado, 29 de marzo de 2008
... Súper Madrazo ...
Ayer fui a SIX FLAGS.
Un día en un parque de diversiones es como una encerrona de sexo extremo, pero sin orgasmos (¡bah!). Hay de todo:
- adrenalina
- calor
- humedad
- golpes
- moretones
- subidas
- bajadas
- vueltas
- colas
- bolas
- fotos
- comida
- dolor abdominal
- entre otras cosas ...
Después del cuerpo adolorido, el buen Supermán me hizo esto:
¡¡¡ letem bi lait !!!
Un día en un parque de diversiones es como una encerrona de sexo extremo, pero sin orgasmos (¡bah!). Hay de todo:
- adrenalina
- calor
- humedad
- golpes
- moretones
- subidas
- bajadas
- vueltas
- colas
- bolas
- fotos
- comida
- dolor abdominal
- entre otras cosas ...
Después del cuerpo adolorido, el buen Supermán me hizo esto:
¡¡¡ letem bi lait !!!
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