- De gira con “Los Monólogos de la Vagina”
- Peleando y chillando en el H. Congreso de la Unión
- Sería una estrella más del canal de las estrellas
- Daría pláticas sobre sexualidad femenina en comunidades indígenas
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Hace 100 años nació uno de los iconos del feminismo a nivel mundial, la buena Simona (no la cacariza, o quién sabe) que con uno de sus ensayos EL SEGUNDO SEXO le dio perspectiva histórica, social y filosófica a la condición de las mujeres en las sociedades occidentales.

Cuenta que la mujer siempre ha sido una constante presencia/ausencia que salvo en contadas ocasiones siempre ha sido lo que el hombre quiere, y hace un recorrido por la imagen femenina que el arte y la literatura han creado.
MI BELLA DAMA (my fair lady)
‘… una mujer que chilla ruidos disgustosos y deprimentes no tiene derecho estar en ningún lugar, ni a vivir. Recuerda, eres un ser humano con alma y el regalo divino del habla articulada’. (Henry Higgins).
Su gran aporte es quizá la idea de que las mujeres, es decir LO FEMENINO, no es algo con lo que se nazca, sino simplemente una construcción social. Impuesta por los hombres, a los que según de Beauvoir, las mujeres debían igualarse.
Los extremos se tocan y tan intolerantes resultaron los machistas como los experimentos feministas de la década de los 60’s y 70’s. Como en política y en todos los ámbitos de esta vida petaca, los extremos ideológicos son igual de dañinos para todos los involucrados, pero más para los que quedan en el medio. No me quiero ni imaginar la de marañas que habrá en el cerebro de un hijo de feminista y machista.
Al final del camino las cosas han cambiado poco en mucho tiempo, la educación tradicionalista sigue teniendo vigencia, aunque para las mujeres ‘modernas’ las tesis contenidas en EL SEGUNDO SEXO ya no tienen la misma validez que en su momento.
Los hombres no somos más ni somos menos que las mujeres, simplemente somos diferentes. ¿De verdad es tan pinche difícil entenderlo?
La igualdad nada tiene que ver con la equidad; si tenemos diferencias, sólo son las inherentes al género, entonces, por qué tanto grito y sombrerazo por querer ser tratadas iguales. NO HAY NADA MÁS INJUSTO QUE TRATAR COMO IGUALES A QUIENES SON DIFERENTES.
Dejando de lado los roles sociales ‘aceptables’, independientemente de las preferencias sexuales, en las relaciones humanas cada quién tiene un rol por cumplir (el que sea), ¿por qué se complican tanto la vida?
Simone de Beauvoir lo entendió, en realidad nunca quiso igualarse a Sartre, al final de su vida, supo que eran un complemento, diferentes en esencia pero juntos en el camino …


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¡¡¡ letem bi lait !!!






