miércoles, 14 de octubre de 2009

... La vida comprada ...

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Odio esa frase. 'No tenemos la vida comprada'. El hombre perchero dijo eso ayer en la noche cuando nos enteramos de la noticia desgarradora.

Mi madre, desde el miércoles de la semana pasada, ha estado con una opresión en el alma que no se explicaba. 'Algo malo va a pasar', decía. Y tenía esa sensación tan extraña de la tragedia que se aproxima. Yo no sé mucho de eso, no soy vidente yo, pero es algo que nunca he sentido, siempre que algo va a pasar pasa y ya. Nada lo provoca ni nada lo detiene, ni los pensamientos positivos atraen la energía ni los negativos la rechazan, o al revés. El Secreto no existe, todo está en el aquí y el ahora, quizá para siempre en la tierra, sólo un poco aquí.

Mi salud no es la mejor ni nunca lo será. Padezco el Síndrome de Luis. Tengo una tarjeta de visitante constante con mi médico de toda la vida, que no me cobra las consultas, ni a mi hermano. El doctor Hugo ha sido más que el médico familiar, el confidente de todas las andanzas y curador de mis hipocondrias venéreas y no tanto. Recién, hace dos semanas fui a que me curara el estrés con acupuntura, estaba bien, relajiento y relajado como siempre, con su cara blanca y su barba crecida y sus lentes redondos y su bata larga y su peculiar hand shake.

Hoy yace en una cama del Hospital Juárez esperando diagnóstico de un doctor que fue su alumno, uno de tantos. El lunes tuvo un infarto que si no lo mató de primera intención, estoy seguro de que sólo lo hará más fuerte. Mis pensamientos están volcados a ello.

Quede pues, pase lo que pase, un homenaje al hombre, al doctor y al amigo plasmado en letras negras desde hace un año (casi):

El doctor Horacio Sacbé Laarv era un hombre cabal. Fue el mejor amigo de toda la vida de don Pedro Ortiz del Prado, habían crecido juntos, él vivía en casa de su abuela materna desde los 5 años debido a la desaparición de sus padres en la década de los años cincuenta del siglo pasado, Juan Ramón Sacbé Kuk, un ingeniero agrónomo exitoso que había llegado desde el extremo más oriental del país a la capital a triunfar, repentinamente había abandonado todo lo que había conseguido para unirse a una secta seudo iluminada en el país del norte. Había dejado atrás su trabajo, su casa y a su familia; su esposa, también ingeniera, Catalina Laarv, descendiente de holandeses había quedado devastada con la partida de su marido y dejó a Horacio, su hijo pequeño, al cuidado de su madre para ir en su búsqueda. Había pasado una semana desde la partida de su madre, cuando en casa de Horacio se recibió una llamada de teléfono de larga distancia internacional. Catalina le llamaba a su vástago, pero la vieja abuela Kissa se lo negó. Para ella, la madre perdía todo derecho sobre los hijos cuando los abandonaba por seguir a un hombre. Aún así le contó al pequeño que su madre había llamado y que lo quería mucho. Esa fue la última vez que Horacio tuvo noticias de su madre o de su padre, y la última vez que algo sobre ellos se dice en esta historia. A pesar de amar con todo a su abuela, que era lo único que le quedaba en el mundo y que ella era lo mejor que podría pedir en una madre, siempre sintió la necesidad de cariño filial, de más personas. Y todo eso lo obtuvo con la llegada de los Ortiz a la casa de enfrente. Pedro, de entonces su misma edad el mayor de tres hermanos, se volvió su mejor amigo, y acaso más que eso, el hermano que nunca tuvo. El patriarca, Joaquín Ortiz de la Bárcena había traído a su familia desde España huyendo de la Guerra Civil, su esposa Almudena del Prado Izco y los hijos de ambos Jaime, Matías y Pedro, habían pasado de ciudad en ciudad para por fin lograr establecerse en este lugar. Donde Pedro encontró al cómplice perfecto, y los Ortiz encontraron en la abuela Kissa al complemento ideal que les faltaba en su familia...

Ficción, claro, pero inspirado en el personaje y el hombre.


... i lay my head down and pray ...




¡¡¡ letem bi lait !!!

8 comentarios:

jess dijo...

Ajajá! una "complicidad" distinta a la de Elphaba.

De ésta, sí puedo decir mucho más.

Pero, premisa fundamental de la vida, es la muerte.

Y la muerte, no es otra cosa que el final de un nivel... de uno de tantos.

Cuando situaciones indeseadas llegan a alguien, el saber que los demás se preocupan o entristecen, o te dedican un post, estoy segura que nos hace sentir que la vida ha valido y está valiendo la pena.

Saludos partner!

la chida de la historia dijo...

Al final va a pasar lo que tenga que pasar... y ni siquiera es que eso sea 'un final'... ah!... ojalá que sea lo mejor.

Antes de leer sabía que ere ÉL!...

Abrazos... te llamo luego para hablar de bisnes y güorc!...

Dib dijo...

Este post me recuerda que ya se acerca el NANOWRIMO.

Este año no podré participar, pero espero con ansioso leer tu novela.

El Pinche Megah dijo...

Yo no sé lo que es tener un doctor de cabecera D:

Arte dijo...

Ojala pronto se recupere!!!

Y no, no tenemos la vida comprada.. eso cada dia lo compruebo

Pandora! dijo...

Debe ser lindo el tener a una persona que haya aliviado tus enfermedades toda tu vida. Ojala todo pase bien.

Té la mà Maria - Reus dijo...

very good blog, congratulations
regard from Reus Catalonia
thank you

Elphaba dijo...

El haber llevado una carrera tan noble -y últimamente tan prostituida- de manera tal que sus pacientes de toda la vida sigan buscándolo, se preocupen por su salud porque saben que siempre ha sido al revés, e incluso lo incluyan en un libro, no por alguna investigación sino por ser el ser humano que ha demostrado ser, ya habla de una vida completamente aprovechada y productiva, que dejará huella, pase lo que pase.

Todo saldrá bien...

Te amo!

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