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domingo, 1 de febrero de 2015

… Si no puedes ser Súperman ...

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... sé Batman.

Le dijeron alguna vez a un muchacho enclenque con un talento trabajado para el futbol americano a nivel colegial en Estados Unidos. Un tipo que apenas pudo ser titular en su último año de elegibilidad y que llegó de rebote a la NFL después de otros ciento noventa y ocho jóvenes cuyos nombres se han perdido de la memoria colectiva (incluyendo el infame Chad Pennington y el infravalorado Marc Bulger). Este joven maravilla, fue tomado también por los Expos de Montreal para jugar como catcher al béisbol profesional. ¡Suerte para todos que no lo hizo!

Suerte y no, porque si con algo ha malabareado Tom Brady -sí, obviamente hablo de Tom Brady, por mucho que me duela- es con la suerte. La buena y la mala. Para él y para mí. La mala suerte de Drew Bledsoe, el súper estrella quarterback de los Patriots que se enfilaba a su segundo Super Bowl y se lesiona en la antesala de su segunda oportunidad para conseguir el trofeo Vince Lombardi, dejándole el corazón roto a los fans de Boston y el camino libre a Tom Brady para que comenzara su leyenda.

Justo ese Super Bowl, en el que los Patriots enfrentarían a los ultra favoritos Rams (con el mágico Kurt Warner, cuya historia es aún más fascinante) fue el único en el que sentía cierta simpatía por los de New England, derivada como siempre de mi predilección por la Conferencia Americana por un tema de gamas cromáticas y transmisiones televisivas, pero esa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión. En fin que Patriots lo ganó en última instancia no gracias a él, que sin embargo fue designado como MVP (Most Valuable Player). Y siendo un novato encumbrado, pidió permiso a su coach para ir al viaje a Disneyland que el patrocinador regalaba siempre al jugador más valioso del Super Bowl. Tan humildito que era antes y tan gañán que se volvió.

Porque Tom Brady es el mejor quarterback de toda la historia del futbol americano, ni siquiera yo lo puedo negar. Pero yo lo odio con toda mi alma. Por todas las veces que ha roto mi corazón destrozando sin piedad a los Dolphins, ganando apretadamente en el soleado Miami y apaleándolos ferozmente en las nieves eternas de Foxboro. Por toda la presunción que sin duda merece. Por ser él, pues. Por ser el pupilo del tipo más despreciablemente bueno entrenando futbol americano también de la historia: Bill Bellichick, un nacazo y tramposazo impresionante que tuerce las reglas a conveniencia y que ha gozado de una impunidad lamentable, pero en fin.

La historia le pertenece a Brady y yo, aunque disfruto enormemente una derrota de los Patriots como si fuera una victoria de la humanidad, me siento afortunado de haber visto su carrera entera, siendo que me perdí los mejores momentos de Joe Montana y lo ví solamente repartiendo su magia allá en el Estadio Punta de Flecha, que aprendí a amar a Dan Marino aun con sus partes biónicas y su necesidad de ser armado después de cada jugada y su tristísimo adiós, que sufrí a Peyton Manning y su frigidez, que encontré un campeonato de fantasy gracias a -Dios me perdone- Mark Sánchez, que hice que Astrid se volviera fan de Drew Brees, que idolatro para siempre a Eli Manning por tener la onza para madrearse a los Patriots, y sobre todo que tuve todo este año un incalculable man-crush con Russell Wilson y con Marshawn Lynch.

El mejor de la historia regresará el próximo año para que todos lo podamos seguir odiando, mientras él solamente hace lo suyo, para lo que se ha preparado seguramente desde hace más de veinte años, termina ganándole a Miami, vuelve a su mansión millonaria y se coge a su esposa: Gisele Bundchen.

HDP.




¡¡¡ letem bi lait !!!




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sábado, 17 de enero de 2015

… UNA VEZ Y OTRA MÁS ...

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¡Ya no lo soporto más! ¿Me oyes?

Es que estoy cansado de intentarlo. Creéme que no importa la hora, siempre estoy pensando cómo hacer para superar esto que está siendo lo más difícil que me ha pasado en la vida.

Apenas y puedo dormir, y cuando lo logro, solamente sueño contigo. ¿Sí sabes cuánto te amo, verdad? ¿Sabes que no sabría qué hacer sin ti? ¿Sabes que has cambiado mi vida? ¡Por Dios, me has hecho odiar el chocolate! ¡Y lo hago con gusto! Antes de que llegaras a mí, no tenía un objetivo, una meta clara. ¡Le has dado a mi existencia un propósito! ¡Uno que persigo a cada minuto que tengo! Por eso mismo, no puedo creer que te pongas tan difícil, ¡y de qué manera!

Sé muy bien que al principio fue divertido, que gozabas cada vez que yo intentaba conquistarte, que sonreías y me felicitabas cuando hacía algo bien, que juntos tarareabamos canciones y melodías pegajosas, que te veía cuando tenía un tiempo libre en el trabajo. Y cómo olvidar la primera vez que te traje a la cama, no me dejaste dormir en toda la noche, pero valió tanto la pena, nos conocimos tan bien, aprendí movimientos que nunca había visto antes, y al amanecer, aún estabas ahí, tan radiante y genial como hasta ahora.

¡Déjame seguir, por favor déjame terminar de decir lo que siento! ¡Tú me das vida, dos vidas, cinco vidas, miles de vidas! Contigo cada día es diferente, eres tan cambiante, eres tan dulce, ¡eres un camaleón! Siempre hay algo nuevo que aprenderte, y yo estoy tan orgulloso de eso. Es una de las razones por las cuales te adoro, mi amor.

¡Pero también tengo dignidad! ¡No voy a dejarme pisotear ni por ti ni por nadie! No es un secreto que he intentado dejarte en muchas ocasiones. Pero siempre había pasado que, cuando más difíciles me ponías las cosas, cuando estaba a punto de abandonar el barco y huir para siempre de ti, algo pasaba de pronto, Dios me iluminaba o las piezas caían por su propio peso en el lugar correcto, y de nuevo todo era felicidad entre tú y yo. Pero ahora veo cuál es tu plan, cuál fue tu plan desde el principio. Lo que quieres de mí es que abandone toda esperanza, que me avoque a ti por completo, que sienta que sin ti no soy nada y que sepa que basta que tú hagas algo, que pongas un poco de tu parte para que las cosas funcionen, pero ¿sabes qué? ¡Pocas veces lo haces! Ya me cansé de que siempre soy yo el que se esfuerza, el que intenta, el que está ahí mientras tú me miras indiferente, viendo como fracaso una y otra vez.

Aún con todo eso, quisiera intentarlo una vez más. No quiero que quede en mi conciencia el saber que pude, que pudimos haberlo logrado juntos y que no hice hasta lo humanamente posible por conquistarte definitivamente. Por que me quisieras como yo te quiero a ti y que me ayudaras a construir esta aventura juntos. Sé que no es fácil, pero quería externar lo que siento, aunque no te importe, yo voy a seguir aquí, por ti, por mí, por los dos. ¡Nunca voy a dejarte! ¡Te amo, Candy Crush!





¡¡¡ letem bi lait !!!
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martes, 13 de enero de 2015

PELANDO LA BANANA. La cáscara. Volumen VIII.

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El año en que cumpliría 14 comenzó de una manera muy intensa. Con los compañeros de escuela, habíamos ido en bola y en camión guajolotero a las faldas del volcán Popocatépetl a juguetear en la nieve. Los más osados ya se veían escalando hasta más allá de Paso de Cortés cual modernos Hillarys, mientras que los más tranquilos y/o emparejados sólo queríamos aprovechar el frío para acurrucarnos cerca cerquita. Para entonces yo era noviecín de una chica de madre holandesa que era más de un año mayor que yo, estaba a un par de semanas de cumplir 15 años y yo a cinco meses de cumplir apenas catorce. Tampoco era que fuera a durar toda la vida. Mi profundo sentido del ridículo me hizo negarme por todos los medios a bailar con ella en su próxima fiesta, la cual ya estaba toda planeada.

El viaje no resultó lo que esperábamos pues después de subir y subir, la cuesta abajo se hizo pesadísima y entre todos contratamos a una camioneta estaquitas para que nos devolviera a nuestro guajolotero. Al hacer la cuenta final estábamos un integrante corto; el primo de mi holandesita no estaba y el pánico se apoderó de todos. Llanto y gritos desesperados precedieron por largos minutos hasta que, bajando pesadamente el camino, el primo bajaba en completo estado de shock y con un brazo prácticamente destrozado.

Sobra decir que la fiesta no podía cancelarse, pero sí cambió de estilo, en vez de hacer una gran ceremonia con vals y chambelanes, se hizo una techno-party como estaba de moda en esos días. Vestidos estrambóticos y nada de corbatas serían la norma en ese caldo de hormonas despertando. Los noventas estaban a la mitad y no siquiera recuerdo mi alocado atuendo, pero debió de ser extremadamente infame.

Liberado por anticipado de las obligaciones de novio, me dediqué a tomar refresco y ver cómo todos los demás sacudían sus hormonales esqueletos al ritmo de Scatman John. Mi amigo el científico se sentó junto a mí y juntos, con sólo ese poder que un par de buenos nerds son capaces de tener, nos reíamos tanto de todos. Hasta que llegó ella a sentarse entre nosotros.

Una chica de piel blanquísima y pelo negrísimo con los labios pintados con el rojo más intenso y rojísimo que había visto. Mi mandíbula me llegó hasta el suelo cuando se acercó a mí y me besó en la mejilla diciéndome su nombre. No tenía más de catorce años y su cuerpo era ya el de una mujer digna de su ralea. También saludó a mi amigo el científico que de igual manera se había quedado boquiabierto.

Platicamos toda la tarde, al menos tanto como se puede platicar cuando la voz de Gillette cantando Short Dick Man taladraba los oídos con sus subidos decibeles. En un momento, La gótica temprana tomó mi mano y me llevó a la pista, contraviniendo mis más profundas convicciones, quería ver al adolescente caliente que fuera capaz de decirle que no a esa hiper-niña. Mi amigo el científico se levantó y nos siguió para no quedarse atrás. Sin el menor sentido del ridículo, moví mi lindo cuerpecito junto a su hermoso cuerpazo mientras tarareábamos Knock kncok knocin’.

No sé ni le pregunté después qué había pasado entre ella y mi amigo el científico, lo que me interesaba era ir a su casa y verla y seguirla viendo, y besarla claro. Y fajonear con esos torpes fajoneos de puberto precoz. Ella me enseñó a jugar ouija y me enseñó las primeras heridas de navaja en sus brazos. Me enseñó fotos de piercings increíbles provenientes de revistas que jamás había visto. Me hizo probar por primera vez la sangre de otra persona cuando se cortó un dedo con un rastrillo.

El fin llegó justo ese día, cuando después de meter su dedo en mi boca y darme el rastrillo, me negué rotundamene a cortar mis suavecitos dedos. Sobra decir que no quería que el espíritu maligno de Gilgamesh o lo que sea se apoderara también de mi alma.

Aún conservaba mi pureza y castidad y sin embargo, el haberla visto hacerse daño y el tener la fortaleza suficiente de decir que no, me hicieron perder un poco la inocencia. Creo …








Parte de esta serie:





¡¡¡ letem bi lait !!!



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lunes, 12 de enero de 2015

… Detox y Rehab ...

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Sirva esto como una elegía y un disclosure hacia mí. No sé a ciencia cierta a qué se deben todas las cosas que pasan, pero sí siento que debo saber más, más de mí mismo y más de las cosas que me afectan y me hacen flaquear, o gordear. Los viajes más peligrosos que puede emprender el hombre son los que tienen como destino el interior de uno mismo, en ellos, se puede perder mucho más que la cordura, por añadidura elemental, la ganancia de tales empresas es incalculable, lo mismo que el riesgo.

El tiempo de crecer se acerca, la hora de la quema de las naves está cada vez más sobre mí, pero con esa quema, viene también una liberación de alma con todos los beneficios que de ella emanan. La rodilla dolorosa en rehabilitación solamente necesita tiempo de reposo y tiempo de constancia, el primero lo tiene y el segundo lo tiene que fabricar. Porque siempre he tenido una gran fuerza de voluntad, la falencia en este caso -y en muchos otros- es la falta de voluntad inconsciente.

Estoy seguro que los puentes que se queman iluminarán el camino, que por supuesto está más claro que el agua, aunque nunca sobra un poco de luz extra. El camino es claro, y aunque jamás he creído en la redención, imagino que llegará dándole la vuelta. Siempre con ayuda, siempre de la mano de mi otra mitad, que hace unos días volvió a decirme que no tiene ninguna duda de que quiere pasar el resto de su vida conmigo. Y yo no tengo dudas tampoco. Astrid es a quien mis ojos quieren adorar, es el río de mi sed y mi truco perfecto. Sólo que las cosas tienen que fluir por su propio rumbo y con su propio ritmo. Mucho está en juego. Todo.

La rodilla dolorosa y la depresión de la inmovilidad y el ocio descarnado y otras cosas en las que no abundaré, me hicieron ganar el peso que había perdido para ganar dinero, no engordé parejito, pero esta semana empiezo el reto de la desintoxicación. reto que ya había hecho antes por tres días, ahora voy por cinco. Los jugos saben bien y son suficientes, aunque son, de hecho, bastante diuréticos, así que las visitas al baño serán copiosas en más de un sentido.

Por cierto, hacer ejercicio con Astrid todos los días ha sido un bálsamo en las noches, un recordatorio saludable de que juntos somos lo que somos y seremos lo que somos. Como dice el anillo: SIEMPRE ...




¡¡¡ letem bi lait !!!






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domingo, 11 de enero de 2015

… Lo tienes bien merecido ...

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El último día de diciembre le pregunté a Astrid: "¿Estoy mal por querer ver la película de Gloria Trevi?", a lo que ella dulcemente me contestó: "Sí estás muy mal, ¡pero yo también la quiero ver!". Así que, ni bien comenzó el dos mil quince, nos alistamos para mirar la 'biopic' de la Trevi, que, al menos en apariencia, sólo podía ser una oda al mal gusto.

Porque seamos honestos, los que tenemos entre treinta y cuarenta años, dimos puntual seguimiento a la historia develada por Pati Chapoy en Ventaneando, que se conoció más tarde como la truculenta secuencia de hechos que culminó en el 'Clan Trevi-Andrade'. Recordamos cómo Gloria Trevi le vació el agua de un jarrón a Pepillo Origel, cómo subió sus patotas a los sillones paupérrimos del set de Tv Azteca, la cara desfigurada por la ira cuando Chapoy anunció que Gloria regresaba a Televisa, incluso recordamos aquellos noventas tempranos, en que la programación del canal siete y del canal trece era la misma, salvo por el infame programa 'A todo dar', en donde niñas de no más de ocho años imitaban o trataban de imitar los movimientos hoscos y salvajes de la Trevi mientras hacían playback con "Doctor Psiquiatra", "Pelo suelto" o "Agárrate". Próceres y visionarios ellos de la televisión actual de provincia: Alby Casado y Juan José Peña. No me avergüenza decirlo pues es parte de mi historia, en la secundaria tuve de compañero por un tiempo a un hijo de Alby Casado, Dino. Que tenía el nombre más estúpido que he oído, pero que era, también, estúpidamente rico. Sus abuelos, Sergio Peña y Kippy Casado tenían la casa más grande que recuerdo, en ella, la habitación de Dino era dos veces el tamaño de mi casa, justo como la recámara de Bart cuando se va a vivir con el Señor Burns. Pero en fin, esa es otra historia y no creo que merezca la pena ser contada en otra ocasión.

Todos sabemos qué fue de Gloria Trevi, de su encierro en Brasil y de su extradición y posterior liberación, de sus hijos, una muerta y desaparecida y otro nacido en prisión, de sus "éxitos" musicales y cinematográficos, de sus calendarios calenturientos para púberes, de su renacimiento como reina gay y de sus fracasos televisivos más recientes.

No es necesario que nos demos baños de pureza con eso, #TodosSomosGloria ah no. O bueno, no sé. Todos conocemos los recovecos de la historia y está por demás hacer un recuento, sin embargo, los productores y escritores de la película "Gloria" lo olvidaron y decidieron que la cronología no debe de importarle a nadie porque 'fuck it'.

Para empezar, el casting es afortunado sólo en los dos principales roles, dado que tanto la actriz que encarna a la Trevi como el gordo que hace de Sergio Andrade lo hacen muy bien -dentro de las limitaciones que el insufrible guión les ofrecía-, pero ni los personajes reales que aparecen de casualidad ni las demás niñas están bien representados. La pusilánime Mary Boquitas es más un adorno y un recurso para echarle la culpa a alguien de arruinar una escena que un personaje fuerte, y debería ser o, ya que está presente en el noventa por ciento de las escenas, aunque sea de decoración. A Aline Hernández le hicieron un favor pues nunca fue ni bonita ni atractiva siquiera, y la pseudo-actriz que la representa, aunque se supone que es menor de edad, sí está muy buena. Por el contrario, a Karina Yapor la perjudicaron más porque le escogieron a la no-actriz más fea que encontraron que por la veracidad de sus acciones dentro de la historia. Los demás personajes están tan caricaturizados y ridiculizados al extremo, que no vale la pena detenerse en ellos, simplemente hay que hacer mención de que solamente sirven para meter ruido en un guión por demás falible. Las tristes parodias de Raúl Velasco, Paty Chapoy, Ricardo Salinas, Emilio Azcárraga, entre otros, no sirve ni como 'comic relief' en una trama que intenta ser melodramática sin lograrlo.

De ahí mi siguiente gran queja. El lenguaje utilizado en el guión de Sabina Berman es más propio de Shanik del mismo apellido que de una escritora publicada y laureada. No porque me guste su estilo, que lo tiene, pero esta película no la representa. Términos como "la cagaste" no son, de ninguna manera, adecuados para la época en que se desarrolló la historia realmente. Sería una peccata minuta si tomamos en cuenta que el guión jode la cronología de los hechos para adecuarlos a un hilo que no se entiende realmente cuánto dura. Por el embarazo y el crecimiento de las niñas podemos darnos una idea, pero ni así. Sobre todo porque todos sabemos qué fue lo que pasó.

Por último, las actuaciones del cast son deprimentes. A la no-actriz que (no)interpretaba a Karina Yapor, solamente le faltó alzar alternadamente los brazos mientras decía sus líneas, que peor, son de las más dramáticas y fuertes de la parte final de la película. Y eso es lo leve. Pero, para ser congruente con lo dicho aquí, sí se me enchinó el cuero cuando sonó "El recuento de los daños". Me reí de las situaciones absurdas reales y de ficción, y me pareció original (aunque mal logrado) el recurso de los videoclips insertos en la película.

¿Me divertí? ¡Sí! ¿La recomiendo? !No! ¿La vería de nuevo? ¡Dios no! ¿Desquité el boleto y el combo nachos? ¡Por supuesto! No es la obra definitiva que cambiará el rumbo de la cinematografía nacional, pero es entretenida por momentos, y tampoco es que sea "Un paseo por las nubes" para que me aburra hasta la muerte.









¡¡¡ letem bi lait !!!




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sábado, 3 de enero de 2015

... Silencio ...

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Entre los pueblos más antiguos, el castigo del silencio era uno de los peores a los que se pudiera hacer acreedor un profano. Los griegos lo llamaron "ostracismo", una analogía perfecta para los literales que imaginamos a un ladino encerrado en una lastra gigante, en contraposición a las perlas, ellas deseadas y el repudiado.

No es lo mismo ostracismo que irrelevancia, realmente hay razones que pueden más que otras y lo que es bueno para uno puede que no sea bueno para nadie más, incluso es probable que sea lo peor que pudiera suceder. Yo solía extremar mi miedo al ostracisimo y a la irrelevancia, no creo que sea irrelevante, aunque a veces me siento dentro de una ostra gigante, tan grande...

Por otro lado, el silencio como castigo impuesto arbitrariamente suele resultar contraproducente. Cuando mis hijos hablan de forma grosera no les contesto, lo cual provoca que sean más groseros. Es cuestión de enfoque en educación que nadie dice pero todos lo saben. Hay maneras de educar, pero si sé que no está bien educar con indiferencia, ni educar con culpas. Estoy a favor -en ciertos puntos- de la crianza y educación con apego, aunque en la teoría todo es más fácil, además de que al dos por uno, con dos gritones demandantes de atención, ya quiero ver a los teóricos del apego debatirse entre escuchar a ambos a la vez y no entender nada e ignorar a uno hasta que llora y entonces ignorarlo de nuevo.

No es sencillo acostumbrase a ser un pasajero, mucho menos a ser un conductor, pero verdaderamente, hay momentos en la vida en los que no hay opción. Simplemente es hora de quemar las naves y que sea el destino que se construya ...





¡¡¡ letem bi lait !!!



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miércoles, 17 de julio de 2013

... Después de Matingo ...


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Difícil es comenzar buscando una epígrafe relacionada con la película "Después de Lucía", sobre todo porque aquella suele no hilar más de tres frases en cada escena, y el cine de autor contemplativo reflexivo -o lo que sea que lo defina- de Michel Franco es más dogmático que von Trier. O algo así. Un poco menos Reitman y un poco más Altman. Mucho chaneque y un poco de Heneke.

Es importante decir que la película ya lleva un rato de haber salido en el cine, de hecho, los morons de iTunes quieren cobrar cincuenta pesos para verla, cuando ya también lleva sendo tiempo en Netflix. ¡Ja, so lerdos! Pero yo, con mi extraño ritmo semilento para las películas que quiero ver, y el poco tiempo en horario de exhibición que me dejan este par de niños hermosos y traviesos, simplemente no la había visto, por ninguna razón, pero había escuchado y leído reseñas que la denostaban hasta la ignominia, y otras que la elevaban al olimpo del FONCA.

Hasta que entre el trabajo escaso pero monótono, me encontré con un par de horas solo con mi computadora, no tenía ganas de comenzar una nueva adicción a series de televisión ni de aburrirme con una película artosa y pretenciosa, así que le di una oportunidad a Después de Lucía (oh espera) ...

O no sé. No me pareció la panacea de la pretensión ni mucho menos, pero sí es cierto que lo primero que dije y pensé durante la primera escena fue un sonoro y sardónico ¡No mames, qué hueva! Para inmediatamente después pensar en que la niña está muy bonita pero que apenas tenía dieciséis años, y luego la escena esa en la que un imbécil le está agarrando las tetitas para después dejar todo a la imaginación. No pretendo escribir una reseña ni nada por el estilo, así que quien no la haya visto, pues siga leyendo para enterarse, ya que a casi dos años de que salió, difícilmente se puede considerar spoiler cualquier cosa.

Todos sabemos by far, que es una película que presenta el tema del bullying de una manera cruda y descarnada, básicamente como es en realidad. Lo que no sabemos antes de ver la película -obviamente-, es cómo se llega a ese punto. Rápido. Alejandra es una niña muy bonita y deportista, hace natación, que se tiene que cambiar de ciudad y por ende de escuela, después de que se muere su mamá en un accidente de auto. Al llegar, como es muy bonita, los alumnos la reciben muy bien y ese mismo día la invitan a pasar el fin de semana en Valle de Bravo en la casa del imbécil ese que le agarra las tetitas. Pues beben y se drogan hasta que ella y el imbécil se meten a un baño, el tipo prende su celular, lo coloca estratégicamente y luego procede a agarrarle las tetitas. No pasa nada que nos muestren y sí todo lo que nos imaginamos. Ya en la escuela, el sex tape rola por los iPhones de todos y entonces la carrilla comienza y va subiendo de tono hasta llegar a la violencia física, el abuso sexual, la violación y la presunción de un asesinato. Para ese momento, también atestiguamos la historia del papá de Alejandra, un ser grande, gordo y barbado, cuyo único defecto es ser el más gris del mundo. Entendible, nada lo apasiona desde la muerte de su esposa, ni siquiera las señales que su hija se empeñó tanto en ocultarle que al final resultaban tan transparentes; todo eso, hasta el momento en que se entera de la desaparición y probable muerte de su hija, y entonces sí, vemos como nace y gruñe el oso que lleva dentro, secuestra al imbécil que le agarró las tetitas, la grabó en video y comenzó con todo el abuso en su contra, lo sube a una lancha y lo arroja, esposado, en medio del mar. Ahí acaba la película.

Un final lacerante por sorpresivo pues después de la furia del papá, viene un momento de calma sobre las aguas, y luego la acometida fatal. Tttsss, volví a decir ¡No mames! Pero esa escena y la historia misma no dejaron de revolotearme en la cabezota todo el día y muchos días siguientes.

Porque el bullying es cosa seria. Es cierto que las generaciones se están haciendo más debiluchas y chillonas cada vez, y eso es en una mayor parte responsabilidad de los padres y maestros y tuiteros que se espantan de todo y de todo chillan los debiluchos. En realidad todo viene desde que existe esa naquez llamada correctez política; pero también es cierto que se le da una importancia mayor de la que en realidad tiene.

Sí, la escuela es ojete con quien se deje, pero la vida es más ojete aún, incluso con quien no se deja y pelea y lucha. No hay manera de salir vivo de ella, así que por más manchado y gañán que te vaya en la escuela, siempre te puede ir peor en la vida. Porque si te esconden la mochila, te amarran las agujetas, te tiran a una zanja, te avientan a la alberca, te esconden en el baño, te dicen gordo mantecoso, se burlan de tus lentes, te embroman con besos de las más guapas, te ignoran en el intercambio de regalos de navidad, te roban tus ganancias de la quiniela del Mundial o siempre te toca hacer equipo con la maestra de química, nada de eso, en serio nada, te prepara para el jefe que te agarra la nalga, la empresa fantasma que te roba tus sueldos y tus cosas y tus sueños, el co worker ojete que habla mal de ti en la oficina, la lagartona que minimiza el tamaño de tu pene cuando ni siquiera ha tenido el honor, el superior jerárquico mala onda que lo único que quiere es fregarte porque el día de la entrevista lo viste feo, el que no tiene idea de nada pero que piensa que te manda y lo que mejor le sale es mandarte a la chingada en más de un sentido o simplemente las feroces prácticas corporativas a las que nadie llega preparado.

Lo digo con todo el conocimiento de causa, ya que los ejemplos mencionados no son tales, sino anécdotas reales que me pasaron, por decir lo menos. Pero esas son otras historias y deberán ser contadas en otra ocasión. Lo realmente importante es que no sabemos -nadie sabe- cómo lidiar con la gente, hasta que lo aprende, claro. Y eso, como la mayoría de las cosas que valen la pena, tienen que aprenderse a la mala. Cayendo en una zanja, siendo burlado por las bonitas, buscando tu mochila, renunciando con la frente en alto, aguantando hasta que todo caiga por su propio peso, ganándole a todos con la meritita verdad y con el inmenso placer de la justicia poética de manos limpias.

Tampoco quiero decir que la solución para todo es dejar que fluya, no. Porque hay que agarrar al toro por los cuernos. Hay que buscar al Ponto y rescatar a Christopher Robin. Y todo, sin dejar de lado lo más importante, que la esencia de un ser humano no cambia, se adapta y se mejora, aunque sea para bien o aunque sea para mal, pero la naturaleza misma de la especie es la adaptación y la evolución.

El llanto de Mateo porque no quiere ir a la escuela ciertamente significa algo más de lo que alcanzamos a ver o a adivinar. ¡Camán! Tiene dos años recién cumplidos y no le puedo dar responsabilidades de niño grande, aunque lo sea; no le puedo dejar todo el peso de su vida en sus hombros pequeñitos; no le puedo, de hecho, permitir que un incidente que desconocemos siquiera si hay tal, si es que no es lo suficientemente grave, afecte su infancia por demás normal y feliz.

Mateo es un niño feliz en todo el sentido del mundo. Canta, baila y ríe como el que más. Ama a sus papás y es el favorito de una de sus abuelas. Se emociona con sus personajes favoritos y todo el tiempo está descubriendo cosas, cosas nuevas y cosas viejas. Lo que me maravilla a mí es la manera en que él se maravilla de todo el entorno. Si los pájaros vuelan, si la luz se enciende o se apaga, si el trompo gira, si el coche avanza, si simplemente sale el sol, él es feliz porque puede ser testigo de las incontestables sorpresas que el universo nos depara a cada instante. Excepto los cinco minutos que dura el trayecto de la casa a la escuela, acaso menos, desde que le pongo la mochilita a la espalda hasta que se queda con su miss. Mi corazón se rompe con cada papá o mamá que sale en un grito de su trompota. Según sus maestras, el llanto acaba en cuanto salimos de la escuela, es decir, se queda contento y es alegre y cooperador en sus actividades.

Entonces no sé lo que le pasa. Ya son casi dos semanas de dramas matutinos que, por bendición, no tienen repercusión en su día ni en su comportamiento posterior. ¡Cómo quisiera meterme en su cabeza güereja para poder saber qué le pasa, qué le preocupa y qué puedo hacer por él! Mientras no exista esa tecnología, todo lo que está en mis manos es observar, mirarlo detenidamente y no perderlo de vista -sin que él lo sepa, incluso-. Esperar si es que se trata de un periodo de apego y rezar porque no le esté ocurriendo algo horriblemente imaginario. Creer en su palabra y creer en su carita cuando sale brincando de la escuela y cantando que es feliz. Confiar una vez más y doblemente en las personas a quienes les hemos encargado su cuidado y seguirlo mirando, realmente mirando para ver si alguna luz me responde desde sus ojos. De cualquier manera, me sigue coqueteando la idea de comprarme una lancha ...






¡¡¡ letem bi lait !!!



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martes, 12 de febrero de 2013

... When one burns one’s bridges ...

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Wild men who caught and sang the sun in flight,
And learn, too late, they grieved it on its way,
Do not go gentle into that good night.


Albert Camus y su profunda sabiduría, inspiradora de las más intensas palabras del apego (para mí), me ha hecho advertir, tiempo ha, que no es sencillo ser un pasajero más, ni tener como destino el olvido. Dylan Thomas lo sabe y en "Do not go gentle into that good night" eriza la piel al pronunciar las palabras más cargadas de dolor filial de las que tenga memoria. Seguidas de cerca por "Hombre preso que mira a su hijo".

El punto es que, por mucho que una quiera estar bien y sentirse bien, no se está del todo tranquilo cuando algo falta. Soy un hombre tranquilo que aprecia el silencio, pero al momento de escribir, no puedo ser un tipo de pocas palabras, lo siento, intento explicar com palabras lo que atribula a mi cucharoncito. La intensidad de una pérdida súbita no es comparable, por ningún motivo, al desgastante y tremendamente 'rompemadres' chipi-chipi de una pérdida anunciada. No es lo mismo morir de un tajo de espada justiciera al cuello, que esperar la eternidad que tarda una gota continua en ahogar.

Tengo una madre sumamente valiente. Yo la admiro. Es mi ejemplo a seguir y la imagen que tengo de ella, es la que quiero que tengan mis hijos de mí en su momento, no ahora ni en pocos años, eso sería mucho pedir. Lo que quiero decir, es que mi madre peleó por sus hijos de la manera en que mejor pudo, quiso o creyó. Y yo se lo agradezco. Le agradezco el que, aunque ni yo ni mi hermano nos hayamos podido dar cuenta, nos haya salvado del pantano. Le agradezco el que, a pesar de saber ya la verdad a esta edad adultísima que tengo, no pueda tener ni un solo recuerdo negativo de mi padre, ni una sola pelea, ni un solo grito, ni una sola bofetada. Lo que yo recuerdo de mi padre es siempre una sonrisa y unos grandes cachetes rosados cubiertos de pelo que me decían que yo era como una campana: "tan-galán-tan-galán".

Tal vez por eso, su ausencia incomprendida fue un poco más llevadera para mí. Hay cosas que algún día tendré que platicar largo y tendido con mi hermano, porque la diferencia de cuatro años de vida es en realidad toda una vida. Yo era un prepúber cuando mi papá se murió. De cirrosis. Lo entendí aunque no del todo. Y entre todas las cosas que aún me duelen y que no van a dejar de doler nunca, está el no haber entendido cómo es que mi hermano lo entendió. Yo tenía doce años y una vergüenza tremenda de decir: "mi papá se murió porque tomaba mucho", es más, con una vergüenza tremenda de decir: "mi papá se murió, punto". No me pidan entenderlo porque ni siquiera yo lo sé. Ahora soy un adulto y sé que la muerte es algo natural, infinitamente doloroso e inevitable, pero natural; pero en ese entonces, hace dieciocho años ya, yo no quería que mis amigos se enteraran que mi papá se había muerto, yo no quería que nadie supiera que me estaba doliendo, y de qué manera, el alma. Yo quería que mis amigos me entendieran y que supieran lo que yo sentía. Quería -y es la primera vez que exteriorizo esto- que se murieran los papás de todos mis amigos para no estar solo en el ojo de este dolor que me quemaba por dentro.

El día que se murió mi papá bajé junto con mi hermano a jugar futbol con los cuates de la cuadra. Metí dos goles y corrí como desesperado por todos lados. En la noche lloré como nunca en la vida, solo. Y no estaba solo, mi mamá y mi hermano y Dios estaban conmigo, pero yo estaba inmerso en esta ola creciente de pena que era incapaz de verlo.

Ahora no me imagino qué ni cómo habrá sido todo ese proceso para mi hermano, que en ese entonces tenía ocho años. Menos puedo imaginarme, en este momento, cómo sería algo así en un niño más pequeño, o en una niña, según sea el caso. Por muy inteligentes que sean, por muy perceptivos que se ufanen, hay cosas que la mente de un niño no puede procesar; y sin embargo lo saben todo, se dan cuenta de todo, aprenden y callan. Dios quisiera que aprendieran bien, pero es verdad que la mayoría de las veces, lo aprenden todo mal.

Pocas veces me permití el abandono a mí mismo. Cada quién tiene sus dolores bien puestos en el tuétano y no es papel de nadie el sacarlos. Pero desde que tengo hijos, e incluso antes, cuando la idea de ellos se hacía más real cada vez, cuando me sentí listo para el terrible reto de ser papá, supe que no quería ser un papá como el mío, no por nada, digo, no por él, de él no tengo queja alguna; por mí, porque no quería que mis hijos fueran unos hijos como yo. Supe que quería evitar en la medida de lo posible, que el alma de mis pequeños sufriera algún desgarro en sus primeros años, y en los siguientes si me seguía siendo posible. Sé que no mantienen en la memoria mis gritos cuando me sacan de quicio, pues al instante después me sonríen con esa luz tan suya que les sale de la carita mas hermosa del mundo. Quiero imaginar que mi papá sentía lo mismo cuando mi hermano y yo lo mirábamos así, tan alto y tan fuerte y con esa voz que estremecía al hablar y con esa barba negra y con esos lentes enormes que hacían parecer que sus ojos podían ver a través de tu alma. Quiero pensar que mi papá se murió feliz de tener los hijos que tuvo, pero yo no me quiero morir hasta saber que mis hijos van a ser felices conmigo o sin mí.

Puedo pecar de ser el más egoísta, pero si en este mundo existe algo que no puedo soportar, es ver a alguien haciéndose daño, a alguien que me importa y que quiero. Y lo que más quiero en la vida es que la gente sepa que no importa que los pingos se los lleven, que la fuerza de imponerse un comportamiento a voluntad está ahí. No quiero ver a mis hijos sufrir, si ellos sufren, sufro yo, y yo no quiero sufrir. Si eso me hace egoísta, bienvenido sea el epíteto. Todos los días lucho contra mis demonios que me piden que coma otra hamburguesa, que me quede cinco minutos más dormido, que tome un taxi en lugar de caminar, que deje para mañana lo que debo hacer ahora, en fin. Todos los días me despierto a ver a mis hijos dormir tan tranquilos como quiero que sea siempre. Todos los días saludo: "buenos días, alegría" al amor de mi vida, porque sé que la dicha más grande que me ha permitido vivir Dios es el despertar todas las mañanas a su lado. Todos los días quiero decirle a mi mamá que la quiero y que es la influencia más importante en mi vida, aunque sea por un mensaje. Todos los días siento la necesidad de crecer con ellos, con todos.




And you, my father, there on the sad height,
Curse, bless me now with your fierce tears, I pray.
Do not go gentle into that good night.
Rage, rage against the dying of the light.








¡¡¡ letem bi lait !!!







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viernes, 18 de septiembre de 2009

... Argumentum ad hominem ...

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Resulta de todo punto monstruosa la forma en que la gente va por ahí hoy en día criticándote a tus espaldas por cosas que son absolutamente y completamente ciertas.
Oscar Wilde

Quien se enfada por las críticas, reconoce que las tenía merecidas.
Cayo Cornelio Tácito


He afirmado y re afirmado que el dolor es muchísimo mejor musa que el amor, para las letras digo, un autor atormentado siempre va a tener más éxito literario que un enamorado (¡desmiéntanme con ejemplos!); aunque eso ha sido discutido hasta el hartazgo en diferentes espacios, nunca está de más. Aunque suene a pretexto cuando en realidad es un halago que no se siente como tal (quizá). Sé que a estas alturas de la vida y el oficio no me es permisible echarle la culpa a las musas de mi falta de inspirancia. Yo debería ser capaz de encontrar los faltantes en un crucigrama, de llenar un sudoku sin errores a la primera, de sacarle letras a las hojas en blanco, de exprimir hasta el último bit buscando algo que decir. Pero no tengo cabeza. Desde hace dos meses y una semana he estado pensando tanto en una sola cosa que me explotan las sienes. Pero me explotan rico. ¡Oh sí!

No soy crítico literario ni mucho menos. Sólo hay letras que me gustan y letras que de plano no. Y no tiene que ver precisamente con la técnica, que por supuesto ayuda. Una buena escritura es más fácilmente entendible y disfrutable que algo escrito con los dedos de los pies, además de que soy el primero en saltar cuando leo alguna aberración gramática, ortográfica o sintáctica.

Jamás en la vida he estudiado letras, no soy intelectual, y el hecho de que no me gusta Gabriel García Márquez me margina por completo del olimpo literario, me crucifican por no adorar a una vaca sagrada y yo me carcajeo porque son incapaces de contarme las razones inherentes a la muerte de Nena Daconte. Aparte (aunque tampoco es de mis favoritos) prefiero diez veces a Mario Vargas Llosa, que además de ser mejor narrador, le partía la madre (literal) al individuo al que llaman Gabo.

Saqué ocho los dos semestres que llevé Taller de Lectura y Redacción en la prepa. En la universidad tuve nueve en Redacción I y en Redacción II me lucí con un guión impresionante, que se ha perdido por cierto. Saqué diez perfecto.

Critico el arte con ego de artista aunque jamás oirán o leerán que yo me califique como tal. Mis críticas suelen estar sesgadas más de lo éticamente recomendable, pero no importa. Critico la moda, critico la técnica, critico la estridencia, a veces critico al autor por encima de su trabajo (argumentum ad personam), pero jamás critico la razón; mucho menos el sentimiento.

Como juez soy implacable. Por eso no podría ser maestro, todos reprobarían a menos que me demostraran en verdad que son dignos de mi admiración. Y uno se encuentra la admirancia en lugares improbables por impensables. Admirar el sentimiento y la fuerza de un texto es difícil, mucho más cuando se desconocen los antecedentes, mucho más cuando sin ser perfecto lo es, y eso sólo lo logran palabras contundentes, palabras fuertes, palabras que me mueven más allá de lo imaginable, incluso de lo entendible.

Nada más falso en el mundo que la ley de la reciprocidad, nada más utópico, pero por incoherente que pueda parecer, no existe cosa más fácil que alcanzarla. Así de fácil y perfecto. Como es.



Et si je pense à toi jusqu' au bout de mes doigts
Si j' épuise l' internet de paroles pour toi
Si je n' fais plus couler les ruisseaux de tes yeux
Si je n' fais plus de tache sur tes déserts bruns...



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Post nuevo en:



¡¡¡ letem bi lait !!!

lunes, 18 de mayo de 2009

... Crónica anunciada ...

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¿Qué decir cuando lo obvio lo es en efecto demasiado? Demasiado. Caray, que la palabra demasiado como superlativo feliz de mucho me causa conflicto; no puedo dejar de pensar en amasiato o amasío. Palabras que no me escandalizan por sí mismas. Pero demasiado ya es demasiado, es sobrante, desbordante, escurriente, en más palabras, mucho, pero mucho más de lo que alguien es capaz de soportar. No es bueno decir, te quiero demasiado, aunque sea verdad. Bueno, de facto lo que no es bueno es querer demasiado.

Y cuando yo creía que ya me había salido con la mía, todo se me voltea. El viernes regresaba feliz y deseoso a la tierra que me vio nacer. Unos minutos antes mi madre me avisó vía msn (oh tecnología des dæmonium) que mi largamente esperado sobre había llegado desde Las Vegas. 'Se sienten como papeles doblados, o algo así', me dijo. 'Ojalá que sean dólares', pensé. Pero lo que me tenía emocionado no era eso, ni cerca, sino la inquieta expectativa de lo que sucedería por la noche. Cris-cris-cristina me había invitado al cine y a cenar. La verdad, prefería sólo cine, el cenar significa hablar, aunque después de una semana de pensar, razonar y ser regañado por las tropelías cometidas en su contra, no tuve la cara para negarme a hablar con ella. No entonces.

El jueves había salido con una chica. Amiga y conocida de hace años, no tantos ja. De las primeras ciber-amigas que tuve (oh tecnología des dæmonium), hace mucho mucho. Y en ese entonces quisimos algo, juntos, o más bien algo estaba naciendo, poco a poco, de sentimientos y querencia, pero lo detuve. Estaba comenzando el camino con Brisa y no quería obstáculos. Me dolió pero me dolió más su respuesta:

... la verdad nunca pensé que te incomodara que alguien te hiciera sentir "eso", x que equivocadamente pensé que a todos nos gustaba saber que otras personas sentían algo bello x nosotros y que en nuestro interior creciera un sentimiento bueno, ja!. olvidé que hay personas que se ponen barreras para no dejar fluir sus sentimirntos y.. ES VÁLIDO porque te estás cuidando para que no te lastimen. bien!

me despido deseándote lo mejor y... cuídate.

Porque era cierto. En parte. Tiempo después volvimos a hablar y todo tranquilo, relax. Y el jueves salimos, a cenar y por unas algunas cervezas (¡Dios, en qué me estoy convirtiendo!), y hablando y contándonos nuestras realidades, el tema de Cris-cris-cristina salió. Y todo lo que ella me dijo me hizo pensar. No cambia mi opinión pero sí sé que hice mal. No somos tan diferentes después de todo, ¿no?

El viernes llegué diez minutos antes de las siete y llovía. Le llamé a Cristina y me dijo que estaba nosédonde y que pasaba a las ocho por mi a casa de mi abuela. Fueron las ocho, las ocho y media, las nueve, las nueve y media (y yo viendo Héroes) y llega. Dos cosas, odio que me interrumpan cuando veo Héroes y odio que me dejen plantado. creo que sí me explicó porqué se había tardado, pero no le estaba haciendo caso, le dije que mejor nos veíamos el sábado a medio día. Sin reclamar y aceptando su culpa se fue. Y a mí me quedó el cargo de consciencia.

Hasta antes del sábado, sólo dos veces en la vida me había dormido en el cine. La primera con Stargate y la segunda con (sí, mátenme) Un paseo por las nubes. Pero a causa de la lluvia tempranera, llegamos tarde al cine y la única película que había a la hora era Héroes, irónicamente. No la vean, jamás. Mujeres que no sean fans de Chris Evans (La antorcha humana) abstenerse, y hombres amantes de Camilla Belle, mejor bajen fotos de internet, y pedófilos, mejor esperen a que Dakota Fanning cumpla 18, que por lo que se ve, pinta para ser una chica mala, muuuuy maalaaa.

Cristina desistió a los diez minutos de película, salió dos veces a la dulcería, por palomitas y por icee de uva, después se la pasó jugando alternadamente con su celular y con el mío. Yo quise darle un poco más de oportunidad a la película, pero era imposible, mientras más atención le ponía más pesados sentía los párpados. Besuquearme con ella no era opción, dadas las características de la película, la sala estaba rebosante de pubertos nerdosos calenturientos que bajaron sus gafas para ver a Cristina en el pasillo (claro, no había muchas mujeres en esa sala, en esa película), ni siquieran vieron la mirada de odio que les regalé. Bah.

Horrible película, y más horrible la reacción de Cris-cris-cristina cuando se me cayeron las palomitas. Incoherente, irascible, irreconocible. No sé que le pasó, pero poco faltó para que comenzara a gritar dentro de la sala. Como pude la calmé, la abracé y cuando acabó el bodrio ese salimos. Ahora era tiempo de hablar, pero no se encontraba bien así que la llevé a su casa. Después, un mensaje me pedía ir por ella a la una de la mañana. 'Extraño', pensé.

Ganaron los PUMAS y la ilusión crece. Pero la preocupación por lo que pasaría en la madrugada no se desvanecía y ni las palabras venidas del norte ni los m&m's minis ni las sonrisas enormes pintadas entre mis cachetes podían disminuirla.

No quiero explicar lo que no entiendo. Pero la sensación que tuve desde siempre, de que todo se había roto, no era gratuita. Ahora no tenemos que trabajar en construir una relación nueva. Tenemos que trabajar para resarcir los daños que le hemos causado a la que teníamos ya. No vamos a perdernos, eso es seguro, pero quizá pasará un tiempo antes de volver a ...

... no sé.

Algo.




¡¡¡ letem bi lait !!!

martes, 12 de mayo de 2009

... ¡Escuchad, Sancho! ...

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Para celebrar la entrada de camote, es decir, la entrada número ciento cincuenta de este nada humilde blog estaba decidido a la eutanasia. Lo que quería básicamente* era cambiarle la URL, haciendo de plano inservibles todos los links que trajeran aquí. Los links en otros blogs, en el facebook, y en donde sea que los hubiera. De lejos parecía una buena idea. Desaparecer así de la faz de los blogs sin dejar rastro.

Pero sí, obviamente el blog permanecería con el mismo perfil y ahí habría valido madres cualquier intento de desaparecer, a menos que lo ocultara, pero no es el caso ni es mi deseo el ser tan ermitaño.

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Después de ir a comer y a despejar la mente:

¡Lo hice!

He cambiado de URL el blog, y perdí todo mi blogroll. maldita maldición, y como no me acordaba de muchos, quedó más corto de lo usual, en fin, ya los iré recuperando poco a poco. Seguramente todo este desmadre implicará comenzar todo de nuevo y quienes me visitaban deberán pasar muchos trabajos para encontrarme, o no tantos, de todos modos, no es tan difícil encontrar algo en el google, como lo dijo Asgard. Yo me conformo con haber desaparecido de pronto, dejando tras de mí un link invaluable.

No hay mucho que contar (bueno, sí,pero no es el momento ni el lugar), pero prometo, prometo, prometo regresar con algo chido para la siguiente entrada.





*Básicamente: Mis ojos (verdes, hermosos) están tan llenos de ella ... (Damn y recontra damn, que me caga que me pase eso con una mujer. Más me encapricho y más me sucede, más se me lengua la traba y prefiero callar. ¡Maldita maldición!)





¡¡¡ letem bi lait !!!

domingo, 8 de marzo de 2009

... This blog has been drinking, not me ...

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¿Se acuerdan de mi coraje contra la ingesta de alcohol?

Pues sigo pensando lo mismo y que y que y que y que y que. Mi problema viene con esto de las relaciones públicas. No es fácil trabajar de noche y mucho menos en lugares de vicio y depravación, obviamente cuando no puedes enviciarte ni dar rienda suelta a tus demonios. Durante siete años trabajé en el bar y jamás en todo ese tiempo tomé gota de alcohol en horas laborales. No es sorpresa saber que antaño tuve mis momentos de estupidez y alguna vez me perdí completamente, tanto que no recordé nada durante dos días, pero eso fue hace casi diez años; cuando cumplí diecinueve decidí seguir mi mamonez y no dejar que las bebidas espirituosas me perdieran nunca más.

Y siete años viví (o al menos sobreviví) de ese negocio, complementando mis extensivos gastos con el dinero que recibía de propinas y sueldo de la vida nocturna de fin de semana. No es ocioso decir que esas actividades dieron al traste con mi vida social. No que ésta haya sido taaaan espectacular, pero después de tres veces de rehusar invitaciones a salir un viernes o un sábado con el pretexto del trabajo, dejaron de hablarme.

No me avergüenza pero viví del vicio de otros. Contaminé otros cuerpos (no sin consentimiento propio) con veneno fermentado. Ayudé a que miles y miles de hígados murieran un poco más. Gracias a Dios no tengo conocimiento ni culpa de que alguien haya salido lastimado después de consumir tragos que yo le serví, pero no lo dudaría, el alcohol es el diablo.

Y la estúpida gente quiere, espera, incluso desea que uno se embrutezca. Invitaciones aquí, cortesías por allá, 2x1 eterno, etc. No, si la televisión es puro glamour. Ja. ¡¡¡Not!!! El trabajo no es sencillo, si alguna vez han intentado caminar en un antro repleto sabrán a lo que me refiero. A eso agréguenle el estar cuidando equipo carísimo: cámaras, tripiés, cables, micrófonos, luces, etc. Lidiar con gente perdida en alcohol es horrible, lo sé, pero cuando les pones enfrente una cámara es como si les metieran una droga sintética; se prenden de inmediato y ahí fue cuando me di cuenta del enorme poder que un micrófono puede tener. La gente está dispuesta a hacer lo que le pidan por la sola idea de salir en televisión.

Y la gentecita se indigna si alguien tiene la osadía de no querer ingerir con ellos. Por mucho que uno argumente cuestiones de salud o de convicción, el alipuz hace a las personas más necias de lo que son. Lo único que los beodos respetan es la presencia una estampita de la Virgen de Guadalupe firmada en un juramento de no-embrutecimiento. (Nota mental: Conseguir una de esas estampitas).

Entonces, el permanecer completamente sobrio en un ambiente de degeneración tiene sus bemoles. Odio ser la mamá de los pollitos pero mi estúpida consciencia no me deja en paz y no deja que no me importe el destino de los bebidos, sobre todo si van conmigo y son mis 'amigos'.

Estúpida estupidez.

Tengo sueño atrasado de hace días. Nostalgia atrapada pero confianza en el futuro, eso no me puede ser arrebatado. Por favor.




¡¡¡ letem bi lait !!!

miércoles, 11 de febrero de 2009

... This are the days of our lives ...

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Si alguien me conoce de los pies a la cabeza, con todos mis defectos y virtudes, con amor y desamor, con dudas y soluciones fuerte sexo débil, ese alguien es Brisa (el nombre se ha cambiado para resguardar confidencialidades).

Brisa se casó no hace siquiera un año con uno que no fui yo, obvio. En este espacio se dio cuenta de ello y quizá un poco más. Les deseé que les fuera como lo merecieran y algunas personas brincaron contestando que ese era un deseo malévolo. Nada más alejado de la realidad. Mis pensamientos no se enfocaron jamás al fracaso de su maridaje (¿aplica?), sino a su entrega en todo lo que hicieran por la mutualidad. Aparentemente no fue así.

No lo hicieron o no pudieron o no les alcanzó. Y eso me da miedo ¿saben? Yo de verdad confiaba en ellos, en ella más bien. Ajá, no en él; y no es por estúpidos celos ni nada pero no pensé jamás que él fuera una buena persona o ideal para esposo. Confiaba en la capacidad que ella tenía para lograr hacer funcionar cualquier cosa. Aquí cabe el apunte de que por cinco años de mi vida estuve absolutamente seguro de que yo era su media naranja. De Brisa, no de él, claro. Así que aunque con justísima razón puedan pensar que mis juicios estarían sesgados, prometo por lo que más quiero que no es así.

El andrógino no respeta y cuando se es forzado a compartir la mitad con una parte que no le corresponde, sufre. Sufre e hiede. (Me gustó esa frase, sonoramente claro).


La pregunta es:

¿Me hace una mala persona el que por un instante mínimo haya sentido gusto?

No gusto porque yo esperara obtener algo ni nada, sino simplemente por el hecho de saber que tuve la razón desde el principio.

¿Soy una persona espantosa?

¿O simplemente es una muestra más de mi falible condición?




¡¡¡ letem bi lait !!!

martes, 3 de febrero de 2009

... Mañana es para siempre ...

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Está como de hueva contar las cosas que me pasan en el trabajo porque nadie de ahí viene a husmear La Galleta ni nadie de ustedes jicotillos trabaja donde yo, así que no entenderían si digo:

"qué tranza labanda"

"cámara ñero"

"que se mueran los gais de gripa y de sida"

"en este momento se me ha agotado el agua de fruta anacardiácea caballero"

"que digo amigo"

"Dulce Reséndiz"

Cosas que hacen cajetear de la risa a mis amiguitos laborales no tienen sentido fuera del trabajo laboral del laburo (¿de quién me acordé?).

Mañana veré a muchas viejas guapas y otras muchas más que creen que lo son (porque son ciegas, taradas o no tienen vergüenza). Hay casting en la oficina y estoy aquí escribiendo este remedo de post. La verdad no quiero llegar a mi casa. El rumeit renegado que vive en la sala tiene todo hecho un desmadre, ya le dijimos, exigimos y vuelto a demandar que deje de mamar y arregle su cuchitril. Ya se va, el quince de febrero a más tardar debe estar fuera. Nos quedamos los tres rumeits más o menos ordenados y píos (notar que es casa di'ombres, así que no se hagan muchas ilusiones).

No le digan a nadie que tengo que cuidar mi reputación de altanero, precioso y orgulloso; hoy me sentí feo. Físicamente feo. Llevo un mes sin rasurarme y el mismo tiempo sin cortarme el pelo, a diferencia de noviembre cuando estaba inmerso en un proceso creativo que me costó sangre y semen, hoy no tengo nada que me inspire a sacar lo mejor de mí. Me siento como un obrero que hace lo que se le indica que haga, nada más ni nada menos. A causa de la tos pedí a la luna volverme emo, en realidad no quería reírme porque cuando lo hacía tosía interminablemente y en ese freak-show en que se ha convertido el canal, no pasa un segundo sin que alguien haga alguna pendejada pendeja y me cague de la risa. Y tosa como chacuaco.

Pero me sentí feo. Por más que traté de erguir la espalda, las contínuas horas nalga en el cómodo sillón negro han hecho mella y dejé de intentarlo. Me resigné a encorvarme, hoy por lo menos. Mi pelo afro se va para todos lados y la decisión de dejármelo crecer hasta que las rastas se hagan solas se tambaleó. No soporté la visión que me devolvían los cristales de los autos. Me cagó especialmente la gente y más me caga el hecho de que mañana tengo llamado a las seis a.m. para un casting.

Lo cual me lleva al origen de todo esto. Mañana hay casting y hoy me siento feo. Nunca me siento inseguro alrededor de las mujeres, ni siquiera ante las que fácilmente podrían pasar como diosas de cualquier religión escandinava. Me intimida la esencia, no la presencia. Y la esencia es imposible de ver de primera intención, así que no me preocupa estar en un lugar rodeado de mujeres hermosas (y hombres, pos ya que, pero esos no me gustan, yo no le voy al américa). Pero hace un momento caí en la cuenta de que me siento feo; sé que soy un sol, no hay necesidad de que me lo digan, mas si como me siento me veo, ya me chingué.

Luego pensé: '¿Para qué quiero verme bello? Pues porque lo soy. Ajá, pero ¿para qué quieres que mujeres piensen que eres bello? Porque la verdad no puede ni debe ser ocultada. Ajá, pero ¿tú qué ganas con que ellas sepan la verdad? Y ahí ya no tuve respuesta'.

Ya me acordé de otra cosa que iba a escribir. Siempre he sido malísimo para descubrir los coqueteos. Por ejemplo:

1. Platicaba con una realizadora y le decía que anoche ví una película en mi laptop. Me preguntó si tenía una mesa para la compu a lo que contesté que no, que la veía con la lap recargada en mi pecho. Después ella me dijo que la invitara a ver una película.

2. La paisa me dijo que soñó conmigo en la cama, pero que yo le decía que no quería que dejara a su novio y sus planes de boda por mí.

3. Tal vez la paisa no se quede a trabajar en la empresa y me dijo que me extrañaría mientras me apretaba el brazo fuerte con sus dedos de uñas pintadas de negro oscuro. (Ok, me parece que estoy viendo demasiada poca televisión).

4. Una pelirroja escocesa en la playa ... too much.

No hay mucho más que decir.

La extraño, eso es todo.

La soledad es una puta mierda.



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lunes, 22 de diciembre de 2008

PELANDO LA BANANA. El Licuado. Volumen III.

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La madrugada del seis de febrero de 2000, la Policía Federal Preventiva entró a las instalaciones tomadas de la Universidad Nacional Autónoma de México (¡Poooor tu azul y orooooo, luchemos sin cesar, cubriendo así de gloria tu nombre inmortal!).

Demasiado tarde. Yo ya estaba en el segundo semestre de Mercadotecnia, que en aquellos años mozos no era el bodrio que es ahora (bueno sí pero nadie lo sabía, era relativamente una-carrera-nueva-y-novedosa). Grave error. Mi primera opción siempre fue la UNAM, Actuaría. Era yo una riata en las ciencias exactas, participé cuatro años seguidos, de 1994 a 1997, en las Olimpiadas de Matemáticas en donde fui barrido por otras riatas más riatudas que yo y cada vez me hacía más viejo y ellos más jóvenes (snif). En la prepa me enamoré de la Arquitectura, para estudiarla, no para vivir de eso, jamás.

Pero la idea de la actuaría seguía en mí, aunque abría mis opciones dependiendo en la escuela en la que me quedara. Tres exámenes hice en el primer semestre de 1999, durante mi último año de prepa: Actuaría en la UNAM, Medicina en el IPN y Diseño de la Comunicación Gráfica en la UAM. Pasé los tres, es decir, me quedé en las tres escuelas. Mi decisión se volvía difícil ya que los rumores de que una huelga un paro estudiantil enorme vendría para la Máxima Casa de Estudios hacía tambalear mi primera opción, la que más me gustaba.

Deseché el Politécnico, pos namás por ser el Poli, digo, jamás podría haberme vestido de guinda y blanco si mi sangre es azul y mi piel dorada. Además no me veía en ese momento como doctor, médico. Aunque viéndolo en retrospectiva, estoy seguro de que a estas alturas ya habría concluído mi residencia en neuro o cardiología, algo así, fregón.

Comencé a tomar en serio la opción de la UAM. ¿Diseño de la Comunicación Gráfica? No estoy seguro en qué momento me brotó la veta pseudo artistoide, pero al ser la llamada huelga de la UNAM toda una realidad, creo que mi subconsciente se fue haciendo a la idea de lo visual. Homo Videns a huevo.

Esperé hasta el último minuto por una solución que me dejara entrar a la UNAM, no pasó. Me inscribí a las clases extramuros pero no era lo mismo, obviamente no sería lo mismo. El día del registro en la UAM (que pasó a ser la opción única) estaba de malas, chingos de gente, chingos de pubertos imberbes tratando de socializar mientras un guía (también puberto imberbe, pero menos) nos daba un tour por las fantásticas instalaciones de Azcapotzalco. Me harté y me salí, fui directamente a las mesas de inscripción pero no me quisieron hacer el trámite porque no iba con 'mi guía'. Bah. Los mandé al carajo.

¿Y ahora? Tres opciones: 1. Clases extramuros. 2. Parar hasta que se acabe la huelga. 3. Buscar otra escuela.

Actuaría quedaba por completo descartada. Y de nuevo, en esos tiempos oscuros estuvo de moda estudiar inscribirse en Mercadotecnia. Y eso fue el inicio del desastre.

No me arrepiento (tanto). Si pudiera regresar el tiempo jamás me hubiera salido de la UAM, o incluso hubiera entrado a Medicina. Pero la universidad fue genial, me divertí como nunca, conocí a una de las personas más importantes de mi vida, aunque no hice amigos-para-siempre me la pasé bien. Aprendí muchas cosas académicas y después de graduarme me dediqué a olvidarlas. Mi tesis aún está intacta, sin mácula alguna e inédita gracias a mi asesor. En fin.

Jamás trabajé en eso, ni me gustaría. Lo sé hacer, sí, pero como dije hace unos días, confío en mis capacidades y sé que algún día encontraré mi trabajo ideal.

No soy actuario, no soy neurólogo, no soy comunicador y jamás en la vida me haría llamar escritor. Soy simplemente un Homo Videns, Homo Fontis, Homo Scriptum.

No es descabellado el pensar que puedo vivir de eso, de lo que me gusta. Las historias. La creación. Aunque cinco años después de salir de la universidad no sea capaz de realizar una simple suma mental, sé que el conocimiento matemático está ahí, esperando ser necesitado para salir; aunque la sangre me da morbo pero asco y no suelo equivocarme al diagnosticar síntomas (percepción, suerte o loquesea); aunque piense que la Mercadotecnia no es la panacea que resuelve todos los problemas de una empresa; me gusta lo que hago. Ahora estoy a cargo de la post-producción de un video que va a ser la imagen del canal. Y me gusta. (Aunque yo lo haría diferente, no es mi papel por ahora generar proyectos, sólo sumarme a los ya existentes, la verdad es que lo estoy haciendo bien, mejorando la idea del productor sin que él se de cuenta de mi influencia, shhhh).

As God is my witness...





Parte de esta serie:



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viernes, 21 de noviembre de 2008

... Duele ...

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Ana lo dijo hace mucho tiempo. Escribimos de lo que sabemos o sabemos lo que escribimos.

Hay en la historia de mi novela una pieza importante que explica muchas cosas, y tomando como tesis incuestionable la frase de ahí arribita, me estoy haciendo bien güey y dándole vueltas al asunto. Sé que va a doler cuando la escriba, comenzó a latiguear cada vez más fuerte cuando se acercaba el momento en el que inevitablemente tendría que escribir sobre ello. Y hoy es el día, bueno, la madrugada.

Llevo una hora sin teclear nada en el word, revisando correos de hace ya casi cinco años y recordando. Afortunadamente no hay nadie en el msn, así que puedo concentrarme completamente. Escribo ahora, cuando lean esto habré terminado.

Creo que el cabello me creció y el fleco ya me tapa los ojos.






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miércoles, 5 de noviembre de 2008

... Aaaaaaay mamachiiiiita ...

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Photobucket


De iúltimeit conspíranci tioris:
Sobre el asunto que ya todos saben, o deberían.


- Emulando al Vuelo 93, los mujaidines amarillos que pretendían sembrar el terror estrellando una avioneta tan simbólica contra la casa oficial de Los Pinos. Juan Camilo 'Iván la pesadilla de los ámbar' Mouriño cual héroe de leyenda arremete contra el piloto-kamikaze forzándolo a cambiar su ruta y así salvar la casa simbólica de todos los mexicanos.

- Todo jue un compló pa que loj de la raja de bronje no vieran como Memín Pinguín le pateaba la cola al abuelo Jimpjon.

- El capitán piloto de la avioneta tuvo un fallo masivo coronario cuando el fantasma de Ramón Martín Huerta se le apareció frente a la aeronave con un cartel que decía: "No te metas por el Desierto de los Leones, güey".

- El capitán piloto de la avioneta tuvo un fallo masivo coronario cuando el fantasma de Carlos Madrazo se le apareció a Mouriño y le dijo: "Buh".

- El avión se cayó porque se le acabó la gasolina, Teeengan su reforma energética. (Teoría tomada a préstamo de Cazador de Tatuajes)

- La Torre de Petróleos le jaló las patas al avión. (Teoría tomada a préstamo de Cazador de Tatuajes)

- ¿Qué más se les ocurre?


(Cualquier parecido con la realidad no es coincidencia, y ajá, de nuevo estoy siendo sarcastico)



Aaaah, lean a Dorn y cómprense pañales para adulto.




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martes, 30 de septiembre de 2008

... ¡Aaaaaah las musas! ...

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Aaaaah, ¡Cómo me gusta la mitología griega!

Cuentan los cuentos que las musas, diosas de las artes, inspiraban a los poetas y a los líricos y que gracias a ellas era posible la belleza de las obras de los hombres mortales.

Hijas de Zeus y Mnemósine, la diosa de la memoria, las bien amadas musas son:

- Calíope, musa de la poesía épica, madre de Orfeo.

- Clío, musa de la historia.

- Euterpe, musa de la música de flauta.

- Terpsícore, musa de la danza.

- Erato, musa de la poesía lírica.

- Melpómene, musa de la tragedia.

- Talía, musa de la comedia.

- Polimnia, musa de la geometría.

- Urania, musa de la astronomía.







Pero en la vida real no es tan fácil encontrar la inspiración.

Siempre he pensado que el dolor es una mejor musa que el amor. Y ahora que carezco del primero y tengo en abundancia el segundo, namás no se me ocurre que escribir.

La carpeta de textos de mi computadora central está dividida en sub-carpetas, dos de las cuales son llamadas LOVE y UNLOVE. Creo que sobra decir que UNLOVE tiene más del doble de archivos que LOVE.

Lo que escriba a partir de ahora es paja. Así que mejor me detengo.






¡¡¡ letem bi lait !!!

sábado, 5 de abril de 2008

... Mis propios gritos y sombrerazos ...

Recopilación de mis opiniones en diversos foros acerca de las madrizas a emos:

- Mariana Chávez. La jornada

Cientos de jóvenes –entre ellos punks, metaleros y darks– intentaron linchar el viernes por la noche a integrantes del movimiento emo, quienes se asumen como personas muy emocionales o sensibles. Mediante correos electrónicos y volantes repartidos en centros educativos se convocó al ataque, perpetrado en la plaza de armas de la capital del estado. Algunos ciudadanos protegieron con sus propios cuerpos a los agredidos, con lo que los libraron de lesiones severas. La policía detuvo a 22 menores y seis adultos

- Tiendo a no creer en absolutamente nada de lo que se escribe en LA JORNADA, pero investigando encontré esto:

La verdad estuvo asi, fue gente de diferentes escuelas de Querétaro, no fueron 5 ni 10, fueron aproximadamente mil personas los agresores!!! imaginate el poder de convocatoria que tiene el internet, y bueno a pesar de eso habia mucha gente en el centro historico que demostro la calidad humana del Queretaro que los defendieron, hasta donde se si se puso feo, golpearon a chavitos entre 20 imaginate eso es una cobardia esta bien que no te gusten sus ondas pero al grado de dar golpizas? no no, que pena me dan.

- eso es lo que pasa cuando hay gente con ideas de anarquía, y pasa en todos lados y en todos los grupos.

- ya para cerrar este tema y no quedarme con las ganas ...

Cualquier persona que se autodenomine "emo", "rocker", "punk", "alternativo", "metalero" o lo que sea, merece morir, preferentemente de muerte natural y dolorosa, y que su sangre no manche ninguna mano.

Qué falta de identidad tan cabrona y tan pendeja.

- Pues a huevo hay que convivir en los sitios públicos con toda clase de gentuza, no puedes ir por la calle madreando a todo el que no piensa igual que tú.

Cada putito tiene el derecho a ser imbécil de la forma que quiera; ya sea tapándose los ojos con el pelo y sintiéndose la mierda que es, usando pantalones aguados y cadenas de plata fake, o con la playerita negra y chamarra-de-piel-a-huevo.

Repito, que pinche falta de identidad tan pendeja, pero ya no voy a sentir pena por esas pobres almas ...

- El punto no es emos o no-emos.

El punto es por muy pendeja que sea la gente, cual es el 'derecho' de otro de darle en la madre, no es por defender a los emos ni nada por el estilo, por mucho que me caguen lo mismo diría si cholos hubieran madreado a fresas, o skinheads a prietos, o rancheros a jotos.

- ¿Será que nuestros jóvenes han sido sometidos a un lavado de cerebro tan fuerte que consideran las emociones como algo no sólo despreciable sino perseguible?

¿Está la violencia tan a flor de piel que parece lícito dirigirla a los “distintos” de su propia edad?

¿Están algunos tan desesperados que desean liquidar a quienes tienen sentimientos?

¿Qué espacios tenían que recuperar los anarquistas, si el anarquismo no los requiere?

- Esta bien que la juventud es la época de la identificación con algo, el desmadre y la punzada, pero hay que tratar de no ser tan pendejo.

Los madreadores de emos tienen razones suficientes para hacer su tarea, pero yo también tengo razones para madrear a los metaletos, punkirios y darkuchos, entre muchos otros. Es decir, esto podría ser una madriza de antología, pero creo que lo más correcto es dejar de hacer tonterías y pensar bien las cosas ¿no? Porque si son tan chingones todos ellos (emos, punks, metaleros, darks, rancheros, etc), ¿Cuál es la razón entonces de hacer lo mismo que hace otro monigote perteneciente al mismo grupo?

Más vale que cada quien piense bien qué le gusta hacer, y entonces trabajar sobre eso y dejar de hacer tantas imbeciladas en base a un grupo, secta o sociedad excluyente, como todas. Los asesinatos más grandes de la historia se han hecho a través de instituciones o sociedades.

Tarde o temprano las supuestas sociedades, coaliciones o tribus urbanas valen madre. El individuo, en cambio, siempre permanece.




¡¡¡ letem bi lait !!!
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... Gracias Dios por los dones que voy a recibir ...