viernes, 5 de junio de 2009

... NEEEEXT! ...

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Jamás me imaginé lo feo que se sentiría ser precoz, eyaculador precoz, digo. No tenía punto de comparación ¿cierto? Pero no sabía lo humillante que podía llegar a ser. Tampoco es que ella hubiera estado acostumbrada a tener siempre los mejores amantes del universo, pero la verdad es que su experiencia sexual era mucho mayor que la mía. Además por su trabajo estaba todo el tiempo rodeada de gente de todas las calañas. ¡De haberlo sabido antes!

¿¡Pero dónde tengo la cabeza?! Lo siento, es una descortesía de mi parte. Me llamo Jonás y estoy muerto (y mi cabeza está desparramada y embarrada por toda la pared, pero me estoy adelantando).

Ahora sí, hecha la presentación de rigor (mortis) debo comenzar desde el principio.

La conocí gracias a una página de Internet que prometía encontrar a la mujer de mi vida. Estaba realmente desesperado pues, pues porque tengo ojos y por mucho que mi mamá y mi abuela siempre me hayan dicho que era un niño muy guapo, la verdad es que mirarme es tan feo como inyectarse diazepan en la retina. Consciente como soy de mi propia realidad, me esforcé tanto por destacar en algo ya que nadie me volteaba a ver. ¡Miento! Todos me volteaban a ver, pero con asco y lo único que podía provocar en las mujeres era repugnancia. Pero no hay necesidad de sentir lástima por mí, estoy acostumbrado, bueno estaba.

Porque cuando mi buzón eternamente vacío de encuentra-amigos punto com destelló ante mi mirada esperanzadora avisándome que tenía un nuevo mensaje privado, toda mi frágil autoestima se terminó de desmoronar. Era una mujercita de no más de un metro y medio de estatura, a simple vista se la miraba un tanto desgarbada y sin mucho chiste, el pelito corto como niño no le ayudaba mucho tampoco. Pero bueno, cuando uno es feo como bajarle la novia a Dios no tiene como que mucho derecho a ser exigente. Además, era una mujer, claramente decía: ‘Sexo: F’, y ni modo que una página de Internet que me cobra doscientos pesos al mes por conseguirme pareja me mienta de esa manera.

En el mensaje, Anabel, que así se llamaba la chamaquita, decía tener veintitrés años. Me parecieron demasiado pocos, pero de nuevo, no podía darme el lujo de perder esta oportunidad. Una foto de cuerpo entero y en traje de baño venía adjunta. ‘Al menos es una mujer que no tiene inhibiciones’, pensé. Y claro, como no iba a ser si lo tripona le salía por delante del calzón del bikini y por ésta que tenía mas carne a los lados de su sujetador, bajo las axilas y los rollizos brazos que en las copas sin relleno. Raro, raro su cuerpo. Pero era un cuerpo ¿ajá? Y eso era lo que yo no conocía. Veintinueve años ya sin conocer hembra, como decía mi mamá. ¡No era justo! Algunos que iban conmigo en la escuela ya hasta se habían casado tres veces, y yo nanais.

Anabel no quería decirme a qué se dedicaba, decía que era un secreto, pero al fin accedió a contarme; me dijo que era estilista y tenía su propio negocio ambulante. Cortaba el pelo a domicilio y tenía un triciclo de esos como los de los helados y las paletas, y ahí cargaba todo su material. Después de tres mensajitos y tres fotos más decidimos conocernos. Yo estaba bien nervioso, le di la dirección de mi casa y me sudaban las manos y todo lo demás cuando, asomado a hurtadillas por la ventana, vi como doblaba la esquina el triciclo rosa con el asiento sumido por la humanidad que venía sentada encima de él.

Hasta me había bañado ese día, caray. No habíamos hablado directamente de tener sexo, pero yo lo daba por sentado. Nos citamos en mi casa, no en una plaza o en una cafetería, era obvio lo que ambos queríamos. Queríamos, yo quería, pero no pude.

En cuanto le abrí la puerta se abalanzó sobre mí. No podía creer que pesara tanto para ser tan chaparrita, no soy bueno calculando porque también es cierto que, aunque voluminoso, mi cuerpo es más bien bofo y carente de fuerza, los que se decían mis amigos aseguraban que yo me parecía a Quico pero en feo, imagínate. Anabel se lanzó a mis brazos delgados y llenos de jiotes, lo que provocó que ambos cayéramos hacia atrás. Sólo reímos y tras levantarnos pesadamente del suelo, caminamos, cansinos, a la recámara, yo la guiaba.

Ella, atrás de mí se iba quitando la ropa sin que me diera cuenta. Cuando entramos a la pieza y me di vuelta, ella ya estaba en calzones, blancos, raídos de la entrepierna y con el resorte a dos minutos de ceder. Los senos colgando en diagonal hacia abajo y afuera de su cuerpo y el abdomen gelatinoso, hipnotizante.

Con mi lengua mojé mis labios y mis manos, como si tuvieran vida propia, se precipitaron al encuentro de sus carnes mientras ella me desnudaba. Por primera vez sentía el contacto de otra piel y un cosquilleo me recorrió el pito, lo juro deveritas, no lo pude evitar. Para acabarla de amolar, no soy tan bien dotado que digamos. Al menos comparado con las miles y miles de películas porno que había visto a lo largo de todos mis años de soledad.

Con la mano embarrada, Anabel me miraba con compasión y yo sentía que la cabeza me estallaba. Corrí al baño y el frasco de ‘eme-fors’ que había comprado dos años antes na’más por pura curiosidad no me duró ni dos segundos. Veintidós píldoras me engullí. Despacito, abrí un poco la puerta del baño, lo suficiente para ver a Anabel en cuclillas, de espaldas buscando cosas dentro de su bolso. Esperé unos segundos más y al comprobar ya la dureza artificial proporcionada por las pastillas, salí dando pasitos, muy lento y en silencio. Quería sorprenderla.

Me le acerqué por detrás, con el pito parado y durísimo, Al llegar a lo más cerca que podía estar de ella sin tocarla, miré hacia abajo, y dentro de su bolso pude distinguir un destello plateado. Le pegué el pito a la nuca lo más que pude y con mi mejor voz y acento de guarro le grité: “¡Arriba las manos, esto es un asalto!”.

Jamás lo hubiera hecho. En un solo movimiento veloz, me agarró el pito con la mano izquierda, me lo torció, rodó por el piso y al quedar de frente a mí, nada más vi un tamaño pistolón que ni tiempo me dio de gritarle. El fuerte pum fue lo último que escuché. Anabel era una policía encubierta y estaba entrenada para reaccionar de esa manera.

- ¿Por qué me cuentas eso?

- Porque ser precoz, y aparte pitochico no es pecado. Me merezco el cielo más que un mártir. Suficiente sufrí en vida como para merecer el disfrutar del paraíso, ¿no?

- Te estás apegando a una interpretación errónea de: ‘Bienaventurados los pendejos, que de ellos será el reino de los cielos’. Pero ni madres, aquí el de la puerta soy yo. Además de ser pecador eres pendejo Jonás.

- ¡No San Pedrito! Dame chance, mira que yo siempreeeeeeeeeeeeee ...

-¡NEEEEEEEXT!



¡¡¡ letem bi lait !!!

12 comentarios:

INDESEADA dijo...

Jajajajajá!
Harás una saga de Jonás?
Eso estaría bien.
Tienes una imaginación enorrrrrmeee
Un beso para tí.
Ahora sí me encantó lo que escribiste.

INDESEADA dijo...

Jonás es tu alter ego?

la chida de la historia dijo...

jajajajajajajajaja..

Papito, me encantó este cuento... hacía rato que no escribías algo fuera de la emoez que a veces ta supera... En fin... muy bueno y además muy divertido...

¿A qué hora lo haces, carajo?...

Un beso y un abrazo... saludines a tu mamá y tus abues....

Mıss Psycho. dijo...

qué bárbaro, jajaja :D

Dib dijo...

Anda la osa.
¿Cómo es que un sujeto así no se ganó el cielo si fue martirizado de tal forma en la tierra?

Si cree en el Karma, el tipo tendrá que renacer en un millonario con chingo de viejas, una verga de 30 cm y ¡Tendrá alas!

Nena dijo...

Jajaja ay no, que es esto? Qué risa con estos post subidos de tono para la oficina que leo en este blog. Buena narración.

Asgard dijo...

gracias a dios yo nunca tuve esos problemas... bueno... almenos ahora, antes cuando era un puberto imberbe si.. jajajaja

Jolie dijo...

jajajajaja ... esto si es surreal! o es un cortometraje

Casi un Dios dijo...

chale... que triste noticia... jhejeje

Anónimo dijo...

MAR:
jajajajajaajajajajaajaja no manches, solo puedo decir que muero de risa.esta muy chido!!!!!

Pandora! dijo...

aplausos!!! genial, despierta muchos sentimientos. Pero que son jiotes? no le entendi a eso oops

Luisz dijo...

INDESEADA: No, mi alter ego es Pedro, por ahí anda ... Jonás es 'el primo de un amigo'. Y la saga,algo hay de eso.

la chida de la historia: Otsss. Pos ya ves, me doy mis tiempos.

Miss Psycho: No, ¡tú qué bárbara!

Dib: Se merece el cielo y los altares como el más grande (o chico) mártir que jamás haya existido.

Nena: Una toallita húmeda será buena compañía cuando me leas. Saludos.

Asgard: Dices. Pero el emefors no es para el que no puede, es para el que quiere más.

Jolie: Surreal pero no descabellado.

Casi un dios: A todos les pasa, dicen.

Anónimo MAR: ¡No mueras!

Pandora!: Jiotes: Son como manchas blancas que salen en la piel cuando uno está desnutrido. Gracias por los aplausos. ;)

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