martes, 24 de marzo de 2009

PELANDO LA BANANA. La cáscara. Volumen II.

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Siempre fui/he sido/soy muy bocafloja para hablar de las mujeres de mi vida, debo reconocer que la privacidad y confidencialidad de mis asuntos pasados no es algo que se me de muy bien, sin embargo hay/hubo cientos de detalles que la gente no tiene porqué saber. Las que fueron/son importantes tienen su sitio en mi historia.

Una en especial volvió a mi cabeza ayer.

No que la haya yo pensado a propósito, ni que hubiera sido mi objetivo el hacerla regresar. Son karmas que cargamos, dèja vues de la vida en el menos estricto significado de la palabra. Nada que ver con el sentimiento ni con la extrañazón ni nada similar.

O tal vez sí. Pero diferente.

Resulta que el lunes por la tarde vi una fotografía en mi celular antiguo, una fotografía que ya conocía en donde Elizabeth se veía súper guapa pero con los dientes más amarillos que el pantalón de The Mask. La estatua de The Mask enfrente del Coco Bongo, en Cancún.

¿Quién hubiera dicho que acabaría viviendo yo en Cancún?

Hace tres años estuve a dos horas de venir a vivir aquí, siguiéndola. Lo único que me detuvo fue la férrea voluntad de mi madre a prueba de todo.

En agosto de 2005 salimos por primera vez, yo ya sabía que tenía un hijo de un año ya próximo a cumplir dos y no me importaba, de hecho*, tuve una etapa en la que me sentía fuertemente atraído por las madres solteras. Cosas de la psique. Pero Elizabeth me movió todo por dentro, un par de líneas de mi puño y letra plasmadas aquí hace un año (cuatro meses después de nuestra separación definitiva) le estuvieron dedicadas:

"... cuando la conocí me extendió la mano en un saludo
me apretó tan fuerte que me atrapó para siempre
sólo pensé en ese momento que no quería que me dejara ir ..."

Tetazo de mí. Nuestra primera cita fue en el bar de mi mamá. Obvio en la mesa más alejada de las miradas suegriles inquisidoras, pero de todos modos no era cómodo. La llevé a su casa a las once de la noche (tetazazo). Nos besamos, lento, y ahí decidimos estar juntos. Sin embargo no pensamos jamás en los obstáculos.

Su madre, mi madre, su hijo, el padre de su hijo, etc. Extraño. Mi mamá la quería más que a mí, y la suya me quería más que la mía propia (exagero). Elizabeth quería a la autora de sus días más que a nada en el mundo, quería a su suegra más que a su novio, o sea yo. Quería a su hijo por sobre casi todas las cosas y el pequeño me quería a mí. El manatí (como cariñosa y nada celosamente le puse al padre) sólo quería a su hijo viviendo con él. Tenía razón, yo lo haría.

Errante es la palabra para describirla. No la culpo ni nadie podría. Tenía que buscar su propia supervivencia y también la de su hijo, yo lo haría. El caso es que yo estaba viviendo mi periodo de estabilidad, tanto laboral como emocional y en esa parte era donde chocábamos irremediablemente (karma again). Sin embargo estuve a dos horas de tirar todo lo que tenía hasta ese momento a la basura por ir tras su sueño. Por venir tras su propio sueño que nunca fue el mío, hasta en ese momento. Mi madre, después de darme cuatro piñazos en el alma me hizo ver que no valía la pena, como tarjetita de emo retro: 'si regresa, es tuya, si no, nunca lo fue.'

Y volvió, no una sino tres o más veces, no sólo de Cancún, también de Mérida y de Los Angeles.

Y volvió para quedarse conmigo, por temporadas al menos. Y yo la esperaba, no sentado ni de pie sino en movimiento, como deben de ser las esperas. Y siempre que me llamaba la iba a recibir al aeropuerto, a los dos, a Elizabeth y a su hijo.

Hasta que morimos. Un día de mediados de noviembre de 2007 en que decidió venir a Cancún por quinta vez. México iba a jugar contra Brasil. Elizabeth fue por mí a la clase de francés y fuimos a un Vip's ja. Y hablamos y hablamos, yo con la televisión sin sonido a la espalda y sintiendo que no tenía ninguna necesidad de estarme perdiendo el juego. Pero hablamos y hablamos por horas y no pudimos llegar a ningún acuerdo. No estuve dispuesto a sacrificar mi estabilidad por seguirla, y por su parte, no quiso quedarse con lo que la ciudad le ofrecía (y yo)

Meses después la estabilidad me abandonó y Elizabeth regresó, pero no hablamos ya, el mensaje de la hora de llegada del avión no vino. Ahora era mi turno de buscar mi propio sueño, aunque pronto, para los dos fue demasiado tarde.

Ahora estoy en Cancún con cero grados de estabilidad y cuarenta de temperatura. Elizabeth encontró al fin una razón para quedarse en la ciudad.

Pero esa es otra historia.







*Odio la frase: 'de hecho', prometo no volver a usarla, si sí, mátenme.





Parte de esta serie:




¡¡¡ letem bi lait !!!

6 comentarios:

Dib dijo...

Mmmm...
Es interesante.

Mi hermano también "agarró" a una chava con una hija... sinceramente dudo que duren más allá del primer año de mi nuevo sobrino.

¿Es que esa clase de relación está destinada al fracaso, excepto en las películas?

La Diabla dijo...

Ok antes que nada debo comentar sobre el cuento pasado, el de la prefo. Me agrado el escenario y la situacion pero yo jamas en la vida me pondria nada ahi... no, no voy a pagarle a alguien porque me toque!!! aparte tampoco aceptaria a un hombre con una cosa ahi, me parece anti higienico y un insulto a tan preciado instrumento, porque si los hombres no respetan lo mas sagrado que se supone que tienen entonces que respetan?

Bueno, pasando a tu ultimo post, la onda retro es buena y eso de habalr de tus mujeres y recordar aquellos encuentros puede traer muy buenos posts como consecuencia, yo queria hacer algo asi con mis... "hombres" porque como comentas, yo tampoco soy muy discreta y de vez en cuando salgo con la pendejada de estar hablando con mi novio y decirle "es que mi ex esto y el otro" a parte mi actual novio lee mi blog y eso me restringe un poco al no poder mis historias ardientes con mis amores pasados jeje

Celina Bailón dijo...

Uhmmm...

Dicen que TODO pasa por ALGO... es rara la vez que le encuentro sentido a esa frase... pero cuando llega, se siente verdaderamente bien.

Esa revisión de fotografías transportadoras a un pasado que nunca se va te puede enseñar muchas cosas. Eso es la vida después de todo, aprendizaje constante.


¡Gracias Enormes por su felicitación, Colega!

Besos desde acá, re-lejos :)

la chida de la historia dijo...

Una entrega más de la banana y yo FELIZ!... No feliz de que estés allá (la verdad es que no he buscado) pero si por mí fuera te tendría inmediatamente aquí... al menos podría asegurarme de que comes y duermes... y te diviertes.. ja! de eso me encargaría YO!

Papito, que emoción leerte de nuevo... así... como antes...

BESOS!

jess dijo...

"Coco Bongo", me morí de la risa, neta.... jajajaja!! =D

Y bueno, alguna vez mi mejor amigo y yo descubrimos juntos una sabia frase que reza: "Mientras se cumple algún sueño en el mundo, otros se pierden y desaparecen para siempre."

Ley Universal.

Saludos!

Ella dijo...

Ja, uno nunca sabe por qué las hilaturas de la mente.

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