lunes, 6 de abril de 2009

... El hijo pródigo ...

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Sé perfectamente bien que la vida no es fácil, si lo fuera, cualquier pelagatos lo haría. Y no hablo de vida como el acto reflejo de respirar, pensar, comer y moverse, sino de algo un poco más profundo, complejo y trascendental.

Bah, que no cambiaría prácticamente nada de lo que he vivido hasta ahora, pero si se pudiera volver al pasado, regresar a cuando tenía un par de años y no me importaba nada más en el mundo que jugar, comer e ir al baño, no lo dudaría ni un instante.

Pero no se puede, y de los procesos de la existencia, uno de los más complicados es la búsqueda de empleo. Aquí es el momento en que confieso ante mis lectores que estoy de vuelta en la tierra prometida. La Tierra que Dios le prometió a sus hijos. Donde los aztecas encontraron el águila devorando una serpiente. Mi ciudad que es chinampa en un valle escondida. La legendaria Aztlán en donde los sueños se cumplen.

Como ya les dije, tengo trabajo dentro de dos semanas, más o menos. Y aunque esta semana, la Santa, es muerta para entrevistas de trabajo y esas cosas, ya tengo los contactos necesarios. Aún así iré a cumplir la promesa que le hice a doña esa.

En fin, estoy de vuelta en México y listo para lo que venga, seguramente estaré aquí un tiempo, de vacaciones en stand by pero listo para cualquier llamado. No pasa de este mes cuando estaré volando a otros cielos. Aunque no haya estrellas, ni siquiera mil, lo importante es que estén libres para poder planear sin limitaciones, sin falsos arrepentimientos y sin mentiras de antemano.

Cual hijo pródigo estoy de vuelta en casa y aunque no haya sido recibido con bombo y platillo, con fiesta y regocijo, el abrazo de mi madre lo dijo todo. No hay lugar como el hogar, aun y cuando haya de irme (por el amor de Dios) pronto, siempre tendré donde dormir y qué comer en caso de extrema urgencia.

Volví de Cancún sin nada más que la experiencia y el conocimiento de cómo no debe manejarse una empresa. Con la certeza de que no hay mejor preparación que la experiencia y que se debe valorar a la gente que lo merece.

Me siento cansado, pero con ganas, tengo el sueño atrasado de cuatro meses y no siento que me haya repuesto. Anoche dormí (poco) con una sonrisa enorme dibujada entre los cachetes. Y quiero más.


¡¡¡ letem bi lait !!!

3 comentarios:

la chida de la historia dijo...

2 cositas, mi querido amigo...

1. 'doña esa', tu suegra... cabrón!!! ¬¬
2. ay bueno... la sonrisa entre los cachetes vale la pena...

(estoy confundida)

Celina Bailón dijo...

¿Qué le cuento?

Que descubro en estas palabras (tan bien acomodadas, debo decir) que hay hartas cosas en común entre esta sonora/duranguense (su servilleta) y este toluco/texcoqueño/chilanguense... Desde el conocimiento de que la vida no es fácil, las ganas, hasta la sonrisa entre cachete y cachete... que sigue, más ahora...

Tons... a esperar, a que se sigan pintando nuevas caritas felices porque pa eso son las ganas.. ¿O no?

ire ire... toy sonriendo: (=

Me gusta leerte así... aaii hasta contagias!!!

Buenas tardes pues... ay lo veo/leo ;)

Celina Bailón dijo...

Uuuh había olvidado comentarle que... el quinto párrafo ufff me lo llevo! me encantó...

ya ya pues, que hay que cuidar a su ego de un infarto.

Saludosss!

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